El derbi aragonés entre Huesca y Zaragoza dejó una de las imágenes más tensas de la temporada. En un final marcado por la confusión, los nervios y la violencia, el portero Esteban Andrada protagonizó un episodio que ha generado una fuerte reacción tanto dentro como fuera del campo. Tras lo ocurrido, el guardameta argentino ha decidido dar la cara públicamente y ofrecer explicaciones.
El futbolista fue expulsado en los últimos instantes del encuentro tras empujar y posteriormente golpear a Jorge Pulido, capitán del Huesca, en una acción que derivó en una batalla campal entre jugadores de ambos equipos. Horas después, Andrada ha reconocido su error y ha pedido disculpas de forma explícita.
El momento que cambió el partido
El incidente se produjo en el minuto 98, con el marcador en 1-0 a favor del Huesca. En ese contexto de máxima tensión, Andrada fue expulsado tras empujar a Pulido. Sin embargo, la situación no terminó ahí.
Nada más ver la tarjeta roja, el portero perdió el control y se dirigió hacia el capitán rival, al que propinó un puñetazo en la cara. Este gesto desencadenó una reacción inmediata en el campo, con jugadores y suplentes de ambos equipos involucrándose en una pelea generalizada.
🟥 ¡ANDRADA EXPULSADO!
El portero del Real Zaragoza agredió a Pulido, jugador de la SD Huesca, tras ser expulsado por empujarle previamente.#LALIGAHYPERMOTION pic.twitter.com/bnBrZsiCfb
— DAZN España (@DAZN_ES) April 26, 2026
El partido, que ya se encontraba en su tramo final, quedó completamente desbordado por los acontecimientos, con varias tarjetas y tres expulsiones como resultado de un cierre caótico.
Andrada rompe el silencio: “Estoy muy arrepentido”
Tras la polémica, Esteban Andrada publicó un vídeo en las redes sociales del Real Zaragoza en el que expresó su arrepentimiento por lo sucedido.
“Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy”, afirmó el guardameta, reconociendo el impacto negativo de su acción.
El portero también quiso contextualizar lo ocurrido dentro de su trayectoria profesional, señalando que se trató de un episodio aislado: “A lo largo de mi carrera sólo he tenido una expulsión y fue por tocarla con la mano, se puede ver mi trayectoria”.
Una “desconexión” en un momento límite
En su explicación, Andrada describió el incidente como una reacción fuera de control en una situación de alta presión. “Fue una situación límite, me salí del contexto y reaccioné de esa forma. Estoy muy arrepentido”.
El jugador insistió en que se trató de un error puntual y aseguró que no volverá a repetirse: “No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera”.
Estas declaraciones reflejan una asunción directa de responsabilidades, en un intento por rebajar la tensión generada tras el encuentro.
Disculpas a Pulido y disposición a asumir consecuencias
Uno de los puntos más destacados del mensaje de Andrada fue su petición de disculpas a Jorge Pulido, el jugador agredido durante el incidente.
“Somos colegas y sinceramente fue un acto mío que me desconecté en ese momento y acá estoy para las consecuencias que me diga LaLiga. Si quieren que vaya a hablar para dar explicaciones, iré”, expresó el portero.
Con estas palabras, el futbolista dejó clara su disposición a asumir las posibles sanciones derivadas de su comportamiento, en un contexto en el que se espera una decisión disciplinaria.
La reacción del Real Zaragoza
Antes de las declaraciones del jugador, el Real Zaragoza ya había emitido un comunicado oficial en el que condenaba los hechos ocurridos en el estadio de El Alcoraz.
El club subrayó la gravedad de las imágenes y anunció que analizará lo sucedido para tomar medidas disciplinarias. “Analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes”, señalaba el texto.
Además, la entidad hizo hincapié en la responsabilidad que tienen los futbolistas como referentes: “Somos ejemplo y referentes para muchos aficionados, sobre todo niños y niñas, que en cada partido nos alientan y aspiran a convertirse algún día en uno de sus ídolos. Es por ello que estas lamentables imágenes no deberían haberse producido jamás”.
Un final de partido marcado por el descontrol
El derbi aragonés, que ya de por sí concentra una alta carga emocional, terminó convertido en un escenario de tensión extrema. La acción de Andrada actuó como detonante de una situación que se desbordó rápidamente.
A partir del puñetazo, el enfrentamiento se extendió a prácticamente todos los jugadores presentes en el campo, generando una imagen de caos absoluto que ha sido ampliamente comentada.
Consecuencias deportivas y disciplinarias
Tras lo ocurrido, el portero del Zaragoza se enfrenta ahora a una posible sanción que podría ser significativa, teniendo en cuenta la naturaleza de la agresión.
Aunque todavía no se ha concretado el alcance de las medidas, el propio Andrada ha asumido que deberá afrontar las consecuencias que determine LaLiga.










