El Puerto de Ibiza reabrió este jueves a las 17.15 horas tras permanecer cerrado desde las 6.10 por el temporal de viento y mala mar asociado a la borrasca Nils, según informó la Autoridad Portuaria de Baleares (APB). La restricción se prolongó casi 12 horas y obligó a detener la operativa marítima por motivos de seguridad.
Cierre por seguridad y suspensión del tráfico marítimo
El cierre del puerto se adoptó en plena jornada de rachas intensas y mar alterada, en un escenario de aviso por viento que dificultó la maniobra de atraque y salida. La APB mantuvo la restricción durante toda la mañana y parte de la tarde hasta que las condiciones permitieron reactivar la operativa con garantías, especialmente en los muelles con mayor exposición al oleaje. Los vientos en varios puntos de la isla alcanzaron los 105 km/h.
La medida tuvo un impacto inmediato en las comunicaciones marítimas, ya que el Puerto de Ibiza es clave para las conexiones regulares y de carga. La suspensión del transporte marítimo condicionó especialmente el enlace con Formentera, uno de los servicios más sensibles en días de temporal por su alta frecuencia y por el volumen de pasajeros y vehículos que concentra.
Reapertura ay recuperación gradual de la operativa
Con la reapertura comunicada a las 17.15 horas, comenzó la normalización del tráfico, aunque la recuperación se planteó de forma progresiva en función de la evolución del viento y del estado del mar. La prioridad pasó a ser restablecer el flujo de embarcaciones y ordenar los atraques tras horas de inactividad, además de reprogramar escalas y ajustar horarios.
En este tipo de episodios, la reapertura no implica una vuelta instantánea a la normalidad: el retraso acumulado afecta a rotaciones, embarques y desembarques, y obliga a coordinar atraques, personal y logística portuaria. La operativa se reanuda, pero con reordenación de turnos y posibles demoras hasta recuperar el ritmo habitual.
Un ferry, sin poder atracar y a la espera mar adentro
Entre las consecuencias más visibles del cierre destacó la de un ferry de la compañía Trasmed que cubría la línea entre Barcelona e Ibiza. El buque había zarpado de Barcelona a las 22.00 horas y tenía prevista la llegada a primera hora de la mañana (en torno a las 6.10, según la información disponible), pero no pudo completar la travesía por el cierre del puerto ibicenco.
El ferry permaneció a varias millas del puerto de Ibiza, fuera de la bocana y sin posibilidad de atracar, aguardando a que mejoraran las condiciones. Ese tipo de espera suele hacerse mar adentro o en zonas de resguardo, con rumbo y velocidad ajustados para conservar estabilidad y margen de maniobra, mientras se coordina con el control portuario.
Según detalló Radio Ibiza, el barco llevaba 112 pasajeros y que, ante la imposibilidad de entrar, “navegó alrededor de la isla” durante horas hasta poder completar el atraque ya por la tarde, una vez reabierto el puerto. El retraso arrastró también la planificación del resto de salidas, que se reactivaron conforme se levantó la restricción
La situación refleja el efecto dominó que provoca un cierre portuario: cuando no se puede atracar, las navieras deben elegir entre esperar en zona segura, modificar la ruta o ajustar el plan de viaje. El margen de maniobra depende del estado del mar, la autonomía y la coordinación con el puerto, por lo que cada decisión se evalúa minuto a minuto.
Balance del temporal en Vila: árboles caídos y desperfectos
Más allá del puerto, la borrasca Nils se dejó notar en distintos puntos de Vila con incidencias asociadas al viento. Entre ellas, la caída de un pino sobre varias motos en una calle urbana, lo que obligó a intervenir para asegurar la zona y retirar el árbol. El temporal provocó también daños por desplazamiento de elementos y objetos que el viento arrancó o movió, elevando el riesgo en vía pública.
Las actuaciones se centraron en despejar calles, evitar riesgos a peatones y vehículos y retirar obstáculos. La prioridad operativa en estos episodios es reducir el peligro inmediato, especialmente donde hay caída de ramas, árboles o piezas que pueden volver a desprenderse con nuevas rachas.
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El temporal afecta a la ITV móvil de Ibiza: revisiones aplazadas en el Recinto Ferial
ITV móvil: revisiones aplazadas en el Recinto Ferial
El episodio de viento no solo golpeó la movilidad: también afectó a servicios programados. La ITV móvil en el Recinto Ferial vio alterada su actividad y varias revisiones se aplazaron, con reprogramación de citas para quienes no pudieron pasar el trámite. Las condiciones meteorológicas obligaron a ajustar la operativa para evitar riesgos en instalaciones provisionales o expuestas.
Estas alteraciones se suman a los efectos habituales de los temporales, que condicionan tanto la logística como los tiempos de espera. La incidencia en la ITV se traduce en reordenación de agendas y nuevas fechas, especialmente para usuarios con turnos ya asignados.
Aeropuerto de Ibiza: cancelaciones y desvíos por rachas intensas
El viento también afectó al tráfico aéreo. La jornada registró 14 vuelos cancelados —siete llegadas y siete salidas— y se contabilizaron desvíos por las rachas, que superaron los 100 km/h en el entorno aeroportuario. Las cancelaciones y cambios de operativa complicaron conexiones con la Península y Mallorca, en un día marcado por la meteorología adversa.
Cuando el viento impacta de forma sostenida, se incrementan las restricciones por seguridad en maniobras de aproximación y aterrizaje. El resultado suele ser una combinación de cancelaciones, retrasos y desvíos, con pasajeros reubicados en otros vuelos o rutas alternativas.
Sa Penya: eucalipto desplomado y dos personas atrapadas
Otra de las incidencias relevantes se produjo en Sa Penya, donde la caída de un eucalipto bloqueó el acceso a una vivienda y dejó a dos personas atrapadas hasta que se despejó la zona. La situación generó ansiedad en una mujer mayor, que tuvo que ser atendida, dentro de una intervención coordinada de emergencias para garantizar la seguridad y liberar el paso.
El suceso resume el tipo de riesgos que acompañan a estos episodios: árboles debilitados, ramas inestables y elementos que ceden bajo el empuje del viento. Los servicios de emergencia priorizan accesos y zonas habitadas para evitar que la incidencia derive en daños personales.













