La jubilación en España atraviesa una profunda transformación. La Seguridad Social ha culminado una serie de reformas orientadas a favorecer una salida más gradual del mercado laboral y a incentivar que los trabajadores prolonguen voluntariamente su vida activa. El objetivo es claro: retrasar la edad efectiva de jubilación y facilitar fórmulas que permitan combinar ingresos procedentes del trabajo con el cobro de una pensión.
El último paso ha sido la aprobación del real decreto que modifica las condiciones de la jubilación flexible, una modalidad que permite volver a trabajar después de haberse jubilado. Con esta medida, el Gobierno da por cerrada una etapa de reformas impulsadas durante los últimos años para fomentar el envejecimiento activo y reforzar la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
Una edad de jubilación cada vez más elevada
El horizonte normativo ya está definido. En 2027, la edad legal de jubilación se situará en los 67 años para quienes acrediten menos de 38 años y medio cotizados. Aquellos que superen ese periodo de cotización podrán seguir accediendo al 100% de la pensión a los 65 años. Más allá de esa referencia legal, la estrategia pasa por estimular la permanencia voluntaria en el mercado laboral mediante incentivos económicos y fórmulas de compatibilización.
Según las estadísticas más recientes del Ministerio de Seguridad Social, el 69% de los nuevos pensionistas accede actualmente a la jubilación a la edad ordinaria. La edad media efectiva de retiro se sitúa en 65,5 años, un año más que en 2019, aunque todavía por debajo de la edad legal establecida.
Las cuatro vías para combinar trabajo y pensión
Las reformas han configurado cuatro grandes alternativas para quienes desean seguir vinculados al mercado laboral tras alcanzar la edad de retiro o aproximarse a ella:
- Jubilación flexible
- Jubilación activa
- Jubilación demorada
- Jubilación parcial
Cada una presenta requisitos específicos y distintos niveles de compatibilidad entre salario y pensión.
Jubilación flexible: volver a trabajar tras retirarse
La jubilación flexible permite regresar al mercado laboral después de haber accedido a la condición de pensionista. Las nuevas condiciones entrarán en vigor el 28 de agosto de 2026 e incorporan importantes novedades.
Por un lado, se endurecen los requisitos mínimos de jornada. Por otro, se añaden incentivos económicos que aumentan la cuantía de la pensión compatible con el empleo. Además, por primera vez se permite el regreso a la actividad como trabajador autónomo, una posibilidad que hasta ahora no existía.
Nuevos límites de jornada
Los pensionistas que opten por un empleo por cuenta ajena deberán trabajar entre un 33% y un 80% de la jornada ordinaria. Anteriormente, el margen permitido oscilaba entre el 25% y el 75%.
La pensión se reducirá en la misma proporción que la jornada realizada. Por ejemplo, quien trabaje media jornada percibirá el salario correspondiente a ese 50% de actividad y el otro 50% de la pensión.
Incentivos adicionales
La reforma introduce bonificaciones destinadas a quienes regresen al trabajo después de llevar un tiempo jubilados.
Si el regreso se produce al menos seis meses después de haber comenzado a cobrar la pensión, la cuantía compatible se incrementará:
- Un 25% adicional para jornadas entre el 55% y el 80%.
- Un 15% adicional para jornadas entre el 33% y el 55%.
Compatibilidad para autónomos
La nueva regulación permite también volver a trabajar como autónomo.
En estos casos, el máximo compatible será el 25% de la pensión, independientemente de los ingresos obtenidos o del tiempo dedicado a la actividad.
Eso sí, esta opción solo estará disponible para quienes no hayan estado dados de alta como autónomos durante los tres años inmediatamente anteriores a su jubilación.
Jubilación activa: cobrar pensión mientras se trabaja
La jubilación activa es una de las modalidades que más interés despierta porque permite combinar salario y pensión simultáneamente.
A diferencia de la jubilación flexible, exige que haya transcurrido al menos un año desde la edad legal de jubilación.

Además, se requiere acreditar un mínimo de 15 años cotizados, de los cuales dos deben encontrarse dentro de los últimos quince años previos al acceso.
Cuánto se cobra
El porcentaje de pensión compatible aumenta en función del tiempo que se retrase el acceso a esta modalidad:
- Un año después de la edad legal: 45%.
- Dos años después: 55%.
- Tres años después: 65%.
- Cuatro años después: 80%.
- Cinco años después: 100%.
Una vez iniciada la jubilación activa, el porcentaje se incrementa un 5% adicional por cada año transcurrido hasta alcanzar el 100%.
Esta modalidad permite trabajar tanto por cuenta ajena como por cuenta propia y sin limitaciones de jornada, lo que la convierte en una de las fórmulas más flexibles del sistema.
Ventajas específicas para autónomos
Los autónomos con al menos un trabajador indefinido a su cargo disfrutan de condiciones más favorables.
Durante los tres primeros años de demora podrán compatibilizar directamente el 75% de la pensión.
A partir del cuarto año accederán al 80% y desde el quinto año percibirán el 100%.
Además, la cotización se reduce considerablemente, ya que solo se mantiene la correspondiente a incapacidad temporal, contingencias profesionales y cotización de solidaridad.
Jubilación demorada: seguir trabajando para aumentar la pensión
La jubilación demorada no permite cobrar pensión mientras se trabaja.
Sin embargo, ofrece una recompensa económica por retrasar voluntariamente el retiro.
Para acceder a ella es necesario haber superado al menos un año la edad legal de jubilación y contar con un mínimo de 15 años cotizados.
Cómo se calcula el incentivo
La Seguridad Social reconoce un incremento del 4% sobre la pensión por cada año completo de demora.
La reforma añade una novedad importante: a partir del segundo año también se generan incrementos adicionales del 2% por cada semestre extra trabajado.
De este modo, retrasar la jubilación durante dos años y medio permite obtener un incremento adicional acumulado del 6% sobre la cuantía inicialmente prevista.
Pago único
Existe una segunda alternativa consistente en recibir una cantidad a tanto alzado.
Su importe depende tanto de la pensión generada como de los años cotizados.
Las carreras laborales superiores a 44 años y seis meses reciben los importes más elevados.
Según los datos disponibles al cierre de 2022, estos pagos oscilaban entre aproximadamente 4.800 y 12.000 euros anuales.
Jubilación parcial: una retirada progresiva
La jubilación parcial permite comenzar a reducir la actividad laboral antes de alcanzar la edad ordinaria de jubilación.
A partir de 2027 podrá solicitarse hasta tres años antes del retiro legal.
Esto significa que será posible acceder a ella a los 62 años para quienes acumulen al menos 38 años y medio cotizados, o a los 64 años para quienes no alcancen ese periodo.
Requisitos principales
Será necesario:
- Tener seis años de antigüedad en la empresa.
- Contar con un contrato indefinido a tiempo completo.
- Formalizar un contrato de relevo con otro trabajador.
La reducción de jornada dependerá del momento en el que se acceda a esta modalidad.
Durante el primer año, si se inicia más de dos años antes de la jubilación ordinaria, la reducción podrá situarse entre el 20% y el 33%.
Posteriormente podrá ampliarse hasta un máximo del 75%.
La opción sin contrato de relevo
También existe la posibilidad de acceder a una jubilación parcial sin relevo.
En este caso es imprescindible haber alcanzado la edad legal de jubilación y acreditar al menos 15 años cotizados.
Un sistema orientado a prolongar la vida laboral
Las distintas modalidades impulsadas por la Seguridad Social comparten un objetivo común: favorecer una transición progresiva entre la vida laboral y la jubilación completa.
Ya sea mediante el regreso al trabajo tras retirarse, la compatibilización directa entre salario y pensión, el retraso voluntario del retiro o la reducción gradual de jornada, el sistema ofrece ahora más alternativas que nunca para quienes desean mantenerse activos más allá de la edad tradicional de jubilación.
En paralelo, estas medidas buscan aumentar la edad efectiva de salida del mercado laboral y contribuir a la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el incremento constante del número de pensionistas.













