Los Técnicos Superiores Sanitarios (TSS) del Hospital Can Misses se han concentrado este viernes 29 de mayo frente al centro de Ibiza para secundar la jornada de huelga estatal convocada en todo el Sistema Nacional de Salud. El colectivo reclama la aplicación efectiva del Grupo B previsto en el artículo 76 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), una reivindicación que, según el manifiesto difundido por los propios convocantes, lleva más de 20 años sin resolverse.
Una protesta dirigida al paciente
La concentración en Can Misses se enmarca en una jornada de paro a escala estatal bajo el lema Por ti. Por nosotros. Por una sanidad de calidad. El propio colectivo ha querido subrayar desde el primer momento que la huelga no se dirige contra el paciente, sino contra una situación administrativa que, denuncia, perjudica al conjunto del sistema. «No vamos contra nadie. Vamos a favor de la dignidad, la justicia y el reconocimiento de nuestra profesión. Por una sanidad pública fuerte, con profesionales valorados», recoge el manifiesto que los TSS han difundido entre los usuarios.
El artículo 76 del EBEP, base de la reclamación
El núcleo jurídico de la protesta es el artículo 76 del EBEP, que reconoce el derecho a la clasificación profesional conforme a la titulación académica exigida para el puesto. Según el material informativo entregado a los pacientes por los convocantes, los Técnicos Superiores Sanitarios poseen titulaciones de Formación Profesional de Grado Superior, equiparadas al nivel 3 del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES). Sobre esa base, exigen su clasificación en el Grupo B, encuadre que, sostienen, «corresponde por ley» y que la Administración no ha materializado.
Más de 20 años de «discriminación»
El colectivo habla abiertamente de una situación de «injusticia y discriminación que la Administración sigue sin resolver» desde hace más de dos décadas. Los TSS denuncian que llevan más de 20 años desempeñando funciones de alta responsabilidad sin que su formación, especialización y experiencia se traduzcan en reconocimiento profesional ni retributivo. Esa falta de horizonte, advierten, alimenta la desmotivación, la fuga de talento y la dificultad para retener profesionales cualificados en la sanidad pública.
«Fraude» denunciado por el colectivo
El tono del manifiesto se endurece en el tercer punto. Los convocantes hablan abiertamente de un «fraude» y aseguran que miles de TSS prestan servicio en el Sistema Nacional de Salud «en condiciones que incumplen la ley y perjudican gravemente nuestros derechos». Según el colectivo, esa situación tiene un «enorme efecto» sobre los derechos salariales, la promoción interna, el tipo de trabajo asignado y, en última instancia, sobre la calidad y la continuidad de la salud pública.
A quién perjudica, según los TSS
La campaña que han desplegado los Técnicos Superiores Sanitarios sitúa en el lado de los perjudicados a cuatro destinatarios: los profesionales, por la falta de reconocimiento, la limitación de su desarrollo profesional y la pérdida económica; la sanidad pública, por el deterioro de la motivación y la retención del personal cualificado; los pacientes, que reciben atención de profesionales desmotivados; y al conjunto de la sociedad, que se beneficiaría —dicen— de una sanidad más justa y eficaz.
Las especialidades que están en huelga
Bajo la etiqueta de Técnicos Superiores Sanitarios se agrupa una nómina amplia de perfiles imprescindibles para el funcionamiento diario de un hospital como Can Misses: laboratorio clínico, imagen para el diagnóstico, anatomía patológica, radioterapia, documentación sanitaria, dietética, higiene bucodental, salud ambiental y otras especialidades de Formación Profesional de Grado Superior del ámbito sanitario. Sin su trabajo, recuerda el colectivo, «no hay diagnóstico».












