HISTORIA

Melani Olivares rompe su silencio: la infancia que forjó su carácter y le cambió la vida

La actriz catalana cuenta cómo creció en un entorno hostil y se emancipó a los 16 años para labrar su propio destino, con lecciones que aún la acompañan

Melani Olivares
Melani Olivares

Melani Olivares, una de las caras más conocidas de la televisión española gracias a papeles como Paz en Aída, ha vuelto a abrirse ante los medios para hablar de un pasado marcado por dificultades, decisiones contundentes y una determinación que ha condicionado su trayectoria profesional y personal. La actriz catalana, hoy en un excelente momento de su carrera con la película Aída y vuelta, dirigida por Paco León, ha explicado cómo su infancia en Badalona y su temprana independencia fueron determinantes en su vida.

Olivares ha compartido fragmentos de su historia en entrevistas recientes, donde repasa su infancia entre un contexto difícil, su decisión de marcharse de casa con apenas 16 años y las experiencias que la llevaron a convertirse en la mujer que es hoy. Su relato no solo ofrece una mirada íntima a su pasado, sino también un mensaje de superación personal.

Infancia entre carencias y búsqueda de libertad

Nacida en Badalona, Melani Olivares creció como hija única en el barrio de San Roque, en San Roque de Artigas. Aunque hoy es una figura pública con una amplia carrera, su infancia no fue sencilla. La actriz ha descrito cómo su entorno estuvo marcado por la delincuencia, las drogas y, sobre todo, por la falta de atención afectiva: un contexto que, reconoce, la marcó profundamente.

A pesar de las dificultades, la actriz ha subrayado que nunca cayó en los hábitos destructivos que la rodeaban. En su lugar, encontró en la danza una salida vital. “Yo bailaba y eso es lo que me protegía también del ambiente de estar todo el día en la calle”, relató, describiendo esa actividad como una válvula de escape que le permitió no quedar atrapada en un ambiente que muchos encuentran imposible de superar.

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La propia Olivares reconoce que esta etapa, pese a su dureza, le dio fuerza: “El apalancamiento que le dio fuerza para pivotar y decir: ‘Pa’lante’.” Esta frase resume su filosofía ante los retos y deja claro que, lejos de convertirse en víctima de sus circunstancias, supo transformar ese contexto en combustible para su ambición.

Emancipación a los 16 años: huyendo de un lugar que ya no encajaba

Una de las decisiones más trascendentales de su vida se produjo cuando tenía 16 años. La actriz recuerda que aquel entorno no era el adecuado para ella y necesitaba buscar un lugar donde pudiera crecer. “Me fui de casa con 16 años y es lo mejor que pude hacer en mi vida, no me encontraba en mi lugar”, confesó en una entrevista reciente.

La búsqueda de una vida propia la llevó a salir de Badalona mucho antes de lo que lo haría la mayoría de jóvenes de su edad. Esta independencia temprana, según ha explicado, no solo la sacó de la rutina y del ambiente en el que había crecido, sino que también le permitió iniciar una carrera laboral que la llevó a recorrer el mundo.

Su primer empleo fue en publicidad como modelo, y esa oportunidad la lanzó a una vida itinerante en sus años adolescentes y primeros veinte. “Estuve desde los 16 hasta los 21 viajando por todo el mundo. Eso me dio una amplitud de miras absoluta. Estuve tres años viviendo en Nueva York, estuve dos veces en Tokio, primero seis meses y después cuatro meses; recorrí toda Europa”. Estas experiencias en el extranjero no solo expandieron su horizonte profesional, sino que también le brindaron una exposición cultural que, según Olivares, fue fundamental para su crecimiento personal.

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La danza: un refugio y una lección de vida

A pesar de que la actuación se convertiría en su vocación, la danza jugó un papel crucial en su formación emocional durante sus años más jóvenes. No solo le brindó una salida creativa ante las adversidades de su entorno, sino que también le ayudó a mantener la concentración en algo positivo cuando lo cotidiano era difícil.

Más adelante, esta base la acompañaría cuando decidió estudiar interpretación, buscando consolidar un camino que ya intuía desde niña. La disciplina y la entrega que la danza le enseñaron serían, sin duda, un complemento a su formación en arte dramático.

Reconstrucción personal y afectiva

Olivares también ha reflexionado sobre la falta de atención que sufrió de sus padres durante su infancia. Aunque nunca sentía que demandara cariño, ha admitido que “sí hay herida” al recordar esa carencia. Con el paso del tiempo y ya como madre de tres hijos, la actriz ha podido reconciliar esa parte de su pasado con su presente, entendiendo las limitaciones y circunstancias que enfrentaron sus progenitores.

La maternidad y la vida en familia han sido, sin duda, un pilar en su vida adulta. Oliviares ha creado una familia diversa y cohesionada: su hija mayor es adoptada, y sus otros dos hijos son fruto de relaciones con distintos músicos con los que estuvo vinculada. Su forma de entender la familia se aleja de los moldes tradicionales, tal y como ella misma ha declarado.

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Momentos difíciles y lecciones duras

La trayectoria vital de Olivares también estuvo marcada por episodios dolorosos que contribuyeron a su crecimiento emocional. A los 20 años, sufrió un aborto cuando estaba embarazada de seis meses, una experiencia que ha calificado con franqueza: “Cuando perdí al bebé pensé que esto era lo que tenía que pasar”. Aunque fue uno de los momentos más duros de su vida, ha explicado que también supuso una especie de alivio personal dentro de un proceso complicado.

Además, tras la pandemia de coronavirus, la actriz tuvo que hacer frente a dificultades económicas, momento en el que contó con el apoyo de amigos que la ayudaron a superar ese bache.

Una carrera sólida y un presente brillante

Hoy, con más de 25 años de carrera, Melani Olivares vive uno de sus mejores momentos personales y profesionales. Su participación en Aída y vuelta la ha situado nuevamente en el centro de la atención mediática, acompañando la promoción de la película por distintos escenarios internacionales.

La actriz, que comenzó su carrera en 1997 con Éste es mi barrio, ha logrado construir una trayectoria sólida y variada dentro del mundo audiovisual, explorando no solo la actuación sino también distintas facetas de la creatividad artística.

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