El GEN-GOB —el Grup d’Estudis de la Naturalesa, sección insular del GOB Mallorca— se ha pronunciado de manera contundente sobre el proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza, que Aena licitó el pasado 16 de marzo. La organización ha publicado un comunicado en el que califica el proyecto de «demencial», lo describe como «un auténtico atentado para la isla» y exige a las administraciones que actúen para frenarlo.
«Un monstruo sobredimensionado»
El tono del comunicado es excepcionalmente duro. La entidad sostiene que el aeropuerto de Ibiza es ya, en su configuración actual, «un monstruo sobredimensionado para una isla de las dimensiones de la nuestra, que no admite ni un metro más de crecimiento». Y advierte de que la ampliación prevista —que pasará el número de puertas de embarque de 17 a 32, ampliará la fachada del edificio terminal 60 metros al suroeste y construirá un nuevo dique al noreste de 170 metros de largo— «agravará hasta límites insospechados» los problemas que ya padece la isla.
Entre esos problemas, el GEN-GOB enumera la falta de agua, la falta de vivienda y la saturación total del territorio, todos ellos directamente vinculados a la presión turística. La organización sitúa el proyecto en un contexto de «cambio climático, un problema global que reclama acciones urgentes», y lo califica de «irresponsabilidad sin límites en un planeta finito y frágil».
El Parque Natural de Ses Salines, en primera línea
Uno de los ejes del comunicado es la afección al entorno protegido. El aeropuerto se sitúa a las puertas del Parque Natural de Ses Salines —espacio que cuenta con doble figura de protección: parque natural autonómico desde 2001 y Zona Especial de Conservación dentro de la Red Natura 2000 de la Unión Europea—. El GEN-GOB sostiene que el parque «ya sufre graves impactos por la proximidad de las instalaciones aeroportuarias» y advierte de que la ampliación los multiplicará.
El propio pliego de Aena reconoce que la magnitud de las obras requerirá una Evaluación de Impacto Ambiental antes de poder ejecutarse, además de la autorización de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Las actuaciones ambientalmente más sensibles que recoge el documento incluyen el soterramiento de al menos 200 metros del Torrent de sa Font, el desvío de unos 700 metros de la carretera del Camí des Codols, la demolición de tres edificios handling situados junto a la torre de control, el traslado completo del punto limpio del aeropuerto y la reconfiguración íntegra de la plataforma de aeronaves.
La Voz de Ibiza ha consultado a Aena sobre distintos aspectos contemplados en la ampliación del Aeropuerto de Ibiza. La autoridad aeroportuaria ha informado que responderá próximamente.
Los jets privados
El GEN-GOB dedica una línea específica del comunicado a los jets privados. La entidad ibicenca asegura que «parte de esta ampliación será para atender los jets privados, un segmento de alto impacto climático y que es totalmente prescindible para la industria turística local».
Es una posición que también ha planteado de manera reiterada la Plataforma contra l’ampliació de l’aeroport, que reclama la prohibición de los jets privados específicamente en Ibiza y Mallorca por su elevada huella ambiental.
Reclamo a las administraciones
El comunicado se dirige de manera explícita a las administraciones insulares y autonómicas: «El GEN-GOB pide a las instituciones ibicencas y baleares y a todas las fuerzas políticas que hagan patente su total rechazo a esta barbaridad procedente del gobierno del Estado, emitan informes desfavorables y actúen a todos los niveles para detener un impacto de consecuencias inasumibles».
La aprobación final del DORA III —el plan estatal de inversión aeroportuaria 2027-2031 que enmarca la ampliación de Ibiza, valorada en 229,7 millones de euros— está pendiente aún del Consejo de Ministros, previsto para septiembre de 2026. Antes de esa aprobación, las administraciones autonómicas y los Comités de Coordinación Aeroportuaria deben pronunciarse.
Una de las acusaciones más duras del comunicado se dirige al discurso público de las administraciones. «Representa un ejercicio total de cinismo que, mientras las instituciones hablan de sostenibilidad y contención turística, justamente se prepara una macroampliación aeroportuaria para favorecer aún más incrementos en los saturados meses de verano», sostiene la organización.
El reproche conecta con una crítica que la Plataforma contra l’ampliació de l’aeroport ya había planteado en declaraciones a este medio: que especialmente en Ibiza, las administraciones insulares no se han pronunciado públicamente sobre el alcance del proyecto.









