CRISIS HÍDRICA

Otro verano sin control del agua en Ibiza y Formentera: se retrasa la instalación de los 1.042 sensores

La implantación de contadores digitales para controlar el consumo de agua en Ibiza y Formentera en tiempo real no llegará a tiempo para el verano de 2026, pese a una inversión millonaria ya adjudicada. Los plazos técnicos y administrativos retrasan al menos nueve meses un proyecto clave para vigilar la extracción en los acuíferos en plena temporada de máxima presión hídrica.

Camiones cisternas de agua

La instalación de contadores digitales para controlar el consumo de agua en Ibiza y Formentera no estará operativa este verano, pese a que el Govern balear ya ha adjudicado el contrato por 3,19 millones de euros para desplegar 6.000 dispositivos en todo el archipiélago.

Los plazos técnicos y administrativos fijados en el proyecto impiden que el sistema esté en funcionamiento a corto plazo, según se desprende del análisis del expediente oficial y del pliego técnico.

Se trata de una especie de ‘Gran Hermano hídrico‘ para supervisar la cantidad de agua extraída en tiempo real y asegurar que su uso se ajuste a la normativa vigente.

El contrato, formalizado el pasado 22 de enero por la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, ha sido adjudicado a Elecnor Servicios y Proyectos S.A.U., en el marco del PERTE de digitalización del ciclo del agua financiado con fondos europeos.

En Ibiza se prevé la instalación de 985 contadores y en Formentera 57, lo que suma 1.042 puntos de control en las islas con fuerte presión sobre los acuíferos.

Un proceso largo

Aunque el contrato ya está adjudicado, la implantación no es inmediata y requiere varias fases previas obligatorias. El pliego técnico establece que el primer paso es un estudio preliminar y plan de instrumentación, con un plazo de hasta tres meses desde la formalización del contrato.

Este documento debe definir con precisión dónde y cómo se instalarán los equipos, incluyendo memoria técnica, planos, cronograma y validación por parte de la Administración. Hasta que este plan no sea aprobado, no puede iniciarse la instalación, ya que es requisito para firmar el acta de inicio.

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A partir de ese momento comienza la fase clave: el suministro e instalación de los dispositivos, que tiene un plazo de cinco meses adicionales. Esto incluye la colocación de los contadores, su conexión, calibración y puesta en marcha en cada punto de captación de agua.

Pruebas, validación y cierre del proyecto

El proceso no termina con la instalación. Antes de que el sistema entre en funcionamiento real, todos los equipos deben superar pruebas técnicas y ensayos de funcionamiento, que pueden prolongarse durante días en cada punto para garantizar que operan correctamente y cumplen la normativa metrológica.

Solo después de estas comprobaciones se firma el acta de recepción de las instalaciones, que certifica que el sistema está operativo. Posteriormente, el contrato contempla una última fase de un mes para elaborar el informe final, donde se documenta todo el despliegue.

En conjunto, el calendario técnico establece un mínimo de nueve meses desde el inicio efectivo de los trabajos, a lo que hay que sumar los tiempos previos de planificación. Este escenario hace inviable que los contadores estén funcionando de cara al verano de 2026, pese a la urgencia del proyecto.

Desde la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua reconocen que se trata de una actuación a medio plazo. “La intención es ir avanzando en la digitalización cuanto antes, para poder tener todo más controlado y evitar pérdidas. Es un proceso largo”, señalaron a La Voz de Ibiza.

Objetivo: controlar el consumo y evitar pérdidas

El sistema se basa en caudalímetros ultrasónicos de pequeño calibre (DN13 a DN50) con transmisión de datos, que permitirán medir en tiempo real el agua extraída en pozos y captaciones, a partir de la automatización del control del agua.

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El objetivo es sustituir estimaciones por datos reales, detectar fugas y mejorar la gestión de los acuíferos, especialmente en territorios sensibles como Ibiza y Formentera.

Los puntos en Ibiza a controlar son: Portinatx (30), Port de Sant Miquel (37), Santa Agnès (35), Pla de Sant Antoni (45), Sant Agustí (104), Cala Llonga (40), Roca Llisa (25), Riu de Santa Eulària (175), Sant Llorenç de Balafia (74), Es Figueral (28), Es Canar (102), Cala Tarida (56), Port Roig (33), Santa Gertrudis (50), Jesús (60) y Serra Grossa (91). 

El contrato forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con fondos Next Generation de la Unión Europea. La licitación se resolvió mediante procedimiento abierto con cuatro ofertas presentadas, en el que la propuesta técnica tuvo el mayor peso en la adjudicación.

La digitalización del control del agua es uno de los ejes estratégicos del Govern, que busca mejorar la supervisión del consumo y reforzar la sostenibilidad de los recursos hídricos. Sin embargo, los plazos del propio proyecto retrasan su impacto inmediato en Ibiza y Formentera, donde la presión sobre el agua se intensifica durante los meses de verano.

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