Rafael Triguero Costa, alcalde de Ibiza del Partido Popular, ha remitido por correo electrónico y por vía notarial a La Voz de Ibiza un requerimiento de rectificación al amparo de la Ley Orgánica 2/1984. Como suele ser habitual en estos casos, se reserva acciones civiles y penales contra los autores, responsables, cómplices y colaboradores de las informaciones publicadas entre el 4 y el 7 de mayo.
El escrito en cuestión no rectifica hechos, retuerce la realidad con el objetivo de desacreditar las informaciones de este medio. La novedad es que estrena un relato nuevo basado en una falsedad fácilmente demostrable, cita «fuentes fidedignas» que nadie ha visto y traslada a este diario la responsabilidad de publicar como propio lo que el alcalde ha redactado en su nombre como si fuera un periodista de La Voz de Ibiza. Obviamente, La Voz de Ibiza no va a publicar el libelo salvo orden judicial.
Un nuevo relato y una nueva mentira de Triguero
El punto más relevante del escrito es que Triguero asegura en dos ocasiones haber desmentido en su comparecencia del pasado martes que él y su familia estuvieran viviendo en el local reconvertido en Vivienda de Precio Limitado (VPL).
Eso es falso. Triguero nunca desmintió estar viviendo allí: ni en las dos conversaciones previas con este periodista, ni a través de su gabinete de comunicación a preguntas de este medio, ni en la comparecencia pública sin preguntas que se reproduce en esta noticia.
«En primer lugar, no es cierto que Triguero y su familia residan en dicho local, y así lo desmintió públicamente Rafael Triguero ante los medios de comunicación», es una de las lindezas que recoge el delirante escrito.
En esa comparecencia a la que se puede acceder en el vídeo que acompaña estas líneas, Triguero anunció que «para que no quede ningún tipo de duda es mi voluntad que una vez finalizada esta tramitación, este proceso, se ponga a disposición del mercado de alquiler esa vivienda, una vez finalizada a precio limitado».
Nada dijo al respecto de no haber estado viviendo allí, tal como saben todos los vecinos de su finca y que el PSOE ha cifrado en un mes y medio.
Anunciar una voluntad futura no es desmentir una residencia pasada o presente.
De alguna manera, este escrito de rectificación supone la primera vez que Triguero niega haber estado viviendo en el bajo. Y esta será, a la vista de la intervención del conseller de Vivienda en el Parlament del martes, su línea argumental de defensa a partir de ahora.
Muerto el perro se acabó la rabia, se dice en castellano en estos casos.
Como digo que no he vivido allí, no he incumplido la obligación de tener que inscribir la vivienda en el registro de viviendas a precio limitado creado a tal efecto, ni tampoco la han tenido los beneficiarios y, obviamente, su mujer no ha incumplido la obligación de no tener más del 50% de otra vivienda.
Y así me ahorro los más de 60.000 euros de multa que el Govern está obligado a imponer si cumple con su propia ley, máxime después de la denuncia interpuesta por el PSOE.
Trampantojos semánticos: ni «local» ni «Pleno» son lo que el alcalde dice que son
Un segundo eje del escrito consiste en jugar con las palabras para retorcer la realidad en dos puntos: insiste en que no compró una VPL sino un local comercial, cuando nadie ha dicho lo contrario; y, lo que es más evidente todavía, niega que la recalificación urbanística que ha permitido la reconversión y sobre la que el PSOE está basando sus críticas sea obra del Ayuntamiento de Ibiza, sino del Pleno del Ayuntamiento de Ibiza.
Primera confusión: «compró un local, no una VPL». El escrito lo repite con insultante insistencia: «Rafael Triguero lo que adquiere es un local comercial». Es obvio que compró un local.
Sostener, no obstante, en mayo que sigue siendo un local porque fue local cuando se compró es la trampa semántica que el alcalde repite. La licencia de primera ocupación llama vivienda a lo que él, en el requerimiento de rectificación de semanas después, sigue llamando local. Es, pues, otra falsedad del escrito en un ejercicio de filibusterismo semántico.
Segunda confusión: «no fue el Ayuntamiento, fue el Pleno». El escrito sostiene literalmente:
«No es cierto que el Ayuntamiento que preside haya autorizado los cambios de uso en la zona de Can Misses desde noviembre de 2023, por cuanto fue el pleno del Ayuntamiento de Ibiza (…) quien autorizó los cambios de uso» (sic).
El Pleno es el órgano deliberativo del Ayuntamiento. Lo preside Rafael Triguero. Una autorización aprobada en Pleno municipal es, a todos los efectos legales y políticos, una autorización del Ayuntamiento. La distinción que pretende el escrito no existe ni en el Derecho Administrativo ni en el sentido común. El alcalde pretende construir un cortafuegos institucional entre él y su propio Ayuntamiento valiéndose de una distinción puramente decorativa.
El silencio sobre la valla ilegal
Hay algo que el escrito de rectificación no menciona. Ni una sola palabra. Pese a abarcar las publicaciones del 4 al 7 de mayo, el alcalde no rectifica nada de lo informado por La Voz de Ibiza sobre la valla ilegal de aluminio que instaló en el inmueble vulnerando el artículo 120 del Plan General Municipal aprobado en julio de 2023, y que ha retirado tras conocer la investigación de este diario.
El silencio sobre la valla, en un escrito que pretende rectificar exactamente las publicaciones donde se documentó esa irregularidad, es por sí mismo una admisión por omisión.
Delirante escrito
Triguero pretende que este medio publique un texto repleto de falsedades escrito por él mismo —o por sus abogados— como si fuera un periodista de La Voz de Ibiza. Es tan surrealista que llega a citar «fuentes fidedignas» sin decir cuáles e «información fidedigna a la que ha podido acceder este medio digital» sin tampoco indicar cuáles.
Es algo nunca visto, fruto del delirio de quien empeora su situación a cada paso que da.








