La llegada del crucero MV Hondius a Tenerife ha activado los protocolos de vigilancia epidemiológica tras registrarse el fallecimiento de tres pasajeros.
Las sociedades médicas en España han analizado las características de esta infección, subrayando que la detección temprana es el factor determinante para la supervivencia de los pacientes.
Actualmente, la medicina no dispone de una vacuna ni de un fármaco antiviral específico, por lo que el abordaje se centra en el soporte vital.
Manejo clínico y ausencia de tratamiento específico
La Sociedad Española de Medicina Intensiva señala que es imperativo identificar los síntomas de forma precoz para trasladar al paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) antes de que se desarrolle una insuficiencia respiratoria severa.
En fases avanzadas, la capacidad de intervención terapéutica es reducida y los protocolos descartan el uso de antibióticos, salvo que exista una coinfección bacteriana. Tampoco se recomienda el uso de fármacos inmunomoduladores, a diferencia de lo ocurrido con otros virus respiratorios.
Respecto a la preparación hospitalaria, los Servicios de Medicina Intensiva han comunicado que no es necesario el aislamiento de zonas completas en los hospitales. Los profesionales sanitarios deben seguir las precauciones de seguridad estándar, ya que los centros están equipados para gestionar este tipo de patógenos sin comprometer el resto de la operatividad asistencial.
El tratamiento se basa principalmente en la ventilación mecánica y el mantenimiento de las constantes vitales del afectado.
Evaluación del riesgo y mecanismos de transmisión
Maria Joao Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología, ha precisado que este patógeno no es desconocido para la comunidad científica y que su comportamiento difiere notablemente de virus con alta transmisión comunitaria. Por lo general, el hantavirus no se transmite de persona a persona de manera sostenida.
El brote en el buque se atribuye a las dimensiones reducidas del espacio y al contacto íntimo y prolongado, una circunstancia excepcional que no se traslada fácilmente al entorno social abierto.
Además, los expertos confirman que las personas que no presentan síntomas no tienen capacidad de contagiar el virus a terceros. Aunque en el continente americano se han registrado variantes con una mortalidad de entre el 30% y el 50%, en Europa predominan cepas como la Puumala, cuya tasa de fallecimientos es notablemente inferior, situándose cerca del 1%.
Antecedentes y situación epidemiológica en España
España no ha registrado casos autóctonos de hantavirus en el periodo comprendido entre 2019 y 2023. El último registro oficial corresponde a un caso importado en 2018, atendido en el hospital Vall d’Hebron tras un viaje a Nepal.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima entre 10.000 y 100.000 infecciones anuales, localizadas principalmente en Asia oriental y el norte de Europa, donde la enfermedad es endémica y presenta cuadros clínicos generalmente leves.
La proliferación de este virus suele estar ligada a la población de roedores, lo que explica que ciertos años registren incidencias menores. En 2023 se notificaron menos de 2.000 casos en 28 países europeos, siendo la gran mayoría infecciones leves.










