TECNOLOGÍA

Latencia cero, la carrera tecnológica por emitir en directo sin retrasos

Hoy se ha convertido en una de las grandes obsesiones de la industria audiovisual, que compite por recortar segundos, e incluso milisegundos, a cada emisión

Pocas cosas desesperan tanto a un aficionado al fútbol como escuchar el grito de gol del vecino antes de ver el balón entrar en la portería. Durante el Mundial de 2026 esta escena se repitió en miles de hogares, y la explicación tiene nombre técnico: latencia.

Ese es el tiempo que pasa desde que algo ocurre delante de una cámara hasta que aparece en nuestra pantalla. Hoy se ha convertido en una de las grandes obsesiones de la industria audiovisual, que compite por recortar segundos, e incluso milisegundos, a cada emisión.

¿Dónde se pierden los segundos entre el estadio y el sofá?

Cuando se marca un gol, la imagen inicia un viaje con varias paradas. Primero pasa por la unidad de realización, donde se elige el plano, se añaden los gráficos del marcador y se mezcla el sonido. Desde ahí sale hacia el centro de emisión, muchas veces a través de un satélite situado a unos 36.000 kilómetros de altura. Solo ese salto de subida y bajada consume alrededor de un cuarto de segundo.

El tramo final depende de cómo veamos el partido. La TDT acumula solo unos pocos segundos respecto a lo que ocurre en el césped, y los descodificadores de las operadoras se quedan algo más atrás. Las aplicaciones de streaming cierran la fila: incluso con fibra de 1 Gbps pueden ir bastantes segundos por detrás, porque el reproductor guarda una reserva de vídeo para no cortarse si la conexión tiene un bajón.

También hay retrasos que se cuelan dentro de casa, como un wifi saturado o los procesados de imagen de algunos televisores. Por eso en el mismo bloque de pisos un vecino puede celebrar con el balón todavía en el aire y otro sin haber visto el pase.

Curiosamente, quien suele ganar esta carrera es el más veterano. La radio transmite solo sonido, con muy poco tratamiento por el camino, y llega casi sin demora. No es raro ver aficionados en la grada con un auricular puesto, pendientes del transistor.

¿Qué contenidos no pueden permitirse ni un segundo de retraso?

En una película o una serie, la latencia da igual. El problema surge cuando el espectador empieza a interactuar con lo que ocurre en pantalla: retransmisiones de videojuegos en las que el creador responde al chat en tiempo real, subastas online donde cada puja debe registrarse al instante, conciertos con participación del público o concursos que permiten votar desde casa.

El entretenimiento online con crupieres reales es otro buen ejemplo. En una mesa de ruleta en vivo, la partida se emite desde un estudio y el usuario necesita que la imagen de la bola y el resultado que aparece en pantalla coincidan sin desfases. Unos pocos segundos de diferencia bastarían para romper la sensación de estar presente en la mesa.

WebRTC, LL-HLS y CMAF, las herramientas para recortar segundos

El streaming tradicional divide el vídeo en fragmentos de varios segundos, y el reproductor descarga unos cuantos antes de empezar. Ahí está buena parte de la demora.

WebRTC, nacido para las videollamadas, permite transmitir con retrasos inferiores al segundo porque envía la imagen de forma casi continua. Su inconveniente es que resulta más costoso de escalar cuando la audiencia se cuenta por millones. Las versiones de baja latencia de los protocolos clásicos, como LL-HLS o el formato CMAF, trabajan con fragmentos mucho más pequeños que el reproductor puede mostrar antes de recibirlos completos. No alcanzan la inmediatez de WebRTC, pero llegan a grandes audiencias con pocos segundos de retraso.

¿Qué papel juega el 5G en esta carrera?

La última pieza está en la conexión del propio usuario. Las redes 5G prometen tiempos de respuesta mucho menores y más capacidad para atender a muchos dispositivos a la vez, algo clave en lugares con picos de demanda muy marcados. En Ibiza, la llegada masiva de visitantes y la concentración de festivales en verano ponen a prueba las redes cada temporada. Por eso los operadores refuerzan la cobertura 5G en Ibiza durante los meses de más actividad, con unidades móviles temporales en los puntos más concurridos.

El 5G también transforma la producción: una cámara conectada a la red móvil puede enviar la señal directamente a un centro de realización remoto, sin grandes unidades móviles. A esto se suma la computación en el borde, que acerca el procesamiento de los datos al usuario para acortar el recorrido de la información.

¿Es posible alcanzar de verdad la latencia cero?

La respuesta corta es no. Ninguna señal puede viajar más rápido que la luz, y siempre hará falta algo de tiempo para capturar, comprimir y mostrar una imagen. Además, cuanto menor es el búfer, mayor es el riesgo de que la imagen se congele ante una caída momentánea de la conexión. Las plataformas deben equilibrar inmediatez, calidad y estabilidad según el tipo de contenido.

Quizá lo más interesante sea lo que revela sobre nuestra forma de consumir. Hace no tanto, ver algo en directo significaba sentarse frente al televisor a una hora concreta. Hoy el directo se ha vuelto conversación, participación y comunidad, y para que esa experiencia compartida funcione, todos necesitamos estar viviendo el mismo instante.

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