La investigación por el robo del ordenador a la abogada del novio de Isabel Díaz Ayuso ha dado un giro significativo con la aparición de un nombre que concentra ahora toda la atención de la Guardia Civil. Se trata de Rachid A., a quien los agentes consideran una figura clave dentro de una trama que, por sus características, ha generado dudas desde el inicio.
Lo que en un primer momento parecía una sustracción aislada ha evolucionado hacia una investigación más compleja, marcada por la posible conexión entre varios robos y por un modus operandi que no encaja con los patrones habituales. En este contexto, los investigadores han solicitado al juzgado intensificar las actuaciones sobre este individuo, al que atribuyen un papel central en la organización de los hechos.
Un robo que activó las alarmas
El origen de la investigación se sitúa el 12 de enero, cuando la letrada denunció en el puesto de la Guardia Civil de Guardamar del Segura (Alicante) el robo sufrido en su vivienda. En ese momento, la denuncia se formuló como un hurto convencional, sin que existieran indicios claros de una trama más amplia.
Sin embargo, la situación cambió tras conocerse otros robos similares que afectaron a un abogado próximo al entorno del novio de la presidenta madrileña y al arquitecto encargado de reformar la vivienda de la pareja. Esta coincidencia llevó a la denunciante a ampliar su declaración, ante la posibilidad de que los hechos estuvieran relacionados.
La figura de Rachid A., bajo la lupa
En un atestado remitido al juzgado, los investigadores subrayan la necesidad de centrar la investigación en Rachid A. y destacan la urgencia de localizarlo. «Se hace necesaria la investigación a fondo de este individuo», recoge el documento.
La Guardia Civil considera que avanzar en el caso depende en gran medida de esclarecer el papel de este sospechoso. «Ante los indicios más que suficientes plasmados [en el informe entregado al juzgado] y para poder continuar con la investigación, se hace necesario la intervención de sus comunicaciones», señalan los agentes.
El perfil de Rachid A. está marcado por un amplio historial delictivo, que incluye antecedentes por delitos contra la propiedad industrial, receptación, detención requisitoria y robos en establecimientos abiertos al público. Este recorrido refuerza la hipótesis de su implicación en una red más estructurada.
Un posible papel organizador
Según las conclusiones preliminares de la investigación, Rachid A. podría haber actuado como organizador de los robos, encargándose de gestionar los objetos sustraídos. Los agentes apuntan a que sería la persona que recibiría el material robado para posteriormente distribuirlo en el mercado negro.
«Puede estar relacionado con los robos con fuerza y con la colocación posterior de estos dispositivos», indican los investigadores, que consideran esta línea como clave para el esclarecimiento de los hechos. «Es una diligencia necesaria por cuanto permitirá contribuir al esclarecimiento de los hechos».
Una operación en marcha desde enero de 2025
La investigación, bautizada como operación Makeados y dirigida por la Policía Judicial de la Guardia Civil de Alicante, se puso en marcha en enero de 2025 tras la denuncia inicial.
En una primera fase, los agentes lograron detener a dos personas —un hombre y una mujer— que transportaban objetos robados hacia Algeciras con la intención de llevarlos a Marruecos. Fue en ese contexto donde apareció por primera vez el nombre de Rachid A., mencionado por uno de los arrestados.
Posteriormente, en el puerto de Algeciras, se recuperó el ordenador sustraído, un Apple MacBook Air, junto a otros objetos como relojes, tablets, ropa y un patinete eléctrico. En esa operación fueron detenidas tres personas de nacionalidad marroquí, que quedaron en libertad tras declarar ante el juez y están imputadas por un delito contra el patrimonio.
Uno de los detenidos aportó un dato relevante durante su declaración. Según explicó, un hombre árabe que conducía un coche de gran cilindrada —un Audi— le entregó el ordenador robado antes de desaparecer. Ese hombre, según las fuentes de la investigación, era Rachid A. El mismo testigo aseguró que no conocía a esta persona y que su intención era trasladar los objetos a Marruecos para venderlos.
Un patrón que no encaja
Uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores es el modus operandi de los robos, especialmente en el caso de la vivienda del arquitecto. Según el análisis recogido en el atestado, la forma en que se ejecutó la entrada no coincide con los patrones habituales. «Parece que buscan algo en concreto», concluyeron los agentes tras examinar las imágenes y los tiempos de actuación.
El informe detalla comportamientos inusuales: «Se les observa con bastante premura, movimientos rápidos y torpes, parece que buscan algo en concreto siendo el tiempo de estancia en la vivienda demasiado breve». Además, los autores abandonaron el lugar sin que aparentemente portaran objetos visibles: «Se van sin que aparentemente puedan llevar algo entre las manos».
Acceso sin herramientas visibles
Otro aspecto que refuerza las dudas es la forma de acceso a las viviendas. «Cabe destacar la ausencia de herramientas, es decir, no se observa que porten algún tipo de herramientas en sus manos para el forzamiento de puertas o cajas fuertes como suele ser habitual», recoge el atestado. Este detalle, unido a la rapidez de la operación, ha llevado a los investigadores a considerar que los robos podrían tener un objetivo concreto más allá de la sustracción indiscriminada de objetos de valor.
A pesar de los avances iniciales, la investigación se encuentra en una fase compleja. La Guardia Civil reconoce que el caso está en una “vía muerta”, lo que ha motivado la insistencia en profundizar en la figura de Rachid A. La localización de este sospechoso se presenta como un paso clave para reactivar las pesquisas y esclarecer si existe una conexión directa entre los distintos robos.







