La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha puesto en marcha el concurso para adjudicar la gestión de la instalación náutico-deportiva del Muelle de Ribera de Poniente del puerto de Ibiza —el espacio que ocupa actualmente Port Nàutic Ibiza— con una concesión de 25 años y una inversión prevista de 20 millones de euros estructurada en dos fases.
Pero el lanzamiento de ese concurso arrastra una contradicción de fondo: el Plan Especial del puerto de Ibiza, cuya tramitación se encuentra empantanada.
Es que los pliegos aprobados para el concurso de largo aliento para la gestión de amarres definen una superficie de 33.352,60 m² correspondiente al Área 3, sin incluir el Área 2, el espacio donde opera actualmente la conexión marítima entre Ibiza y Formentera.
Mientras que el Plan Especial del puerto prevé expresamente que esa área quede integrada en la futura concesión del Área 3 una vez se trasladen los tráficos con Formentera al actual muelle comercial.
Lo que dice el Plan Especial
El Plan Especial del puerto de Ibiza, cuya segunda versión fue aprobada por el Consejo de Administración de la APB y aguarda la decisión del Ayuntamiento de Vila, establece con claridad que el Área 2 —actualmente destinada al embarque y desembarque de pasajeros y vehículos con Formentera en el Muelle de Ribera de Poniente— quedará liberada una vez que ese tráfico sea trasladado al Área 4, lo que hoy funciona como muelle comercial.
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Una vez producido ese traslado, el Plan Especial prevé que el Área 2 pase a acoger usos náutico-deportivos y náutica social, en coherencia con los usos de las áreas contiguas. Y va más allá: el propio documento establece expresamente que «una eventual concesión del Área 3 se podría extender en parte al Área 2».
Esa previsión no es menor. Fue incorporada a la segunda versión del Plan Especial precisamente a raíz de la alegación presentada por el Club Náutico de Ibiza, que reclamaba ampliar los espacios destinados a la náutica social más allá del Área 3.
La APB aceptó la alegación y explicitó en la memoria del Plan que «nada impide que una eventual concesión del Área 3 se extienda en parte al Área 2».

La contradicción
El concurso que la APB acaba de lanzar se circunscribe al Área 3. Es lógico: el Área 2 sigue siendo operativa, el tráfico con Formentera sigue donde está y el Plan Especial no está aprobado. No se puede licitar lo que todavía no se puede entregar.
Pero ahí reside precisamente la contradicción. El futuro concesionario firmará un contrato a 25 años sobre el Área 3. Cuando el Plan Especial se apruebe y el tráfico a Formentera se traslade, el Área 2 quedará disponible. Y el propio Plan Especial dice que esa área debería integrarse en la concesión del Área 3.
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Sin respuesta
La Voz de Ibiza consultó a la APB esta semana sobre estas contradicciones. Sin embargo, al momento de la publicación de esta noticia, no hubo respuestas.
Una concesión condicionada al Plan Especial que no avanza
La contradicción se agrava si se tiene en cuenta el estado real de tramitación del Plan Especial.
El documento lleva años en trámite y acumula retrasos sucesivos. Las promesas de aprobación provisional primero en diciembre y luego en febrero no se cumplieron.
La última información conocida es que el Ayuntamiento de Ibiza «está a la espera de un informe interno» antes de poder ser tratado en Junta de Gobierno, sin que haya fecha ni más explicaciones.
Y eso es solo el primer escalón de un largo recorrido que aún incluye una nueva revisión de Medio Ambiente del Govern balear, la aprobación de Puertos del Estado, el visto bueno del Consell de Ibiza y una nueva aprobación por Junta de Gobierno. En el mejor de los casos.
De hecho, los propios pliegos del concurso reconocen implícitamente esa dependencia: la segunda fase de inversión, dotada con 5 millones de euros, queda expresamente condicionada a la aprobación del Plan Especial.
Es decir, la APB lanza una concesión a 25 años cuya plena ejecución depende de un documento que no tiene horizonte claro de aprobación.
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