El vicepresidente primero y consejero de Movilidad del Consell de Ibiza, Mariano Juan, ha pedido al Consell de Mallorca que su futura ley de limitación de entrada de vehículos contemple un principio de reciprocidad: que los coches domiciliados en Ibiza puedan circular libremente por Mallorca y, a la inversa, que los vehículos mallorquines no encuentren trabas para moverse por Ibiza.
La petición se produjo este viernes en Palma, durante una reunión entre Juan y el consejero de Territorio, Movilidad e Infraestructuras del Consell de Mallorca, Fernando Rubio, junto a responsables técnicos de la institución. El encuentro tenía como objetivo que Mallorca conociera de primera mano la experiencia ibicenca antes de poner en marcha su propia regulación.
Reciprocidad
Hoy, el único coche que circula libremente por Ibiza sin reservar cupo ni pagar tasa es el que tiene residencia fiscal en la isla, esto es, el que paga aquí el impuesto de circulación. El criterio no es quién conduce ni dónde está empadronado, sino dónde tributa el vehículo. Los residentes en Mallorca y Menorca no están exentos con carácter general: solo se libran de reservar y pagar el cupo cuando viajan por motivos laborales y lo acreditan con un contrato de trabajo. Para cualquier otro desplazamiento —gestiones, motivos familiares o personales— el coche mallorquín entra en el cupo de visitantes como uno más.
Esa es la laguna que Mariano Juan quiere cerrar de cara a la futura ley mallorquina: pide que el sistema reconozca a los residentes baleares en ambos sentidos, de modo que un coche ibicenco pueda moverse por Mallorca, y uno mallorquín por Ibiza, sin quedar atrapado en un régimen de cupos pensado para frenar el turismo de vehículos. El matiz no es menor en un archipiélago donde buena parte de la administración autonómica y la sanidad de referencia se concentran en Mallorca, y donde el desplazamiento entre islas es parte de la vida cotidiana de muchos residentes.
Ibiza ya ha pedido a Formentera esa misma reciprocidad entre residentes pitiusos, una solicitud que hasta ahora no ha avanzado. De hecho, Formentera ya revisa los permisos de larga estancia a los coches de Ibiza y no descarta retirar autorizaciones.
Un año de aplicación en Ibiza
Juan trasladó a Mallorca los resultados de la primera temporada de la norma ibicenca, pionera en España. Según el consejero, la primera campaña permitió reducir en 32.000 los vehículos que llegaron a la isla durante el verano, una caída cercana al 15 % respecto al año anterior, y supuso la primera vez en años que Ibiza invertía la tendencia de crecimiento constante de coches en temporada alta.
El consejero defendió que la reducción no se ha traducido en pérdida de actividad económica ni de ocupación turística, y sostuvo que sus efectos empezaron a notarse incluso antes de la entrada en vigor, con un proceso de regularización de vehículos que circulaban de forma habitual por la isla pero estaban domiciliados fuera. Para esta temporada, el Consell ha aprobado un nuevo límite con 2.500 vehículos menos respecto al cupo inicial fijado para 2025.
En la reunión también se abordaron cuestiones técnicas que Mallorca deberá resolver: los estudios de capacidad de carga, la definición de los cupos máximos, los mecanismos de control y la tramitación administrativa. Juan reconoció que para Mallorca el reto será mayor que en Ibiza por sus dimensiones y particularidades, y ofreció compartir toda la experiencia acumulada por el Consell de Ibiza.










