Tras una jornada de parálisis absoluta y luto en la red ferroviaria catalana, el Govern ha confirmado que el servicio de Rodalies y Regionales volverá a operar este jueves a partir de las 06:00 horas.
La reapertura llega después de que la circulación fuera suspendida íntegramente durante el miércoles para realizar una revisión de seguridad en todas las infraestructuras tras el temporal que provocó el fatal accidente en la línea R4.
Una reanudación bajo tensión logística y laboral
Pese a la vuelta a la actividad, la Generalitat ha advertido que el jueves será una jornada de «extrema complejidad». No solo por la dificultad técnica de normalizar la frecuencia de paso para 400.000 usuarios diarios, sino también por el clima de inestabilidad laboral.
Las autoridades temen que el malestar de los maquinistas, que ya han anunciado movilizaciones para el mes de febrero, pueda influir en la fluidez del servicio.
Para mitigar posibles colapsos, se mantendrán medidas excepcionales:
- Refuerzo de transporte alternativo: Se potenciarán las líneas de autobuses y los servicios de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC).
- Peajes liberados: Las barreras de la C-32 seguirán levantadas para incentivar el uso de rutas alternativas por carretera.
- Teletrabajo: El Govern insiste en la recomendación de trabajar a distancia siempre que sea posible.
El cierre de la AP-7 por riesgo de hundimiento
Mientras el tren intenta recuperar la normalidad, la movilidad por carretera sufrirá un importante revés. La autopista AP-7 permanecerá cortada entre Martorell y Sant Sadurní d’Anoia (un tramo de 22 kilómetros) durante los próximos días.
El motivo es el riesgo estructural de la vía: el derrumbe del muro que provocó el accidente ferroviario en Gelida ha dejado inestables los cimientos sobre los que descansa la propia autopista, por lo que se requiere una intervención técnica urgente para evitar su hundimiento.
Análisis del accidente y balance de víctimas

En el plano judicial, los Mossos d’Esquadra ya han recuperado la caja negra del tren siniestrado. Los primeros informes, respaldados por declaraciones del ministro Óscar Puente, sugieren que el maquinista tuvo un «margen de maniobra nulo», ya que el muro de contención se desplomó justo en el instante en que el convoy pasaba por el punto kilométrico.
Dentro de la tragedia, un factor evitó una catástrofe mayor: debido a unas obras en la zona, el tren circulaba a 60 km/h, una velocidad muy inferior a los 140 km/h habituales de ese tramo. El accidente se ha cobrado la vida de un maquinista sevillano de 28 años que realizaba sus prácticas y ha dejado a 37 personas heridas, de las cuales cinco permanecen hospitalizadas.
Las movilizaciones previstas para los próximos días
El sector ferroviario ha rendido tributo a la víctima con minutos de silencio en la Estación de Sants y otras sedes institucionales. Sin embargo, el dolor ha dado paso a la reivindicación. El sindicato Semaf ha convocado paros para los días 9, 10 y 11 de febrero, denunciando que el deterioro de la red y la falta de protocolos preventivos ante temporales están poniendo en peligro tanto a trabajadores como a viajeros.








