La Cyclospora cayetanensis, un parásito microscópico que provoca una enfermedad intestinal conocida como ciclosporiasis, se encuentra en el centro de un importante brote sanitario que afecta a decenas de estados de Estados Unidos. Aunque la infección no suele ser mortal, sí puede causar una diarrea muy intensa y prolongada, además de otros síntomas que, en determinados pacientes, pueden derivar en complicaciones por deshidratación.
Las autoridades sanitarias estadounidenses continúan investigando cuál es el origen del brote, que ya se ha extendido por 31 estados, sin que hasta el momento se haya identificado el alimento responsable de los contagios. La situación ha reavivado la preocupación por este tipo de infecciones, que en años anteriores estuvieron vinculadas al consumo de frutas y verduras frescas contaminadas.
Un brote que sigue creciendo mientras buscan el foco de la infección
La expansión de la ciclosporiasis mantiene en alerta a los organismos sanitarios estadounidenses. Según los datos difundidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta la semana pasada se habían notificado 843 casos, aunque el propio organismo reconoce que la cifra real sería superior debido a que no todos los estados notifican los contagios de inmediato y muchas personas se recuperan sin acudir al médico.
Sin embargo, otros recuentos elaborados por distintos estados elevan considerablemente ese número. Se estima que cerca de 2.000 personas podrían haberse infectado por el parásito.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es que todavía no se ha identificado el origen del brote. Mientras continúa la investigación epidemiológica, los expertos recuerdan que en episodios anteriores la enfermedad estuvo relacionada con productos agrícolas frescos.
En 2018, la cadena McDonald’s retiró sus ensaladas en 14 estados tras asociarse decenas de casos de ciclosporiasis con ese producto. Años antes, en 2013, cerca de 400 personas enfermaron tras consumir lechuga contaminada importada desde México.
Qué es la Cyclospora y cómo se transmite
La Cyclospora cayetanensis es un parásito unicelular que infecta el intestino delgado y provoca la enfermedad denominada ciclosporiasis. La infección no suele transmitirse directamente entre personas, sino que se produce al ingerir agua o alimentos contaminados con materia fecal que contiene el parásito.
Las frutas, verduras y hierbas frescas aparecen de forma recurrente entre los alimentos asociados a este tipo de brotes, especialmente durante los meses de verano. Además, las zonas tropicales y subtropicales presentan un mayor riesgo, ya que la ciclosporiasis es considerada una enfermedad endémica en numerosos países de esas regiones.
Los estados más afectados por la enfermedad
Aunque el brote afecta ya a buena parte del país, algunos estados concentran un número especialmente elevado de casos. Michigan aparece como el territorio más afectado, con más de 1.500 contagios registrados, una cifra muy superior al promedio anual de unos 50 casos. En Nueva York se contabilizan 470 infecciones desde el pasado 1 de mayo.

Por su parte, Ohio ha confirmado 177 casos, aunque algunos condados investigan hasta 500 posibles infecciones. También figuran entre los estados con mayor incidencia. Ese es el caso de Illinois, con 141 casos; Carolina del Norte, con 110 contagios; y Florida, con cerca de 50 casos. En California también se han detectado contagios desde el mes de mayo.
La diarrea explosiva, el síntoma más característico
La ciclosporiasis puede manifestarse de distintas formas, aunque el síntoma más llamativo es una diarrea muy líquida, frecuente y explosiva.
A ello se pueden sumar otros problemas digestivos y generales como:
- Pérdida de apetito.
- Pérdida de peso.
- Cólicos abdominales.
- Flatulencia.
- Náuseas.
- Fiebre.
- Dolor muscular generalizado.
El periodo de incubación suele situarse alrededor de una semana, aunque puede oscilar entre dos días y dos semanas. Si la enfermedad no recibe tratamiento, los síntomas pueden prolongarse desde varios días hasta más de un mes, con posibles recaídas durante la evolución del cuadro.
La deshidratación, la principal complicación
Aunque la ciclosporiasis no suele poner en peligro la vida, las autoridades sanitarias advierten de que la deshidratación derivada de los episodios continuados de diarrea puede convertirse en un problema importante.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan advirtió que «por lo general, la ciclosporosis no pone en peligro la vida, pero la deshidratación causada por episodios frecuentes de diarrea puede provocar una enfermedad grave, de manera particular entre las personas más jóvenes o mayores y aquellas con sistemas inmunitarios debilitados».
En la misma línea, el director del Departamento de Salud de Ohio, Bruce Vanderhoff, calificó la infección como una «enfermedad grave que puede causar deshidratación y que requiere atención médica de emergencia».
Cómo prevenir el contagio
Mientras continúa la investigación para localizar el origen del brote, las autoridades recomiendan extremar las medidas de seguridad alimentaria. Entre las principales recomendaciones figuran:
- Lavar cuidadosamente frutas, verduras y hierbas frescas.
- Lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos.
- Lavarse las manos tras utilizar el baño, cambiar pañales o cuidar a personas enfermas.
- Eliminar las zonas dañadas o magulladas de frutas y verduras.
- Refrigerar los alimentos antes de que transcurran dos horas desde que fueron cortados.
No obstante, los especialistas recuerdan que lavar los alimentos no siempre elimina completamente el parásito. La medida más eficaz consiste en cocinar frutas y verduras, ya que a partir de los 70 grados centígrados la Cyclospora desaparece.
Un tratamiento eficaz, pero con un brote aún sin explicación
Generalmente, la ciclosporiasis se trata mediante antibióticos, aunque muchas personas presentan síntomas leves o incluso pueden cursar la infección sin manifestaciones importantes. Precisamente por ello, las autoridades consideran que el número real de afectados podría ser bastante superior al registrado oficialmente.
Mientras tanto, el Departamento de Salud de Michigan ha pedido a restaurantes, cocinas y consumidores que refuercen las precauciones en la manipulación de alimentos crudos, mientras continúa la búsqueda del producto responsable del brote.
Con 31 estados afectados, miles de posibles contagios y un origen todavía desconocido, la investigación continúa abierta para intentar frenar la propagación de una enfermedad que, pese a no ser habitualmente mortal, puede convertirse en un serio problema sanitario cuando alcanza esta dimensión.










