GUERRA EN ORIENTE MEDIO

Pedro Sánchez revive el “no a la guerra” en plena tensión con Trump: qué dijo desde Moncloa

El presidente del Gobierno rechaza la escalada militar en Oriente Próximo y defiende la posición de España frente a las presiones de Estados Unidos

Pedro Sánchez le responde a Donald Trump
Pedro Sánchez le responde a Donald Trump

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recuperado el histórico lema del “no a la guerra” en una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa para fijar la posición de España ante el conflicto en Oriente Próximo. En un discurso sin preguntas de periodistas, el jefe del Ejecutivo defendió una postura crítica con las acciones militares de Estados Unidos e Israel y también con la respuesta de Irán.

La intervención del presidente se produce en un momento de creciente tensión diplomática con Washington. Sin mencionar directamente a Donald Trump, Sánchez dejó clara su posición frente a las presiones de la administración estadounidense y reivindicó una política exterior basada en el derecho internacional y los principios fundacionales de la Unión Europea.

Pedro Sánchez: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”

Durante su comparecencia en La Moncloa, Pedro Sánchez sintetizó la postura del Ejecutivo español con una frase contundente: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.

El presidente del Gobierno subrayó que la estrategia de España en los conflictos internacionales de los últimos años ha sido siempre la misma: el respeto al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas.

Este enfoque, según defendió, también guía la posición española ante la actual guerra en Oriente Próximo, incluso si ello sitúa al país en una posición distinta a la de otras potencias europeas.

Un mensaje con referencias a la guerra de Irak

Coincidiendo con el 30 aniversario de la victoria electoral de José María Aznar, Sánchez evocó la imagen del conocido como el “trío de las Azores”, formado por George Bush, Tony Blair y el propio Aznar, para recordar las consecuencias de la guerra de Irak.

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El presidente sostuvo que aquella intervención tuvo efectos negativos duraderos. “La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto, también de la cesta de la compra, del coste de la vida. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos”.

Con esta referencia histórica, el Ejecutivo busca reforzar su argumento de que la intervención militar no es la solución a los conflictos internacionales.

Un mensaje velado a Trump y a los críticos

Aunque Pedro Sánchez evitó mencionar directamente a Donald Trump, su discurso incluyó críticas implícitas tanto a la política exterior estadounidense como a quienes en Europa defienden alinearse con ella.

En ese sentido, lanzó un mensaje dirigido tanto a socios internacionales como a adversarios políticos nacionales: “Es ingenuo practicar un seguidismo ciego y servil”.

Desde La Moncloa explican que esta reflexión pretende reforzar la idea de que España debe mantener una política exterior independiente, basada en sus propios intereses y en el marco del derecho internacional.

España frente a la presión internacional

El discurso del presidente llega en un contexto de tensiones diplomáticas tras la amenaza de Trump de romper relaciones comerciales con España. A pesar de ello, Sánchez evitó entrar en una confrontación directa con el líder estadounidense.

Tampoco hizo referencia explícita al uso de las bases militares españolas de Rota y Morón, un elemento que ha sido señalado como uno de los detonantes del último pulso diplomático entre Washington y Madrid. Sin embargo, sí defendió la soberanía española y la necesidad de mantener una posición firme frente a las presiones externas.

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Es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido —mejorar la vida de la gente— usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre”, afirmó el presidente.

El respaldo de la Unión Europea

Ante el escenario de tensión internacional, el Gobierno confía en el respaldo de las instituciones europeas. La Comisión Europea ya ha defendido públicamente a España tras las amenazas de embargo comercial por parte de Trump.

Bruselas ha exigido al presidente estadounidense que respete los acuerdos comerciales firmados entre ambas partes y que no adopte medidas económicas contra el país.

Esperamos que Estados Unidos cumpla sus compromisos en virtud de nuestra Declaración Conjunta”, señalaron desde la Comisión Europea.

La estrategia política de Sánchez

En el entorno del presidente consideran que la postura actual acabará siendo respaldada con el tiempo. En La Moncloa se ha popularizado una frase que resume esta estrategia política: “No estamos solos, éramos los primeros”.

La expresión ya fue utilizada en el pasado en relación con el reconocimiento del Estado de Palestina y ahora se recupera para justificar la oposición del Gobierno a las acciones militares impulsadas por Estados Unidos.

Esta línea también se aplica a debates recientes en Europa sobre el aumento del gasto militar o el rearme nuclear.

Una defensa de los valores constitucionales

En su intervención, Pedro Sánchez insistió en que la posición de España responde a valores democráticos y a los principios que inspiran la Constitución.

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Algunos dirán que estamos solos en esta esperanza, pero tampoco es verdad. El gobierno de España está con quienes tiene que estar, está con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra constitución. España está con los principios fundacionales de la Unión Europea, está con la Carta de Naciones Unidas”, aseguró.

El presidente defendió que el país debe actuar con coherencia respecto a esos principios, incluso en situaciones de presión internacional.

“No vamos a ser cómplices”

La comparecencia concluyó con un mensaje de firmeza frente a las posibles represalias económicas o diplomáticas.

No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno, porque nosotros tenemos una confianza absoluta en la fortaleza económica, institucional y también diría moral de nuestro país, y porque en momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles”.

Con esta declaración institucional, el presidente del Gobierno ha querido consolidar su imagen como líder de la postura del “no a la guerra”, marcando una clara distancia con la estrategia de Washington y reforzando su apuesta por el multilateralismo y el derecho internacional.

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