La última gala de ‘Mask Singer’ ha dejado uno de los momentos más comentados de la edición. El programa de Antena 3, presentado por Arturo Valls, volvió a reunir a sus investigadores —Ana Milán, Boris Izaguirre, Juan y Medio y Ruth Lorenzo— en una noche marcada por las sorpresas, los fallos inesperados y un acierto que cambia la dinámica del concurso.
Dos máscaras fueron desenmascaradas durante la velada: Bocata de Calamares y Planta Carnívora. Sin embargo, más allá de las identidades descubiertas, lo que realmente ha destacado ha sido el contraste entre el despiste absoluto de los investigadores en un caso y el primer acierto de la edición en otro.
Un desconcierto total con una de las máscaras
Uno de los momentos más llamativos de la noche llegó con Bocata de Calamares, una de las máscaras que más había logrado confundir tanto al jurado como al público. Su actuación al ritmo de ‘Princesas’ del grupo Pereza no sirvió para aclarar dudas, sino más bien para aumentarlas.
Las apuestas de los investigadores reflejaron ese desconcierto. Juan y Medio señaló a David Bustamante, Ruth Lorenzo coincidió con esa opción, Ana Milán apostó por Juan del Val y Boris Izaguirre se decantó por Iker Casillas. Ninguno acertó.
Cuando llegó el momento de descubrir la identidad, el programa vivió uno de esos instantes característicos en los que la sorpresa es total. Al grito de “quítatela, quítatela”, la máscara cayó y dejó al descubierto a Tomás Roncero, periodista deportivo.
La reacción fue inmediata: incredulidad y sorpresa ante una participación que nadie había anticipado. Su presencia en el concurso se convirtió en uno de los grandes momentos de la noche.
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Tras el desenmascaramiento, el propio Roncero valoró su experiencia con naturalidad: «En ‘El Chiringuito’ me he entrenado mucho. No he hecho nada especial. Yo era muy mal bailarín, pero era atrevido. Me ha gustado siempre llevarme por las emociones. Estoy feliz».
Las pistas que confundieron a todos
El éxito del disfraz de Bocata de Calamares se explica en gran parte por las pistas que había ido ofreciendo. Frases como «Me encanta ser el centro de todas las celebraciones», «uno ya no puede ser sensible» o «si Elvis tenía su pelvis yo tengo mi rebozado» lograron construir un perfil ambiguo y desconcertante que despistó completamente a los investigadores.
Estas pistas, emitidas desde la Plaza Mayor de Madrid, contribuyeron a reforzar el misterio y a consolidar uno de los engaños más efectivos de la edición.
El primer gran acierto de la edición
En contraste con el desconcierto vivido con Bocata de Calamares, la otra gran protagonista de la noche fue Planta Carnívora. Esta máscara consiguió lo que hasta ahora parecía imposible: ser descubierta correctamente por uno de los investigadores.
Tras interpretar ‘Madrid City’ de Ana Mena, comenzaron las apuestas. Boris Izaguirre mencionó a Paulina Rubio, Juan y Medio llegó a decir que podía tratarse de la propia Ana Mena, y Ruth Lorenzo apostó por Mónica Naranjo.
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Pero Ana Milán fue la única que dio en el clavo. La actriz señaló a Cayetana Guillén Cuervo como la persona detrás del disfraz, y así fue. Al quitarse la máscara, se confirmó su identidad, marcando el primer acierto de la edición.
Una despedida con emociones encontradas
El desenlace no estuvo exento de emociones. Cayetana Guillén Cuervo expresó su satisfacción por haber participado en el programa, aunque también dejó ver su decepción por haber sido descubierta.
«Estoy súper triste, me lo he currado muchísimo», confesó tras abandonar el escenario. A pesar de ello, también valoró positivamente las comparaciones que había recibido durante el concurso: «me ha hecho mucha ilusión que me habéis comparado con Paulina Rubio, Mónica Naranjo y Ana Mena».
La reacción de Ana Milán fue inmediata, bajando al escenario para abrazarla en un gesto que reflejó la complicidad entre ambas.
Las pistas que llevaron al acierto
En el caso de Planta Carnívora, las pistas fueron determinantes para el acierto. Frases como «he estado una temporada aislada», «nada de llamarme plantita, flor rara… No no, las cosas por su nombre» o «no me tengáis miedo… O sí» ofrecían claves que, sumadas a la actuación, permitieron a Ana Milán identificar correctamente a la concursante.
Este momento marca un punto de inflexión en el programa, donde hasta ahora ningún investigador había logrado acertar una identidad, cambiando así la dinámica de una edición que sigue apostando por el misterio y la sorpresa como principales motores del formato.











