SINIESTROS FERROVIARIOS

Así se organiza la respuesta a un accidente con decenas de heridos: la clave de la trazabilidad, según el SEM

Juanjo Verge, responsable del protocolo IMA del SEM, explica cómo atienden incidentes con múltiples afectados y por qué la trazabilidad de heridos es crucial

Accidente ferroviario en España

Cuando un accidente de gran magnitud como el ocurrido anoche en Gelida (Barcelona) —con un muerto y cerca de cuarenta heridos— moviliza a los servicios de emergencia, el protocolo IMA (Incidente de Múltiples Afectados) del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) se convierte en la columna vertebral de la respuesta sanitaria. Así lo explica Juanjo Verge, responsable de la Gestión de Incidentes de Múltiples Afectados del SEM y subjefe territorial de Tarragona y Terres l’Ebre, quien detalla cómo se estructura la intervención en un siniestro de estas características.

Una respuesta adaptada a la sobredemanda asistencial

En declaraciones a EL PERIÓDICO, Verge describe que la activación del protocolo IMA responde a una necesidad clara: gestionar una “sobredemanda asistencial” que supera los recursos disponibles de forma inmediata en el lugar. En un accidente convencional, los servicios sanitarios y de emergencia pueden responder con los medios habituales, pero en un incidente con múltiples afectados —como el de Rodalies en Gelida— la situación exige una organización y una coordinación que no siempre se ponen en marcha en otros contextos.

Verge insiste en la complejidad inherente a este tipo de sucesos y señala que “la respuesta, en este tipo de incidentes, es muy diferenciada a los incidentes convencionales porque hay una sobredemanda asistencial y una desproporción entre los afectados y los recursos disponibles en la zona en ese momento”. Esta afirmación subraya que la gestión de un accidente masivo no es simplemente una ampliación de los recursos habituales, sino una reorganización completa de la respuesta sanitaria y logística.

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El papel de la Central de Coordinació Sanitària

El primer punto de contacto formal para activar esta respuesta es siempre un número de emergencia —112 o 061— desde el que se notifica el incidente. A partir de ahí, cobra protagonismo la Central de Coordinació Sanitària (Cecos) del SEM, que actúa como centro neurálgico para recopilar, procesar y distribuir la información que llega de los alertantes y de los equipos sobre el terreno.

Verge explica que la labor de Cecos es crítica porque “analizan toda la información que recibimos del alertante. A partir de ahí nos hacemos una idea de la gravedad y dimensión” del incidente. Esta evaluación permite decidir la respuesta sanitaria más adecuada, canalizando recursos y abriendo una plataforma específica de gestión de incidentes con múltiples afectados, que habilita el seguimiento correcto de los heridos y su ubicación, fundamental para no perder la trazabilidad de cada paciente en todo momento.

Alertas a hospitales y seguridad del lugar

Una vez configurado el primer diagnóstico de la situación, el SEM procede a alertar a toda la red sanitaria para que los hospitales receptores puedan activar sus planes internos y prepararse para la llegada de víctimas en diferentes grados de gravedad. Esta coordinación con los centros hospitalarios es vital para evitar saturaciones en un único punto y garantizar una atención equilibrada.

Accidente de tren en Barcelona
Accidente de tren en Barcelona

Verge también remarca que no basta con enviar ambulancias y personal sanitario sin antes evaluar las condiciones del lugar del accidente. El Cecos “debe determinar que la zona es segura” antes de autorizar el despliegue total de recursos, una consideración que recuerda lo ocurrido en otros contextos de emergencia, como atentados o zonas inseguras.

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Estrategia en el terreno: células de evaluación y triaje

En cuanto los equipos del SEM llegan al lugar del accidente —siempre coordinados con bomberos y otros cuerpos de emergencia— se establece una célula de evaluación que marca la estrategia conjunta de actuación. Aquí se decide cómo se van a distribuir los recursos, incluidas las ambulancias o los bomberos, y se planifica cómo abordar el terreno para evitar obstáculos o colapsos operativos.

Posteriormente, se procede a la evaluación de heridos mediante triajes sucesivos. El primero se basa en criterios básicos —si el herido puede caminar, si respira con normalidad o si presenta hemorragias—, y el siguiente clasifica a cada paciente según su nivel de gravedad. En esta fase, Verge destaca que se ordena a los afectados por colores para facilitar luego su trazabilidad: los negros son los fallecidos, los rojos los críticos, los amarillos los graves y los verdes los heridos leves.

Como explica el responsable del SEM, “ordenamos a los afectados por colores con el objetivo de facilitar luego su trazabilidad: los negros son los fallecidos, los rojos están críticos; los amarillos, graves; y los verdes son heridos leves”. Esta codificación permite tanto priorizar la atención como garantizar que cada paciente sea seguido de manera individualizada durante todo el proceso de evacuación y tratamiento.

Coordinación hospitalaria y logística de triaje

Una vez clasificados, los pacientes se distribuyen entre los hospitales que mejor pueden atenderlos según sus necesidades específicas. Este paso también se realiza en coordinación con el Cecos, que decide cuál es el hospital receptor más adecuado para cada caso, evitando así saturar los recursos de un solo centro.

Verge ilustra este proceso con un ejemplo: si se enviaran varios pacientes que necesitan cirugía a un hospital con pocos quirófanos disponibles, se podría comprometer la atención. Por eso, la coordinación centralizada es esencial para optimizar la gestión de recursos en una emergencia compleja.

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Atención psicológica y gestión de familias

Además del tratamiento médico de los heridos, el protocolo IMA también contempla la atención a familiares y allegados que llegan al lugar del incidente. La presencia de seres queridos, desconcertados y preocupados por la suerte de los afectados, añade otra dimensión de complejidad. Para ello, el SEM activa a sus psicólogos y colabora con el Centre de Comandament Avançat (CCA), coordinado con Protecció Civil, para montar centros de acogida donde se organiza la llegada y atención de familiares.

Este componente emocional es uno de los desafíos que Verge y su equipo experimentan en cada incidente de múltiples afectados, pues no solo se trata de manejar cuerpos y recursos, sino de acompañar a personas en momentos de máxima vulnerabilidad.

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