Jonathan Andic ha pasado este fin de semana navegando por aguas de Formentera a bordo de su yate Onix, una embarcación valorada en torno a dos millones de euros, después de aterrizar en las Pitiusas en un jet privado familiar tasado en aproximadamente 73 millones. El primogénito del fundador de Mango y actual imputado por la muerte de su padre, Isak Andic, ha protagonizado así una escapada de 48 horas rodeado de su familia, en pleno proceso judicial y con la causa por homicidio recientemente desclasificada.
Llega el viernes en jet privado
La escapada balear se ha resuelto en apenas dos días. Andic aterrizó el viernes en las islas y emprendió el regreso el domingo, según información de Telecinco. El traslado se realizó en el jet privado familiar, una aeronave valorada en aproximadamente 73 millones de euros y considerada una de las más lujosas del mercado.
El aparato cuenta con cuatro zonas habitables, dormitorio con cama, baño con ducha y un sistema de iluminación diseñado para combatir el desfase horario. Su autonomía permite cubrir trayectos largos sin necesidad de escalas, una prestación reservada a la flota privada más exclusiva del planeta.
A bordo del Onix
Una vez en el mar pitiuso, las imágenes difundidas en exclusiva por televisión este martes muestran al empresario a bordo del Onix, su embarcación habitual, valorada en torno a dos millones de euros. El barco se ha convertido en el escenario íntegro de la escapada: no hay rastro de restaurantes exclusivos ni de paseos por tierra firme.
Andic aparece relajado, sonriente, conversando con su familia y haciendo fotografías para inmortalizar el momento. En algún tramo de la travesía ejerce incluso de patrón. La estampa, entre chapuzones, mesas al sol y largas horas fondeados frente a la costa ibicenca, contrasta con la imagen pública del empresario en las últimas semanas, marcada por las portadas y las comparecencias judiciales.
Una embarcación de apoyo, en paralelo
El Onix no navegaba solo. Las imágenes muestran que, en paralelo, surcaba aguas ibicencas una embarcación de apoyo asociada al patrimonio náutico familiar, valorada también en torno a dos millones de euros. Las dos lanchas avanzaron juntas por el litoral pitiuso a lo largo del fin de semana.
El patrimonio náutico de los Andic
El Onix se integra en un patrimonio náutico familiar de mucho mayor calibre. Los Andic son propietarios del Nirvana Formentera, un Perini Navi de 48 metros de eslora considerado durante años el mayor velero de bandera española y valorado en más de 35 millones de euros. La embarcación, que perteneció a Isak Andic, sigue ligada al patrimonio del clan y simboliza la pasión histórica de la familia por el Mediterráneo balear.
El conjunto —jet privado, yate Onix y embarcación de apoyo— suma un inventario confirmado superior a los 77 millones de euros desplegados en torno al empresario durante el fin de semana. Si se incorpora al cálculo el Nirvana como patrimonio náutico de la saga, la cifra rebasa con holgura los 110 millones.
El millón de fianza, en perspectiva
Las cifras del fin de semana cobran otra dimensión cuando se contrastan con el millón de euros que Andic consignó el pasado 19 de mayo como fianza para esquivar la prisión provisional. La cantidad, considerable para cualquier ciudadano, equivale a apenas el 1,3% del valor combinado del jet, el Onix y la embarcación de apoyo en los que se ha movido el empresario.
Sobre Andic pesan además tres medidas cautelares de peso decretadas por la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell (Barcelona): firmas semanales en sede judicial, retirada del pasaporte y prohibición de salir del país.
Formentera, escenario recurrente
La elección de Formentera no es casual. Los Andic son históricos enamorados de la isla pequeña, donde la familia posee tres residencias. La discreción de la isla menor de las Pitiusas, sin apenas prensa del corazón y con un tráfico de coches limitado en verano, encaja con el perfil reservado que el clan ha mantenido durante décadas. El fin de semana exclusivo de Jonathan Andic confirma que, pese a la imputación judicial, las aguas pitiusas seguirán siendo el refugio recurrente del heredero del imperio textil.













