TENSIÓN

Donald Trump desata la polémica y dice que quiere “tomar” Cuba: «Es una nación fallida»

El presidente de EE.UU. asegura que sería un “gran honor tomar” Cuba mientras avanzan negociaciones y crece la presión sobre el Gobierno de la isla

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su discurso sobre Cuba con unas declaraciones que han generado inquietud en el escenario internacional. En un acto celebrado en la Casa Blanca, el mandatario republicano dejó entrever una postura más dura hacia la isla en medio de conversaciones en curso entre ambos países.

Las palabras de Trump apuntan a un cambio de tono en la estrategia estadounidense, que podría evolucionar hacia medidas más agresivas si no prosperan las negociaciones con La Habana. Sus declaraciones han llegado en un momento de especial fragilidad diplomática para Estados Unidos, tras la falta de apoyo internacional en otros frentes.

Un mensaje contundente sobre Cuba

Durante su intervención, Trump fue preguntado sobre si la estrategia con Cuba sería similar a la aplicada en otros países como Venezuela o Irán. Su respuesta fue ambigua, pero reveladora: «No puedo decirte eso. Ellos están hablando con nosotros. Es una nación fallida. No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada».

Acto seguido, el presidente estadounidense añadió una frase que ha marcado el tono del debate: «creo que tendré el honor de tomar Cuba». Con estas palabras, dejó abierta la posibilidad de forzar un acuerdo con las autoridades cubanas o avanzar hacia una intervención más directa.

Ante la insistencia de los periodistas, Trump amplió su postura: «Tomar Cuba de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla. Creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella, si quieres saber la verdad».

El mandatario insistió además en describir a Cuba como «una nación muy debilitada», reforzando su argumento sobre la situación del país caribeño.

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Contexto internacional y falta de apoyos

Las declaraciones de Trump se producen en un contexto internacional complejo. Estados Unidos atraviesa un momento de debilidad en el plano exterior, especialmente tras la negativa de varios países y de la Unión Europea a respaldar sus iniciativas militares recientes.

En particular, la falta de apoyo en relación con el conflicto en Irán y la situación en el estrecho de Ormuz ha evidenciado las dificultades de Washington para consolidar alianzas.

La alta representante para Política Exterior y Seguridad de la Unión Europea, Kaja Kallas, fue clara al respecto: «Europa no es parte de esta guerra, nosotros no hemos empezado esta guerra para la que los objetivos políticos no están claros».

Este escenario añade una dimensión adicional a las declaraciones sobre Cuba, que se interpretan también como un intento de reforzar la posición estadounidense en el ámbito internacional.

Entre la crítica y el elogio a la isla

A pesar del tono duro de sus declaraciones, Trump también dedicó palabras positivas a Cuba durante su intervención. El presidente describió al país como «una isla hermosa» con «gran gente», destacando el potencial de sus ciudadanos.

En este sentido, recordó el éxito de muchos cubanos que emigraron a Estados Unidos: «Conozco a muchas personas de Cuba que fueron tratadas terriblemente y son personas muy emprendedoras. Vinieron aquí y se hicieron ricos».

Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Incluso puso ejemplos concretos para ilustrar su argumento: «Uno de mis amigos empezó sin nada y ahora es el mayor dueño de gasolineras del país. Es cubano».

Trump también señaló que muchos de estos ciudadanos mantienen un vínculo emocional con su país de origen: «Su familia quiere volver a Cuba de visita. No han regresado en 50 años. Muchos cubanos dicen que les gustaría volver».

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Negociaciones en marcha y presión política

Las declaraciones del presidente estadounidense coinciden con un momento en el que se están desarrollando conversaciones entre la administración Trump y representantes cubanos.

Según informaciones citadas por The New York Times, Estados Unidos estaría presionando para provocar cambios en el liderazgo político de la isla. En concreto, se ha señalado que los delegados estadounidenses habrían planteado la dimisión del presidente Miguel Díaz-Canel.

Este movimiento buscaría alterar la estructura del poder en Cuba, aunque, según la misma información, no implicaría necesariamente un cambio inmediato en el sistema político, que ha estado en manos del Ejecutivo comunista durante más de 65 años.

Tras una eventual salida de Díaz-Canel, los siguientes pasos quedarían en manos de los propios cubanos, mientras que, por ahora, no se estaría presionando contra miembros de la familia Castro.

La situación económica y el apagón en Cuba

El contexto de estas declaraciones está marcado también por la situación económica y energética que atraviesa Cuba. Este mismo lunes, la isla ha sufrido un apagón total de la red eléctrica, lo que pone de relieve la gravedad de la crisis.

Las autoridades cubanas atribuyen estas dificultades al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, que en enero amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla.

Este escenario refuerza la presión sobre el Gobierno cubano en un momento en el que se desarrollan negociaciones con Washington.

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Apertura económica y papel de la diáspora

En paralelo a estas tensiones, Cuba ha anunciado una medida relevante en el ámbito económico. El país permitirá a sus ciudadanos en el exterior invertir en el sector privado, incluyendo a quienes forman parte del exilio.

El vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, explicó en una entrevista que «Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con las empresas estadounidenses» y «también con los cubanos que residan en los EE.UU. y sus descendientes».

Esta apertura se produce en un contexto de endurecimiento de las sanciones por parte de Estados Unidos, que busca presionar al régimen cubano para alcanzar un acuerdo cuyos términos aún no han sido revelados.

Según se ha señalado, esta estrategia no se limita al comercio, sino que también incluye inversiones de mayor escala, especialmente en el ámbito de la infraestructura.

Un escenario en evolución

Las palabras de Trump, unidas a las negociaciones en curso y a los movimientos económicos de Cuba, configuran un escenario complejo y en constante evolución.

La combinación de presión política, dificultades económicas y posibles aperturas comerciales sitúa la relación entre ambos países en un punto clave, donde las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían tener un impacto significativo en el futuro de la isla.

Por ahora, las declaraciones del presidente estadounidense han reavivado el debate internacional y han puesto de nuevo a Cuba en el centro de la agenda global.

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