Después de más de una década de estabilidad y discreción, Eugenia Silva y Alfonso de Borbón atraviesan un momento de cambio. La pareja, que ha compartido 13 años de relación y tiene dos hijos en común, ha decidido darse un tiempo de reflexión y distanciamiento, iniciando así una etapa marcada por la separación física y emocional.
La noticia llega en un momento especialmente significativo para la modelo y empresaria. Hace apenas unas semanas celebraba su 50 cumpleaños con un posado muy especial en su casa de Extremadura, donde hablaba de su plenitud profesional y de su entorno familiar como eje central de su vida. También había superado recientemente un problema de salud tras someterse a una operación de cadera por una artrosis severa que obligó a implantarle una prótesis de titanio. Sin embargo, en el plano sentimental, el inicio de esta nueva década se presenta como un periodo de transición.
Un distanciamiento que ya es físico
Según ha podido saber ¡HOLA!, Alfonso de Borbón dejó el hogar familiar hace dos semanas y se ha instalado en otra vivienda. Las imágenes publicadas muestran al empresario entrando en su nuevo domicilio, un gesto que confirma que el distanciamiento no se limita al ámbito emocional, sino que se ha materializado también en lo cotidiano.
Por su parte, Eugenia Silva ha sido vista paseando con su madre por un parque cercano a su vivienda. En las fotografías aparece con gesto sereno y reflexivo, manteniendo una conversación tranquila mientras continúa centrada en sus compromisos profesionales. En estos días se ha volcado en su trabajo, tanto como modelo en campañas de prestigio como en su faceta de productora de reportajes y al frente de su nueva agencia de representación de talentos.
Una crisis que venía de lejos
Según fuentes cercanas, la crisis entre Eugenia y Alfonso no es reciente. El desgaste se arrastraba desde hacía tiempo y ha sido ahora cuando ambos han optado por organizar sus vidas por separado.
La discreción ha sido siempre una de las señas de identidad de la pareja. Padres de Alfonso, que pronto cumplirá doce años, y de Jerónimo, que hará nueve en junio, han protegido con especial cuidado la intimidad de su familia. Ahora comienza una nueva etapa en la que el tiempo determinará si se trata de una separación definitiva o de un paréntesis en una historia marcada por el cariño mutuo y la estabilidad.
Quince años de historia compartida
La relación entre Eugenia Silva y Alfonso de Borbón se remonta a 2007. Tras dos años de noviazgo en los que no ocultaban su relación —acudían juntos a bodas, eventos y presentaciones—, en marzo de 2009 decidieron separarse. En aquel momento, la distancia fue señalada como uno de los principales motivos, ya que la modelo tenía establecido su centro de trabajo en Nueva York, en pleno auge de su carrera internacional.
Aunque cada uno siguió su camino, con el paso del tiempo quedó claro que aquella ruptura no era un punto final. Cuatro años después, en 2013, se reencontraron en una fiesta organizada por Cari Lapique en Casares, en el Beach Club de Finca Cortesín. Aquella velada volvió a unirlos y decidieron darse una segunda oportunidad.
Una relación más madura y una familia consolidada
Sobre esa segunda etapa, Eugenia llegó a confesar: “Al encontrarnos de nuevo, Alfonso y yo decidimos vivir la relación de una forma más madura, planeando un futuro, algo que antes no me había planteado con nadie”.
El 1 de abril de 2014 nació su primer hijo, Alfonso. Tres años más tarde, el 14 de junio de 2017, llegaba Jerónimo. La pareja construyó así un proyecto familiar sólido, aunque sin pasar por el altar.
El matrimonio nunca estuvo entre sus planes. “Estamos muy bien así. Para mí, tener un hijo y vivir juntos es como si estuviéramos casados. Alfonso es un hombre maravilloso que me da mucha calma. He tenido mucha suerte de que el destino quisiera que volviéramos a estar juntos y hayamos podido formar una familia juntos”, aseguraba Eugenia en marzo de 2015.
Con el nacimiento de su segundo hijo, reafirmaba esa postura: “Con dos hijos, me considero más que casada con Alfonso”.
Una familia con peso mediático
Aunque la popularidad pública siempre ha recaído principalmente en la modelo, Alfonso de Borbón también pertenece a una familia conocida. Es hijo de Alfonso de Borbón y Escasany, primo en cuarto grado del Rey don Juan Carlos, y de Marisa Yordi, antigua relaciones públicas y considerada una de las mujeres más elegantes de España.
Gran deportista y participante en maratones y desafíos extremos, desarrolló primero su carrera en el sector de las telecomunicaciones y actualmente gestiona los negocios familiares. Siempre ha mantenido un perfil discreto.
El pasado año fue especialmente duro para él y su familia, tras el fallecimiento de su padre el 10 de mayo, a los 80 años, después de una larga enfermedad, y la muerte de su hermano Francisco de Borbón y Escasany, duque de Sevilla, el día 20 del mismo mes, a los 81 años.
El futuro, por escribir
Recientemente, Eugenia afirmaba: “Tenemos muy claro qué queremos para nuestros hijos, cómo queremos educarlos y qué valores deseamos transmitirles”. Esa prioridad compartida por el bienestar familiar será ahora el eje sobre el que ambos reorganizarán sus vidas.
Tras 15 años de historia —entre idas y venidas— y 13 de relación consolidada, Eugenia Silva y Alfonso de Borbón afrontan una etapa incierta. El tiempo determinará si esta distancia es definitiva o si se trata de una pausa en una relación que, hasta ahora, había sido ejemplo de estabilidad y discreción.











