VILA

Meses sin dormir en Dalt Vila: ruido, cortes y obras hasta mayo desesperan a vecinos

Los trabajos, iniciados en noviembre y con final previsto en mayo, han dejado cuatro meses de molestias, desinformación y dificultades para abrir negocios.

Las obras de Dalt Vila dificultan a los vecinos y comerciantes

“Cuatro meses sin dormir”. Así resume Toni, vecino y comerciante de la Plaza de Vila, el impacto de las obras de Dalt Vila, iniciadas el pasado noviembre y cuya primera fase no concluirá hasta principios de mayo, según las previsiones municipales.

Lo que debía ser una actuación planificada en dos fases —la primera de seis meses— se ha convertido, según denuncian vecinos y comerciantes, en una fuente constante de molestias, incertidumbre y desgaste diario.

Toni vive en un primer piso, a escasos metros de la obra. “Me pusieron un generador casi en la puerta de casa. A las ocho de la mañana arrancaba y me temblaba la cama”, relata. A esa hora comenzaban también los trabajos más intensos, con maquinaria picando el suelo.

Desde entonces, el descanso ha sido irregular. “Durmiendo mal, descansando mal, con todo cerrado para intentar aislar el ruido. Pero es imposible”, explica.

Una obra que condiciona el día a día

Más allá del ruido, los vecinos denuncian cortes frecuentes de luz y agua, en ocasiones sin previo aviso. En dos episodios, incluso, se produjeron incidencias con cables de alta tensión.

“Se escuchó una explosión, salió humo y nos quedamos sin luz toda la mañana”, recuerda.

Los cortes de agua también han sido habituales. Aunque algunos se notifican, otros llegan sin previo aviso, afectando durante horas a viviendas y negocios.

Desinformación desde el inicio

Uno de los principales reproches es la falta de comunicación. “Nos encontramos las calles cortadas de un día para otro. Nadie sabía nada”, asegura.

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Ante esta situación, los afectados se han organizado en grupos de WhatsApp y han impulsado la creación de una asociación vecinal. Además, trasladaron al Ayuntamiento un documento con preguntas para obtener respuestas oficiales.

A raíz de este contacto, el Consistorio ha aclarado algunos aspectos. Por ejemplo, que la Plaza de Vila debería quedar despejada en torno al 30 de marzo, coincidiendo con Semana Santa, aunque las obras no estarán finalizadas.

En cambio, otras zonas como la calle de los Desamparados siguen más retrasadas debido a la aparición de restos arqueológicos y la retirada de tuberías, por lo que no serán transitables a corto plazo.

 

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Ni abrir ni prepararse

El impacto también se extiende al ámbito económico. Muchos negocios no solo no han podido abrir, sino que tampoco han podido prepararse para la temporada.

“Los locales son pequeños y trabajamos con terrazas. No podemos sacar mesas, ni meter neveras, ni acondicionar nada porque no se puede acceder”, explica Toni.

Aunque su negocio abrirá más tarde y ha sufrido menos impacto directo, reconoce que otros establecimientos están en una situación crítica.

Más cambios: barrera y segunda fase

A la situación actual se suma la futura barrera de acceso a Dalt Vila, que permanecerá cerrada y solo permitirá el paso a vehículos autorizados. Su puesta en marcha aún no tiene fecha, pero obligará a renovar permisos y limitará el acceso incluso a motos.

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Además, el Ayuntamiento prevé una segunda fase de obras a partir de octubre, con una duración de seis meses y centrada en la calle Sa Carrossa.

Cansancio acumulado

Con la previsión de que la primera fase termine en mayo, vecinos y comerciantes afrontan las últimas semanas con agotamiento.

“Entendemos que las obras son necesarias, pero no así”, resume Toni.

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