Elise Boers se marcha de Ibiza después de tres años viviendo en la isla, pero su decisión no responde al cansancio ni al deseo de cambiar de vida. La influencer holandesa de 40 años había encontrado allí un lugar en el que se sentía feliz junto a su familia. Sin embargo, una grave alergia a los frutos secos ha terminado transformando actividades cotidianas, como comer en un restaurante o relacionarse con sus propios hijos, en una fuente permanente de preocupación.
Boers ha decidido regresar a Países Bajos junto a su pareja, Wouter Peelen, y sus tres hijos. El factor que terminó inclinando la balanza fue el temor ante una posible reacción alérgica grave y el tiempo necesario para recibir asistencia sanitaria desde la zona de Ibiza en la que residía. «He tenido que llamar al 112 varias veces», ha explicado.
Según su experiencia personal, las ambulancias tardaron entre 30 y 40 minutos en llegar en esas ocasiones. La influencer dispone de autoinyectores de adrenalina, pero sabe por episodios anteriores que una reacción alérgica grave puede evolucionar rápidamente hasta convertirse en una emergencia.
Una reacción alérgica en Ibiza terminó con Elise Boers en la UCI
La preocupación de Boers está marcada especialmente por un episodio ocurrido hace aproximadamente dos años en Ibiza. La influencer sufrió entonces una reacción alérgica de extrema gravedad. Comenzó a sentirse mareada, tuvo dificultades para respirar y notó que se le hinchaba la garganta. Ante la situación, su pareja utilizó el autoinyector de adrenalina y llamó inmediatamente al 112.
Según relató posteriormente Boers, la ambulancia tardó alrededor de media hora en llegar. La gravedad de aquella reacción hizo que terminara ingresada en cuidados intensivos. A partir de ese momento, su percepción sobre la posibilidad de vivir permanentemente en Ibiza comenzó a cambiar.
El episodio tampoco quedó como un hecho aislado. Según sostiene, durante su etapa en la isla ha experimentado más reacciones alérgicas que nunca, algunas de ellas después de consumir alimentos pese a haber advertido previamente sobre su alergia. «Porque a menudo está presente en la comida, incluso cuando aviso al restaurante», ha explicado. La incertidumbre sobre la presencia de frutos secos terminó convirtiendo algo tan habitual como comer fuera de casa en una situación que Boers percibía como potencialmente peligrosa.
El riesgo que terminó condicionando toda su vida familiar
El problema, sin embargo, no se limita a los restaurantes ni a los alimentos que consume directamente. Después de recibir críticas por haber relacionado su mudanza con la alergia, Boers explicó este martes con mayor detalle hasta qué punto el riesgo había comenzado a condicionar su rutina.
Sus tres hijos pueden consumir o tocar productos que contienen frutos secos mientras están en el colegio o en casa de amigos. Posteriormente, el simple contacto con ella puede convertirse en un riesgo. La misma situación puede producirse con su pareja. Incluso un beso puede resultar problemático si Wouter Peelen ha ingerido previamente algún alimento que contenga frutos secos. «Es simplemente muy aterrador», ha reconocido la influencer.
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La situación ha terminado afectando así no solamente a lo que Boers puede comer, sino también a su relación cotidiana con las personas de su entorno más cercano. La familia debía convivir permanentemente con la posibilidad de una exposición accidental, mientras la distancia respecto de determinados servicios sanitarios incrementaba su preocupación ante una eventual emergencia.
El melocotón que terminó de romper su sensación de seguridad
A los episodios anteriores se añadió recientemente una nueva reacción que terminó por cambiar definitivamente la situación. Boers sufrió una reacción después de comer melocotón, pese a tratarse de un alimento que anteriormente podía consumir sin problemas.
Ese episodio acabó con la sensación de seguridad que todavía conservaba respecto a la alimentación. «Dejé de confiar en la comida y vivía allí cada día con miedo», ha explicado.
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Después de acumular diferentes experiencias relacionadas con su alergia, la influencer llegó a una conclusión que terminó determinando el futuro de toda la familia: «Ibiza no es segura para mí». La afirmación se refiere a su situación personal y a las circunstancias concretas que rodean su alergia.
Boers no está realizando una valoración general sobre el funcionamiento de los servicios de emergencia en Ibiza. Los tiempos de entre 30 y 40 minutos que menciona corresponden exclusivamente a su experiencia en varias llamadas al 112 y no representan el tiempo medio de respuesta de las ambulancias en el conjunto de la isla.
La zona donde vivía también influyó en su decisión
Las circunstancias particulares del lugar de residencia de la familia constituyen otro elemento importante para entender la decisión. Según Boers, vivían en una zona desde la que podía resultar complicado acceder a determinados servicios sanitarios.
Para una persona expuesta a reacciones alérgicas graves, esa distancia fue adquiriendo un peso cada vez mayor. La posibilidad de necesitar asistencia urgente y tener que esperar se convirtió en un factor capaz de condicionar su día a día.
La influencer cuenta con autoinyectores de adrenalina y su pareja ya tuvo que utilizar uno durante el grave episodio que acabó con ella en cuidados intensivos. Sin embargo, esa medida no eliminó el temor ante una nueva emergencia.
La combinación de las reacciones sufridas, la posibilidad de entrar en contacto indirectamente con frutos secos y su experiencia con los tiempos de llegada de las ambulancias terminó haciendo que permanecer de forma estable en Ibiza dejara de ser una opción que considerara segura.
Tres años después, la familia deja la vida que había construido en Ibiza
Elise Boers, nacida en 1986 y conocida en Países Bajos como creadora de contenido y emprendedora, llegó a Ibiza en 2023 junto a Wouter y sus hijos. Durante los tres años siguientes, parte de la vida familiar que habían construido en la isla pasó a formar parte del contenido que la influencer compartía habitualmente en sus redes sociales.
La decisión de marcharse resulta especialmente difícil precisamente porque la familia era feliz en Ibiza y Boers sentía que había encontrado allí su lugar. «Dejamos atrás una vida en la que éramos tan felices para empezar una en la que me siento más segura», ha resumido.
El regreso a Países Bajos ha tenido que organizarse rápidamente. La pareja ha buscado un colegio para sus hijos y una guardería para la pequeña, mientras comienza a asumir que el traslado no representa simplemente una ausencia temporal de Ibiza. «Tenemos que procesar de verdad: no vamos a volver, nos quedamos aquí», ha explicado. La mudanza supone así abandonar una vida construida durante tres años para priorizar una circunstancia que, en el caso de Boers, se había vuelto determinante: sentirse más segura ante una posible reacción alérgica grave.
Elise Boers no descarta regresar a Ibiza de vacaciones
La decisión de abandonar su residencia permanente en la isla no significa, sin embargo, que la influencer haya cerrado definitivamente cualquier posibilidad de volver a Ibiza. Tras las reacciones provocadas por el anuncio de su marcha, Boers aclaró que sí contempla regresar en el futuro para pasar sus vacaciones.
La diferencia, según su planteamiento, está en el grado de control que puede ejercer durante una estancia de pocos días. En unas vacaciones considera posible mantener una mayor vigilancia sobre los alimentos que consume y sobre las condiciones de su entorno. Lo que ha descartado por el momento es volver a establecer allí su residencia permanente.











