El Cádiz Club de Fútbol ha puesto punto final a la etapa de Rafael Giménez Jarque, Fali, de la forma más abrupta posible. El central valenciano, uno de los futbolistas más representativos del club en los últimos años, ha sido despedido disciplinariamente tras la tramitación de un expediente conforme al Convenio Colectivo del fútbol profesional. La decisión, comunicada oficialmente por la entidad, cierra una relación que pasó del entusiasmo colectivo al desencuentro silencioso, con un desenlace inesperado para buena parte de la afición.
El anuncio llegó de manera sobria, sin rodeos ni valoraciones añadidas. “El Cádiz Club de Fútbol, S.A.D. informa que, tras la tramitación del correspondiente expediente disciplinario conforme a lo previsto en el Anexo V del Convenio Colectivo del fútbol profesional, el Consejo de Administración del Club ha acordado en el día de hoy la resolución del contrato laboral de D. Rafael Giménez Jarque mediante despido disciplinario”, señaló el club en su comunicado oficial.
Un despido amparado en el procedimiento reglamentario
Desde el Cádiz CF han insistido en que el proceso se ha desarrollado conforme a la normativa vigente y con pleno respeto a los derechos del jugador. “La decisión se ha adoptado una vez concluido el procedimiento reglamentario, en el que se han respetado en todo momento los derechos de audiencia y defensa del jugador, y tras el análisis de la documentación técnica, médica y deportiva obrante en el expediente”, recoge el escrito difundido por la entidad.
El club quiso dejar claro que la medida responde exclusivamente a cuestiones internas de carácter profesional. “El Club desea subrayar que esta resolución responde exclusivamente a criterios profesionales y contractuales, en el marco de las obligaciones propias de la relación laboral especial de los deportistas profesionales”. Y cerró el comunicado sin margen para interpretaciones futuras: “El Club no realizará más valoraciones sobre este asunto”.
Con este mensaje, el Cádiz evita alimentar el debate público sobre los motivos concretos que han desembocado en el despido y traslada la idea de un asunto cerrado, al menos desde la perspectiva institucional.
De fichaje clave a referente del vestuario
La salida de Fali no puede entenderse sin repasar su peso específico en la historia reciente del Cádiz CF. El central llegó al club en el tramo final de la temporada 2018-19 procedente del Nástic de Tarragona. Formado en la cantera del FC Barcelona y con una personalidad arrolladora, pronto se convirtió en uno de los jugadores más reconocibles del equipo tanto dentro como fuera del campo.
Su rendimiento deportivo y su carácter sin filtros conectaron rápidamente con la grada. Fue una pieza importante en el histórico ascenso a Primera División de 2020, logrado en plena pandemia, un contexto excepcional en el que Fali no dudó en expresar públicamente sus temores y dudas, llegando incluso a plantearse la retirada si se le obligaba a entrenar o competir en determinadas condiciones.
Ese perfil directo, a veces incómodo, formaba parte de su identidad. Fali era genio y figura. Capaz de recuperarse de lesiones en tiempos récord y de protagonizar declaraciones que rompían con el discurso plano habitual del fútbol profesional.
El pico deportivo y los primeros signos de desgaste
El salto a Primera División supuso el punto más alto de su carrera como cadista. De los cerca de 150 partidos oficiales que disputó con el Cádiz, 117 llegaron en la élite. Su mejor campaña fue la 2020-21, la de su estreno en Primera, con 34 encuentros y un rendimiento que le consolidó como uno de los pilares defensivos del equipo.
Aquella etapa dejó momentos imborrables, como la histórica victoria ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, cuando el Cádiz se impuso por 0-1. Aquel partido trascendió incluso lo deportivo cuando Fali relató, con su habitual tono desenfadado, el perfume que desprendía Karim Benzema durante el encuentro.
Sin embargo, tras ese periodo de estabilidad llegaron las dificultades. El Cádiz logró varias permanencias consecutivas, pero el desgaste era evidente. El descenso del equipo a Segunda División marcó un antes y un después también para el central, cuyo rendimiento y protagonismo fueron decreciendo.
La renovación que lo cambió todo
En medio de ese contexto, club y jugador mantuvieron diferencias contractuales que desembocaron en una renovación sorprendente por su duración: hasta el 30 de junio de 2028. Una decisión que generó desconcierto en parte del entorno, ya que Fali parecía haber superado su pico deportivo y comenzaba a convivir con problemas físicos recurrentes.
La situación se tensó aún más durante la temporada 2024-25, ya en Segunda División. Un episodio marcó especialmente su relación con la afición: el enfrentamiento con parte de la grada desde la Tribuna del Nuevo Mirandilla, un gesto que simbolizó la ruptura emocional con un sector del cadismo que hasta entonces lo había idolatrado.
A esa pérdida de conexión se sumó una lesión de rodilla que le impidió disputar la temporada 2025-26. Mientras el jugador permanecía fuera de los terrenos de juego, el silencio se apoderó de su situación contractual. Hasta que el 30 de enero, de forma inesperada, el club anunció su despido disciplinario apenas un año después de haber ampliado su contrato.









