PLAN FRUSTRADO

La modernización de los hidroaviones contra incendios fracasa cuatro años después de ser declarada «urgente»

El contrato para renovar diez aeronaves se canceló tras perder los fondos europeos, pese a que el Ejecutivo la consideró una actuación "imperativa"
Un hidroavión trabaja en las labores de extinción del incendio forestal en Andalucía
Un hidroavión trabaja en las labores de extinción del incendio forestal en Andalucía

La modernización de la flota estatal de hidroaviones anfibios destinada a la lucha contra los incendios forestales quedó paralizada pese a que el propio Gobierno la calificó hace cuatro años como una actuación «urgente» e «imperativa». El proyecto, que debía actualizar diez aeronaves Canadair con financiación europea, ha terminado cancelado y sin que se haya renovado ni un solo avión.

La decisión llega en plena campaña de incendios de 2026, cuando España afronta un déficit de estos medios aéreos de élite y ha tenido que solicitar cuatro hidroaviones a la Unión Europea para compensar la falta de aeronaves operativas. Todo ello después de que el Ejecutivo advirtiera en 2022 de que no ejecutar la modernización supondría una pérdida relevante de capacidad para combatir los incendios forestales.

Un plan que el propio Gobierno calificó de «urgente» e «imperativo»

La necesidad de renovar la flota de hidroaviones quedó reflejada en una declaración de urgencia firmada el 23 de marzo de 2022 por el entonces secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán. En ese documento, el Ministerio para la Transición Ecológica advertía sin matices de la importancia del proyecto. «El coste de oportunidad de no realizar dicha tarea de modernización puede suponer una disminución relevante en las capacidades de apoyo a la extinción de incendios forestales», señalaba el texto.

El documento también calificaba la actuación como una necesidad «imperativa, dado el estado actual de la flota, que en ocasiones se ha traducido en inoperatividades alargadas así como un creciente coste de mantenimiento de los equipos y sistemas». La previsión consistía en modernizar 10 de los 14 aviones CL-215T, además de incorporar un kit adicional de reserva para mejorar la operatividad de la flota.

La licitación terminó cancelada cuatro años después

Pese a la urgencia reflejada en la documentación oficial, el proyecto no llegó a materializarse. Cuatro años y cuatro meses después de aquella declaración, el Gobierno ha dado por extinguida la licitación. La cancelación se produjo después de que una empresa recurriera las modificaciones introducidas por el Ministerio al considerar que no estaban previstas en el contrato.

Según la información disponible, el coste real del proyecto terminó siendo superior al presupuesto inicialmente previsto, circunstancia que impidió culminar la modernización de los diez hidroaviones. Como consecuencia, también expiró el plazo para utilizar los fondos europeos destinados a financiar la actuación. El contrato fue extinguido el 10 de julio, una vez vencido el plazo fijado para cumplir el objetivo comunitario.

España afronta la campaña de incendios con menos aviones disponibles

La cancelación coincide con el momento de mayor presión para los servicios de extinción. Durante buena parte de la campaña contra incendios de 2026 únicamente han estado operativos siete hidroaviones FOCA, debido a averías y trabajos de mantenimiento.

Un hidroavión trabaja en el incendio en Castellón
Un hidroavión trabaja en el incendio en Castellón

Ante esa situación, España ha solicitado cuatro aeronaves FOCA a la Unión Europea. Dos de esos hidroaviones llegarán desde Grecia y otros dos desde Italia. Según trascendió, estos medios no supondrán un refuerzo adicional, sino que cubrirán la ausencia de los aviones españoles que permanecen fuera de servicio.

Qué son los hidroaviones FOCA y por qué resultan esenciales

Los denominados FOCA son considerados los aviones de mayor eficacia y versatilidad para combatir incendios forestales. Estas aeronaves pueden cargar agua directamente en ríos, embalses o el mar, lo que permite realizar intervenciones rápidas durante las labores de extinción.

Su capacidad de carga oscila entre 5.500 y 6.000 litros de agua, con posibilidad de efectuar descargas completas o parciales, además de incorporar equipos de inyección de espumógeno. Sin embargo, estas aeronaves acumulan problemas cada vez más frecuentes derivados del envejecimiento de la flota y de la falta de modernización prevista.

Las tensiones entre ministerios por el estado de la flota

La situación también ha provocado discrepancias dentro del propio Gobierno. El 6 de julio, el Ministerio para la Transición Ecológica trasladó a las comunidades autónomas su preocupación por el estado de las aeronaves. En ese correo advertía de que «la flota es cada vez más antigua (contando con aeronaves con más de 40 años), lo que implica mayores incidencias no previstas, aparte de las revisiones y mantenimientos ordinarios».

Las críticas internas se dirigen hacia el Ministerio de Defensa, responsable de operar y mantener los hidroaviones. Ambos departamentos habían firmado un acuerdo para garantizar la disponibilidad de «al menos 10 aviones» anfibios de élite durante toda la campaña de incendios, incluso en caso de averías. Precisamente por ese motivo, la flota cuenta con 14 aeronaves, con el objetivo de asegurar que diez permanezcan operativas pese a las incidencias técnicas o las necesidades de mantenimiento.

Un objetivo europeo que tampoco llegó a cumplirse

La modernización de los hidroaviones formaba parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con fondos europeos. Concretamente, debía permitir cumplir el hito 66, que contemplaba la «finalización de las actualizaciones y modernizaciones de las aeronaves de extinción de incendios, y puesta en funcionamiento del sistema de seguimiento y gestión del conocimiento de la biodiversidad».

Ese compromiso debía traducirse en «al menos diez aeronaves de extinción de incendios con fines especiales (Canadair) actualizadas y modernizadas». El plazo para cumplir ese objetivo finalizó el 30 de junio de 2026. Sin embargo, la cancelación definitiva del contrato llegó días después, sin que se hubiera modernizado ninguna aeronave.

La explicación del Ministerio tras el fracaso del proyecto

Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica atribuyen el fracaso de la licitación a las condiciones planteadas por el fabricante. Según recogió EL MUNDO, el principal obstáculo fue que el fabricante «exigió dos millones de euros adicionales, vulnerando toda la normativa de contratación española».

Tras la cancelación, el Ministerio tendrá que volver a licitar el proyecto, aunque ya fuera del plazo previsto para cumplir el compromiso adquirido con la Unión Europea. Además, el Ejecutivo ha decidido renunciar a utilizar los fondos europeos inicialmente reservados para esta actuación y destinarlos a otras medidas relacionadas con la biodiversidad.

El propio Gobierno ya había advertido del problema en 2022

La documentación elaborada hace cuatro años ya reflejaba la preocupación por el estado de los hidroaviones. En la declaración firmada por Hugo Morán se afirmaba que «con el objetivo de mantener, e incluso incrementar, la operatividad, eficacia, eficiencia y seguridad con la que se ha venido prestando el servicio, resulta necesario modernizar parte de la flota estatal citada anteriormente, concretamente 10 de los 14 aviones CL-215T, incluyendo un kit adicional de reserva».

El documento añadía que esa necesidad era «imperativa» y vinculaba directamente la renovación de la flota al incremento previsto de los incendios forestales. También advertía de que era «significativo el mantener operativo y de acuerdo con los vigentes protocolos de seguridad, en un escenario de cambio climático, en el que se prevé un aumento de la intensidad y siniestralidad de los incendios forestales, comprometiendo en algunos casos las capacidades existentes de extinción».

Un hidroavión trabaja en las tareas de extinción del incendio de Lozoyuela-Mateo Lanzuela
Un hidroavión trabaja en las tareas de extinción del incendio de Lozoyuela-Mateo Lanzuela

La memoria justificativa del plan ya señalaba además que «en los últimos años la operatividad de la flota estatal se ha visto mermada por la existencia de obsolescencias y averías recurrentes como consecuencia de su envejecimiento, que hacen imprescindible su resolución». A ello se sumaba la existencia de nuevos requisitos normativos comunitarios que, según esa misma memoria, «limitan, en la práctica, la participación de estas aeronaves en misiones internacionales».

Mientras tanto, el Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales, dependiente de la Dirección General de Biodiversidad, también ha trasladado sus quejas sobre los tiempos de reparación de las aeronaves averiadas. Según indica, «la previsión de recuperación de las aeronaves» que recibe diariamente desde el Ejército del Aire «son cambiantes», una circunstancia que complica la planificación durante la campaña de incendios.

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