La llegada de la primavera trae consigo un incremento notable de las alergias en Baleares, coincidiendo con la floración de gramíneas, pinos, cipreses y otras especies vegetales. La mayor presencia de polen en el aire dispara los síntomas en miles de personas, en un contexto en el que estas patologías no dejan de crecer.
Actualmente, alrededor del 30% de la población en Baleares padece algún tipo de alergia, una cifra que podría alcanzar el 50% en los próximos años, según advierten los especialistas. Factores como la contaminación, los cambios en los hábitos de vida y el entorno influyen directamente en este aumento.
A las alergias respiratorias se suman otras cada vez más frecuentes, como las provocadas por ácaros, alimentos, animales o medicamentos, ampliando el impacto de estas enfermedades en la calidad de vida de los pacientes.
Falta de alergólogos en Baleares
Uno de los principales problemas es el déficit de especialistas. En la sanidad pública de las Islas hay actualmente solo tres alergólogos, lo que supone un ratio de un especialista por cada 400.000 habitantes, muy lejos de la recomendación de la OMS, que establece uno por cada 50.000.
Esta situación genera listas de espera más largas en Baleares, retrasos en el diagnóstico y una mayor presión sobre otros servicios como Neumología, Otorrinolaringología o Dermatología, según expuso OK Baleares en diálogo con el doctor César Alías, miembro numerario de la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica), jefe del Servicio de Alergología Clínica Corachan (Barcelona) y responsable de la consulta de Alergia de Clínica Juaneda Mahón.
Para cubrir adecuadamente la demanda, serían necesarios al menos 26 alergólogos en el sistema público, una cifra muy superior a la actual.
Un servicio en desarrollo y promesas pendientes
El Servicio de Alergología en Baleares comenzó a estructurarse en los últimos años con la incorporación progresiva de especialistas. Sin embargo, el desarrollo sigue siendo limitado.
Aunque se anunció la ampliación de plazas, estas aún no se han materializado, lo que mantiene la carencia estructural del sistema sanitario en esta especialidad.
Además, existen desigualdades entre islas. En algunos casos, los especialistas se desplazan de forma puntual para atender consultas, lo que evidencia la falta de cobertura estable.
Más casos y mayor gravedad
Los expertos advierten que el retraso en el diagnóstico puede empeorar la evolución de las enfermedades alérgicas. Entre las más frecuentes destacan el asma y la rinitis alérgica, asociadas a pólenes, ácaros o epitelios de animales.
También preocupan las alergias alimentarias —como a frutos secos, leche o mariscos— y las reacciones a medicamentos. En los casos más graves puede producirse una anafilaxia, una reacción potencialmente mortal.
El aumento de la incidencia está ligado, entre otros factores, a la llamada “teoría de la higiene” y al impacto de la contaminación, que hace más agresivos elementos como el polen.
Un problema sanitario en crecimiento
La combinación de un mayor número de pacientes y la falta de recursos plantea un desafío para el sistema sanitario balear. Los especialistas insisten en la necesidad de reforzar el servicio público, aumentar el número de profesionales y mejorar la formación para garantizar una atención adecuada.
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