El Consell Insular de Ibiza ha presentado este martes la remodelación integral de la Estación de Transferencia de Residuos de Ibiza, la instalación por la que pasa el papel, el cartón y el vidrio que se recogen de forma selectiva en la isla antes de salir hacia las plantas recicladoras. La actuación ha supuesto una inversión de 2.931.792,89 euros y busca, según la institución, ampliar la capacidad de la planta, mejorar el tratamiento de estos materiales y aumentar la cantidad que finalmente se recupera y se destina a reciclaje.
La cifra que explica por qué la obra era necesaria está en la propia evolución de la instalación. Cuando entró en funcionamiento, en 2003, la estación recibió 1.863 toneladas de papel y cartón y 1.358 de vidrio. En 2025 gestionó 11.639,94 toneladas de papel y cartón —un 524 % más— y 10.121,20 de vidrio —un 646 % más—. En poco más de dos décadas, la planta acabó moviendo entre cinco y seis veces el volumen para el que se había concebido, con el pavimento y las estructuras deteriorados y sin espacio cubierto suficiente para proteger el papel y el cartón de la lluvia y la humedad.
Qué se ha hecho
La reforma ha unificado las dos naves que existían en una sola nave continua. En ese espacio se han habilitado la zona de recepción, una cinta de triaje que permite retirar a mano los materiales impropios y una nueva prensa que compacta el papel y el cartón en balas antes de enviarlos a los recicladores. También se ha ampliado la zona destinada al vidrio y se han construido espacios cubiertos para almacenar el papel y el cartón.
Además del grueso de la actuación, se ha renovado todo el pavimento y se han mejorado las redes eléctrica, de pluviales, de saneamiento y de alumbrado. La planta cuenta ahora con una báscula y un nuevo módulo de oficinas, y la cubierta incorpora placas fotovoltaicas para autoconsumo, con las que la instalación reduce su propio gasto eléctrico. La nueva distribución, según el Consell, agiliza el acceso y la descarga tanto de los vehículos de recogida municipal como de las empresas.
El conseller de Gestión Ambiental, Sostenibilidad, Innovación y Transparencia, Ignacio Andrés, resumió el objetivo en la mejora de todo el proceso, «desde la recepción hasta la preparación y el traslado a los recicladores». Andrés defendió que una separación más eficiente de los impropios y una mejor compactación permiten «obtener un material recuperable de más calidad, optimizar el transporte y reducir las emisiones asociadas».
Cómo viaja el material
La Estación de Transferencia, de 2.650 metros cuadrados, recibe el papel y el cartón recogidos en Ibiza y Formentera y el vidrio procedente de Ibiza. Una vez clasificado y prensado, el papel y el cartón se envían principalmente a plantas recicladoras de Zaragoza y Valencia. El vidrio se almacena, se le retiran los impropios y se traslada sobre todo a Mallorca y Barcelona.
La obra se ha financiado con 2.234.434,63 euros del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) del Govern balear, 303.401,53 euros de fondos europeos Next Generation EU y 393.956,73 euros aportados por el propio Consell. El director general de Turismo del Govern, Miquel Àngel Rosselló, reivindicó el ITS como instrumento para «reinvertir recursos que provienen del sector turístico» en infraestructuras, eficiencia energética y reducción de residuos, y cifró en cerca de 90 millones de euros lo movilizado por ese impuesto.
El fuerte crecimiento del material que pasa por la planta no significa, sin embargo, que Ibiza haya resuelto su reciclaje. Según el balance de 2024 que el Consell presentó en la comisión de seguimiento de su plan de residuos, la recogida selectiva en la isla alcanzó el 42,76% —dos puntos más que el año anterior y en la senda del objetivo europeo del 50% para 2035—, pero casi el 64% de los residuos siguió acabando en el vertedero. La generación total, además, marcó récord: unas 97.500 toneladas enterradas en Ca na Putxa, un 11% más que en 2023, con una producción de basura por habitante muy por encima de la media balear. Dicho de otro modo, la isla separa y recupera cada vez más papel, cartón y vidrio, pero también produce más residuos que nunca, un desequilibrio que la mantiene lejos de las metas europeas y presiona sobre un vertedero al límite.
El presidente del Consell, Vicent Marí, enmarcó la reforma dentro de la estrategia insular para reducir los residuos que acaban en el vertedero de Ca na Putxa, cuya vida útil se agota, y la situó junto al plan piloto de traslado de la fracción de rechazo a la planta de Son Reus, en Mallorca. «No existe una única solución, sino un conjunto de medidas que nos han de permitir recuperar más materiales, reducir el rechazo y garantizar una gestión viable de los residuos de la isla durante los próximos años», señaló.
Las obras se ejecutaron entre el 24 de marzo de 2025 y el 16 de marzo de 2026 —con el servicio prestado durante ese tiempo en instalaciones provisionales— y la actividad en la estación remodelada se retomó el 1 de julio de 2026. El Consell prepara ahora una nueva licitación para gestionar la instalación.










