RESTAURACIÓN

La restauración de Ibiza libra su pulso con el calor extremo del verano

«El calor afecta muy negativamente», admite Miguel Tur, presidente de Pimeef Restauración, que ve cómo el mediodía vacía las terrazas mientras los locales tiran de ventiladores, evaporadores y salas interiores
Restaurante en Ibiza.

El calor extremo de este verano se ha convertido en un problema más para la restauración de Ibiza. Los establecimientos notan que las altas temperaturas, sobre todo al mediodía, restan comensales en las terrazas y desplazan la demanda hacia las salas interiores climatizadas, según traslada Miguel Tur, presidente de Pimeef restauración, que habla tanto por su propia experiencia al frente de varios locales como por lo que percibe en el sector.

«El calor afecta muy negativamente», resume Tur. El impacto, explica, se concentra en las horas centrales del día: «El calor hace que la experiencia gastronómica sea menos agradable para cualquiera», y esa sensación de disfrute que busca el cliente «no la tiene», especialmente en terraza.

«Al mediodía la experiencia no es agradable»

La brecha, según el hostelero, está entre los establecimientos que disponen de una zona interior acondicionada y los que no. Los primeros «se están salvando»; los segundos —«sobre todo los estivales, que en los meses de verano trabajan principalmente en sus terrazas»— lo tienen «más complicado».

Por la noche la situación se equilibra, aunque Tur apunta un cambio de hábito llamativo: «Mucha gente solicita interior acondicionado, incluso por la noche», y eso pese a que, según su percepción, este verano no ha habido demasiadas noches tropicales en la isla.

Noches tórridas

El testimonio del sector coincide con una racha de calor persistente. Los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) por altas temperaturas se han mantenido activos en las Pitiusas durante buena parte de agosto, con máximas en torno a los 36 grados. En la estación del aeropuerto de Ibiza, las máximas han rondado los 32 y 33 grados en los últimos días, por encima de la media histórica del mes.

La madrugada del jueves dejó, además, un episodio excepcional en el poniente de la isla. La estación de AEMET en Sant Antoni de Portmany registró 35,9 grados a las tres de la madrugada, con una mínima nocturna que no bajó de los 28,8 grados, coincidiendo con una racha de viento de 57 km/h. Fue una de las temperaturas más altas de todo el archipiélago balear en esa franja. AEMET Baleares calificó la noche de tórrida (mínimas iguales o superiores a 25 grados) de forma generalizada, con varios puntos de Ibiza y Formentera que no bajaron de los 30 grados. Este jueves, AEMET dispuso alerta amarilla para Ibiza y Formentera por altas temperaturas, además del alerta naranja por tormentas y vientos.

El marco es el de un verano especialmente caluroso: según AEMET, julio de 2026 fue el mes de julio más cálido de la serie histórica, empatado con 2022.

Ventiladores, evaporadores y salas que vuelven a abrir

Ante este escenario, los locales tratan de adaptarse sobre la marcha. «La mayoría de establecimientos intentamos adaptarnos lo más rápido posible», señala Tur, que enumera las medidas habituales: ventiladores, evaporadores, mejora de los equipos de climatización y la apertura de zonas interiores que en otras temporadas permanecían cerradas y ahora se habilitan para dar servicio con temperatura controlada.

«Tratamos de hacer lo que podemos para adaptarnos a esta situación, que es bastante dura para todos», concluye.

Scroll al inicio
logo bandas