La Real Academia Española (RAE) ha reaccionado públicamente a las duras críticas formuladas por Arturo Pérez-Reverte en un reciente artículo, en el que el escritor y académico cuestiona el rumbo normativo y cultural de la institución. Tras una primera valoración interna, la RAE ha asegurado que analizará “con rigor” las observaciones planteadas por el autor y le ha invitado formalmente a exponer y defender sus propuestas ante el pleno.
La respuesta de la institución, trasladada a la agencia EFE por fuentes académicas, marca el inicio de un debate interno que se anuncia inmediato y que pone el foco en el funcionamiento, la orientación y el papel público de la RAE en el contexto actual del idioma español. La controversia, lejos de cerrarse con el artículo, abre ahora una fase de reflexión institucional que podría derivar en cambios o, al menos, en una revisión profunda de los puntos señalados por Pérez-Reverte.
Una “opinión personal” que abre un debate institucional
Desde la RAE se subraya que el texto de Pérez-Reverte debe entenderse como una opinión personal, aunque legítima, sobre aspectos concretos del funcionamiento académico. “Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia”, han señalado las fuentes consultadas.
La institución ha explicado que se procederá a un análisis detallado de las críticas “con los directores y especialistas de los departamentos concernidos”, lo que indica que la revisión no se limitará a una valoración superficial, sino que implicará a las áreas directamente aludidas por el académico.
Este primer posicionamiento busca rebajar la tensión sin restar importancia al fondo del asunto. La RAE reconoce así que las críticas existen, que provienen de uno de sus miembros y que merecen una respuesta estructurada dentro de los órganos de decisión de la institución.
El pleno, escenario clave del debate
Uno de los elementos más relevantes de la respuesta académica es la confirmación de que el debate se trasladará al pleno. Según las fuentes de la RAE, este órgano verificará si las tesis de Pérez-Reverte cuentan con el respaldo de otros académicos, así como “el alcance y realidad de los datos en que se basa”.
A partir de ese análisis, el pleno valorará la conveniencia de proponer medidas para corregir, “con urgencia, en la medida en que sea posible”, los defectos de funcionamiento que el escritor ha hecho públicos. La Academia no descarta, por tanto, introducir ajustes si se considera que las críticas están fundamentadas y cuentan con apoyo suficiente.
Además, la institución ha manifestado su expectativa de que Pérez-Reverte pueda comparecer ante el pleno para exponer directamente sus argumentos y defender sus propuestas, lo que refuerza la idea de un debate abierto dentro de la RAE, aunque no exento de tensiones.
Las críticas de Pérez-Reverte: una enmienda al rumbo de la RAE
En su artículo, el académico y novelista ha trazado un retrato muy crítico de la situación actual de la RAE, a la que acusa de haber abandonado su tradicional lema de “limpia, fija y da esplendor”. A su juicio, la institución estaría dominada por “los talibanes del todo vale” y habría renunciado a ejercer una autoridad clara en materia lingüística.
Pérez-Reverte sostiene que la Academia se ha sometido a la banalización de los medios de comunicación y de las redes sociales, permitiendo que el uso mediático imponga criterios lingüísticos por encima del rigor histórico y literario. “Todo vale y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez”, afirma el escritor en uno de los pasajes más contundentes de su texto.
Estas palabras resumen una preocupación central: la pérdida de peso normativo de la RAE frente a dinámicas externas que, según el autor, empobrecen el idioma y debilitan la autoridad académica.
División interna entre escritores y lingüistas
Otro de los puntos más delicados señalados por Pérez-Reverte es la existencia de una división interna dentro de la RAE. El escritor deja entrever una fractura entre académicos escritores, a los que considera “solventes” pero en algunos casos “marginados”, y lingüistas que tendrían un peso decisivo en la orientación actual de la institución.
Desde su perspectiva, este desequilibrio habría contribuido a que la Academia adopte un registro “cada vez más vulgar”, con un impacto “devastador” para la calidad y la riqueza del idioma. La crítica no se dirige únicamente a decisiones concretas, sino a una filosofía de actuación que, en su opinión, prioriza la descripción del uso frente a la defensa de un modelo lingüístico exigente.
Lenguaje inclusivo y liderazgo cultural
Entre los reproches más relevantes figura la actitud de la RAE ante el debate sobre el lenguaje inclusivo. Pérez-Reverte acusa a la institución de guardar silencio o actuar con excesiva cautela para evitar “irritar al poder político”, renunciando así a ejercer su autoridad cultural.
Esta supuesta falta de liderazgo se extiende, según el escritor, a otros ámbitos como la proliferación de anglicismos, tecnicismos innecesarios y un empobrecimiento general del léxico. Para el académico, la Academia no estaría ofreciendo una respuesta firme ante estos fenómenos, lo que contribuye a la degradación del uso del español en el espacio público.








