Elon Musk lleva años prometiendo una revolución en la industria automotriz basada en la conducción autónoma. Tesla convirtió esa apuesta en el eje central de su estrategia de futuro y el sistema Full Self Driving (FSD) pasó a ser una de las tecnologías más observadas, debatidas y cuestionadas del sector. Ahora, el empresario sudafricano volvió a situar el tema en el centro de la conversación tras alcanzar un hito que él mismo había señalado como decisivo: superar los 16.000 millones de kilómetros recorridos con el sistema activado.
Sin embargo, aunque el objetivo ya se cumplió, la situación legal y técnica del sistema no cambió. Los coches de Tesla todavía requieren supervisión humana constante y la posibilidad de que circulen sin conductor continúa generando dudas dentro de la industria y entre los organismos reguladores. La marca considera que los números respaldan la fiabilidad de su tecnología. Pero el principal problema ya no parece ser tecnológico, sino jurídico y normativo.
El objetivo que Elon Musk había marcado para Tesla
Hace tiempo, Elon Musk aseguró que la conducción autónoma necesitaba acumular una enorme cantidad de datos reales para alcanzar un nivel de seguridad suficiente. El empresario llegó incluso a fijar una cifra concreta: 10.000 millones de millas, equivalentes a unos 16.000 millones de kilómetros.
“Se necesitan aproximadamente 10 mil millones de millas de datos de entrenamiento para lograr una conducción autónoma segura y no supervisada”, escribió Musk en enero en la red social X. En ese mismo mensaje añadió que “la realidad tiene una enorme carga de complejidad”.
Según la página oficial de seguridad de Tesla, esa barrera ya fue superada. El sistema FSD acumuló más de 16.000 millones de kilómetros de conducción supervisada, un dato que para la compañía supone una validación enorme del funcionamiento de su tecnología.
Pero pese al logro estadístico, la experiencia para los conductores sigue siendo exactamente la misma. El sistema continúa funcionando bajo supervisión obligatoria y Tesla mantiene la advertencia de que el conductor debe permanecer atento en todo momento.
La conducción autónoma total todavía no llega
Aunque el discurso de Musk suele apuntar hacia una inminente revolución del automóvil autónomo, la realidad regulatoria es mucho más lenta. Incluso después de alcanzar la cifra que el propio CEO consideraba clave, no existen cambios legales relevantes que permitan transformar los Tesla actuales en vehículos completamente autónomos.
En algunos lugares comenzaron a aparecer avances parciales. Países Bajos, por ejemplo, aprobó nueva regulación vinculada al uso del FSD supervisado. Sin embargo, la posibilidad de que el conductor deje de ser responsable y pase a convertirse en un simple pasajero sigue lejos de autorizarse de manera generalizada. El principal obstáculo tiene nombre propio: responsabilidad legal.
El gran problema que Tesla todavía no resuelve
Cada vez que ocurre un accidente con un Tesla utilizando FSD, aparece la misma pregunta: ¿quién es responsable? Actualmente, Tesla se protege gracias al concepto de “supervisión”. El sistema exige que el conductor permanezca atento y preparado para intervenir. Eso permite que la compañía traslade la responsabilidad final a la persona que ocupa el asiento del conductor.
Ese matiz es fundamental. Mientras el sistema siga siendo supervisado, Tesla puede defenderse argumentando que el humano debía controlar la situación.
Pero en una conducción completamente autónoma ese argumento desaparece. Si el conductor ya no tiene obligación de intervenir, entonces alguien debe asumir legalmente las consecuencias de un posible accidente. Y ahí es donde la industria todavía encuentra enormes dificultades.
Accidentes, investigaciones y demandas
La tecnología de conducción autónoma de Tesla estuvo involucrada en numerosas polémicas durante los últimos años. El sistema fue investigado por la NHTSA estadounidense y protagonizó distintos procesos judiciales. También existieron episodios muy mediáticos, como el del hombre que viajaba dormido dentro de un Tesla rodeado de cajas de pizza y botellas de vino mientras el coche circulaba utilizando el FSD.
Pese a eso, la compañía consiguió sortear buena parte de los litigios. En algunos casos alcanzó acuerdos extrajudiciales y en otros logró que las demandas fueran desestimadas.
Tesla sostiene además que sus cifras de seguridad respaldan el funcionamiento del sistema. Según sus informes, los vehículos equipados con FSD recorren cerca de 9 millones de kilómetros por cada accidente de consideración, frente al millón de kilómetros que recorren los coches convencionales antes de sufrir un siniestro grave. La compañía utiliza esos datos para defender la expansión de sus futuros servicios robotaxi.
El futuro de los robotaxis y la apuesta total de Musk
Tesla ya dejó claro que considera a los robotaxis autónomos como uno de los pilares de su futuro empresarial. La compañía apunta a un modelo de movilidad donde los coches puedan circular sin conductor y operar prácticamente de forma automática.
Actualmente, Tesla ya proyecta servicios robotaxi sin supervisión humana en distintas ciudades estadounidenses: cinco vehículos en Dallas, seis en Houston y veintidós en Austin, Texas. Sin embargo, incluso Elon Musk reconoce que todavía existen obstáculos importantes antes de alcanzar una conducción totalmente autónoma.

Durante la presentación de resultados del primer trimestre del año, el CEO mencionó problemas como “intersecciones complejas”, “intersecciones inseguras o mala señalización de carreteras” como algunos de los desafíos pendientes. Por ese motivo, Musk aseguró que espera expandir las operaciones no supervisadas recién hacia finales de 2026 en “una docena de estados” de Estados Unidos.
La industria sigue mirando con cautela
Aunque Tesla lidera buena parte del debate mundial sobre conducción autónoma, otras compañías también avanzan en esa dirección. Uber y Amazon aparecen entre las empresas que más invierten en este tipo de desarrollos. China, además, se convirtió en uno de los mercados más avanzados en taxis autónomos, con más de 4.500 vehículos sin conductor circulando actualmente.
Sin embargo, incluso allí surgieron señales de alerta. El pasado 31 de marzo se produjo un grave incidente que obligó a paralizar parte de estos servicios, reforzando la percepción de que la tecnología todavía necesita más pruebas y controles. Ese contexto explica por qué muchos especialistas consideran prematuro hablar de una conducción 100% segura.











