La herencia de Silvia Tortosa, una de las figuras más queridas de la escena española, sigue siendo un campo de batalla lejos de apaciguarse.
Dos años después de su fallecimiento, las heridas de su entorno más cercano no solo no han cicatrizado, sino que se reabren con acusaciones directas hacia la heredera universal de la intérprete, Ana Congost.
La decisión de Tortosa de otorgar el control total de su legado a su amiga íntima (dejando fuera tanto a su entonces marido, Carlos Cánovas, como a su propia familia) continúa generando una estela de indignación y polémica.
Un testamento marcado por el dolor
La última voluntad de Silvia Tortosa estuvo fuertemente condicionada por la convulsa etapa final de su vida. La actriz, que enfrentaba una dura batalla contra el cáncer y una profunda depresión, sufrió un duro golpe personal al descubrir la infidelidad de su marido. Fue entonces, en julio, cuando tomó la drástica decisión de modificar su testamento, desheredando a Cánovas y volcando su confianza en Congost.
Sin embargo, el círculo de excluidos fue mucho más amplio de lo que inicialmente se pensó. Elisenda Rovira, prima de la malograda actriz, ha querido alzar la voz en el programa Y ahora Sonsoles para denunciar el trato recibido por parte de la heredera universal tras el fallecimiento de Silvia.
»Indignación» tras el adiós
Según el testimonio de Rovira, el dolor por la pérdida de la actriz se vio acrecentado por una gestión del duelo que, a su juicio, fue «desalentadora». La prima de la artista relata cómo un grupo de diez familiares acudió al tanatorio, sintiéndose tratados con frialdad por parte del entorno que rodeaba a la heredera.
Pero la gota que colmó el vaso para los familiares fue el intento de recuperar algo con valor sentimental. «Le pedimos a Ana Congost algún recuerdo [de Silvia] y nos dijo que no la molestáramos», ha sentenciado Elisenda y ha evidenciado la fractura absoluta entre la familia de sangre y la heredera designada.
Con estas declaraciones, el conflicto vuelve a situarse en el foco mediático, dejando claro que el legado de Silvia Tortosa no solo está compuesto por bienes materiales, sino por una serie de desavenencias personales que prometen seguir dando mucho que hablar en los próximos meses.












