Febrero en las Pitiusas ya no suena a isla dormida. Los últimos datos del IBESTAT lo confirman: el gasto turístico en Ibiza y Formentera acumuló 53,7 millones de euros entre enero y febrero de 2026, un 21,1% más que en el mismo periodo del año anterior. Son cifras que hasta hace poco habrían parecido propias de primavera, no de pleno invierno, y que empiezan a darle la razón al Consell en su apuesta por extender la temporada más allá del verano.
Las Pitiusas se sitúan así como el destino balear con mejor comportamiento en temporada baja, muy por encima del 1,8% de crecimiento de Mallorca y en las antípodas de la caída del 29,9% registrada en Menorca.
Febrero, el mes del gran salto
El mes de febrero concentra los datos más espectaculares. El gasto turístico en las Pitiusas alcanzó los 29,5 millones de euros, un 48,6% más que en febrero de 2025. Las 235.852 pernoctaciones hoteleras registradas en ese mes suponen además un incremento del 53,35% interanual, un ritmo de crecimiento que no tiene parangón en el archipiélago balear en ese periodo.
En cuanto al perfil del visitante, la estancia media en febrero fue de 6,27 días: los turistas españoles no llegaron a los seis días de media, mientras que el visitante extranjero rozó la semana. El gasto medio por persona se situó en 785,6 euros, con una ligera caída interanual del 2,86%, mientras que el desembolso diario fue de 125,29 euros, un 3,2% menos que en febrero de 2025, según los datos del IBESTAT.
Las Pitiusas recibieron en febrero 37.600 turistas, con un incremento interanual del 53%, un dato que contrasta con la contracción registrada en el conjunto de Baleares. Por nacionalidades, llegaron aproximadamente 26.000 turistas españoles (+50%) y 11.300 internacionales (+53%), una composición que refleja un crecimiento equilibrado entre mercado nacional y exterior.
Una tendencia que viene de 2025
Los datos de este arranque de año no son un hecho aislado, sino la continuación de una tendencia que ya se perfilaba con claridad el año pasado. Los diez primeros meses de 2025 cerraron con un gasto turístico de 4.473 millones de euros en las Pitiusas, el valor más alto jamás registrado en ese periodo y superior al acumulado de todo 2024, que fue de 4.334 millones. Octubre fue especialmente revelador: ese mes dejó 405 millones de euros en gasto, un 15% más que en octubre de 2024, con 315.000 turistas y un gasto medio diario de 202 euros. Cifras difíciles de ver en plena temporada baja tradicional.
El director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, ya apuntó entonces que ese comportamiento responde a que el visitante que elige los extremos de la temporada «suele ser de un poder adquisitivo medio-alto», y que el grado de fidelidad de ese perfil de turista «supera al del visitante de pleno verano, lo que fortalece la economía local en etapas tradicionalmente más débiles».
La apuesta del Consell: calidad, deporte y patrimonio
En FITUR 2026, Costa concretó la hoja de ruta: «Buscamos a ese turista que venga fuera de los meses principales, que quiera hacer deporte, disfrutar de la gastronomía, la cultura y el patrimonio de Ibiza». El objetivo ahora es consolidar marzo como mes de temporada y mejorar los datos de finales de octubre y principios de noviembre. El deporte es uno de los grandes motores de ese cambio, con varias pruebas de referencia ya ancladas en el calendario de temporada baja.
Costa también reivindicó el valor diferencial de la isla frente a los estereotipos, al señalar que Ibiza es mucho más que playas y ocio.








