El traslado de residuos de Ibiza a Mallorca, que arranca este miércoles, tiene un protagonista discreto: el barco que cubrirá la travesía entre ambas islas. Se trata del Al Andalus Express, un buque de carga de Baleària que, lejos de dedicarse en exclusiva a la basura, la transporta como una mercancía más dentro de una ruta comercial.
Un buque de carga, no un barco solo para residuos
El Al Andalus Express es un ferry de tipo ro-pax —diseñado para transportar mercancía rodada, camiones y remolques y pasajeros—, con una capacidad de 1.275 metros lineales de carga en bodega.
Baleària ha confirmado a La Voz de Ibiza que el buque empezó a operar la conexión entre Palma e Ibiza el pasado lunes 6 de julio transportando carga convencional, y que de momento no lleva pasaje: solo mercancía. La ruta se cubrirá de lunes a viernes, en sintonía con el calendario del plan piloto.
Los residuos de Ibiza son, por tanto, una carga más de las que mueve el buque en esa ruta, junto al resto de mercancía rodada. La Voz de Ibiza preguntó a la naviera si la conexión Palma-Ibiza era una ruta comercial ya prevista con independencia del traslado de basura, sin obtener respuesta sobre ese punto.
El barco dedicado que preveían los estudios
El escenario que finalmente se ha materializado en el plan piloto coincide con los informes iniciales encargados por el Consell de Ibiza. Como adelantó La Voz de Ibiza al detallar el coste y la logística del traslado, aquellos estudios preveían la necesidad de buques exclusivamente de carga que entonces no operaban entre Ibiza y Mallorca.
Según el informe encargado por el Consell, el traslado no debía realizarse en los barcos mixtos de carga y pasaje. Lo que ha llegado es un ferry reposicionado que comparte la basura con otra mercancía, pero que además tiene espacio para 215 pasajeros (según los datos del sitio especializado FerryBalear).
El propio presidente del Consell, Vicent Marí, había avanzado semanas atrás que encontrar el buque adecuado no había sido sencillo y que la naviera debía traerlo desde otro puerto. En efecto, el Al Andalus Express procede de la operativa de Baleària en Canarias, donde venía reforzando líneas de carga rodada, y fue reposicionado tras un paso por astillero para incorporarse a la conexión de mercancías entre Mallorca e Ibiza.
Un veterano nacido para transportar trenes
El buque acumula casi cuatro décadas de historia y un origen singular. Fue construido en 1987 en los astilleros franceses de Dunkerque con el nombre de Nord Pas-de-Calais, diseñado para cruzar el Canal de la Mancha como buque «tipo tren», transportando convoyes ferroviarios entre Francia e Inglaterra. La apertura del Eurotúnel en 1994 lo dejó sin ese cometido y, desde entonces, ha ido encadenando etapas: reconvertido en ferry de carga y pasaje, cambió de nombre y de propietarios hasta adoptar en 2016 su denominación actual y pasar más tarde a la órbita de Baleària.
Con 160 metros de eslora, 22,4 de manga y un tonelaje bruto en torno a las 13.700 toneladas, el Al Andalus Express navega a una velocidad de crucero de unos 18 nudos. Antes de recalar en Baleares operó rutas en el Estrecho (Algeciras-Tánger) y en Canarias. Ahora, aquel barco pensado para mover vagones de ferrocarril será el encargado de llevar la basura ibicenca a Mallorca.

Siete camiones sobre 1.275 metros de bodega
El plan piloto contempla el traslado de un máximo de siete camiones tipo tablero al día, cinco días por semana, que una vez en Mallorca circularán en horario nocturno hasta la planta de Son Reus para minimizar el impacto en el tráfico. Sobre una bodega de 1.275 metros lineales, esos siete vehículos ocupan una fracción reducida de la capacidad total del buque (menos de un 10%), lo que le permite seguir transportando otra mercancía en el mismo trayecto.
Ese margen es, precisamente, uno de los aspectos que conecta con el debate de fondo sobre el volumen del piloto. El traslado arrancará moviendo unas 33.000 toneladas anuales, muy por debajo de las cerca de 85.000 toneladas de fracción rechazo que genera Ibiza cada año. Si la capacidad del barco no es el factor que limita cuánto se envía, el volumen de esta primera fase responde a otras decisiones —logísticas y presupuestarias— del Consell.
Cómo será el resto del trayecto
El transporte marítimo es solo uno de los tres tramos de la operación. Antes, la fracción rechazo se empaqueta en balas en el Área Ambiental de Ca na Putxa, compactada con flejes, retractilada y tratada contra olores e insectos, según ha defendido el Consell frente a las críticas de los colectivos que denunciaban un traslado «a granel».
Después de la travesía, ya en Mallorca, los camiones recorren unos 12 kilómetros desde el puerto de Palma hasta la incineradora de Son Reus, gestionada por TIRME. Los tres tramos corren a cargo del Consell de Ibiza y los ejecuta la concesionaria UTE GIREF.
El primer envío está previsto que llegue a Mallorca en la madrugada del 16 de julio, con el conseller de Medio Ambiente del Consell de Mallorca, Pedro Bestard, a bordo para supervisar el estreno de la operación. Un estreno llamado a prolongarse: el Consell calcula que Ibiza deberá enviar su basura a Mallorca durante al menos una década, ya que la alternativa —construir una incineradora propia en la isla— exige una inversión de unos 150 millones de euros y años de tramitación y obras, tal y como explicó este diario al analizar el coste de las distintas opciones. Mientras esa infraestructura no exista, el traslado marítimo se perfila como la solución de fondo.











