El mundo del espectáculo en Latinoamérica despide a uno de sus rostros más carismáticos. Víctor Manuel Rojas Ibáñez, conocido artísticamente como Manolo Rojas, falleció la noche de este viernes 27 de marzo en el distrito de La Victoria, en Lima. La noticia ha causado un fuerte impacto por el carácter inesperado, y ha provocado que la propia Presidencia de Perú y el Ministerio de Cultura emitan notas de condolencia destacando su papel como «unión y alegría para miles de hogares».
De qué ha muerto el icónico humorista
Según han informado fuentes familiares y medios locales, el deceso se produjo de manera súbita. Rojas, de 63 años, había mantenido su rutina habitual durante la jornada, acudiendo al gimnasio y realizando su programa de radio sin mostrar signos de malestar. Sin embargo, al regresar a su domicilio, fue hallado por su hijo desplomado en la vía pública.
A pesar de que los servicios de emergencia y la policía acudieron rápidamente al lugar tras el aviso de los vecinos, los efectivos sanitarios solo pudieron confirmar el fallecimiento: el artista sufrió un ataque cardíaco mientras era auxiliado, lo que hizo irreversible cualquier intento de reanimación en el centro médico al que se le pretendía trasladar.
Trayectoria: del humor ambulante a la cima de la televisión
Para entender la relevancia de Manolo Rojas, hay que remontarse a sus inicios como cómico de calle, una escuela que le otorgó una improvisación y una cercanía únicas: su salto a la fama se produjo en programas emblemáticos de la televisión peruana como Risas y Salsa o El Reventonazo de la Chola.
Entre su galería de personajes más recordados figuran parodias de políticos y artistas icónicos de la región, y ha logrado que sus caracterizaciones formaran parte de la identidad cultural del país. Su hermano, Jaime Rojas, quien trabajó codo con codo con él durante tres décadas, destacó tras el suceso la «humildad y generosidad» que siempre caracterizaron al presentador fuera de las cámaras.
El último adiós a Manolo Rojas
La familia se encuentra actualmente gestionando los trámites del sepelio: aunque el artista residía en la capital, siempre manifestó su deseo de ser enterrado en su localidad natal, Huaral, junto a los restos de su padre.
Las muestras de afecto de sus seguidores han inundado las redes sociales, recordando a Rojas como un hombre que, incluso en sus últimos minutos, mantuvo el trato cercano y amable con sus vecinos.








