ECLIPSE SOLAR 2026

El eclipse solar tiene una excepción clave: el momento exacto en el que las gafas dejan de ser necesarias

El eclipse solar del 12 de agosto exige gafas homologadas durante sus fases parciales, pero existe una excepción durante la totalidad
Gafas para el eclipse solar total
Gafas para el eclipse solar total

El eclipse solar del 12 de agosto plantea una cuestión fundamental para observar el fenómeno con seguridad: cuándo deben utilizarse las gafas de protección y, especialmente, en qué momento pueden retirarse. Durante un eclipse total, el riesgo procede de la misma fuente que cualquier otro día: la intensa luz y radiación del Sol.

La diferencia es que, mientras en condiciones normales el brillo obliga a apartar rápidamente la vista, a medida que avanza un eclipse resulta más tentador y soportable mirar directamente al Sol. Para evitar daños graves en los ojos, la observación debe realizarse con gafas específicamente destinadas a este propósito y homologadas con la certificación ISO 12312-2.

Su utilización requiere seguir unas normas concretas. Las gafas deben revisarse antes del eclipse, utilizarse durante observaciones breves y mantenerse puestas siempre que se mire directamente al Sol durante las fases parciales. La situación cambia únicamente cuando, dentro de la zona de totalidad, la ocultación alcanza realmente el 100%.

Las gafas para el eclipse deben revisarse antes de utilizarlas

Las gafas de eclipse constituyen un material de protección asequible, disponible tanto en puntos de reparto gratuito como en establecimientos especializados. Sin embargo, también son elementos delicados cuyo estado debe comprobarse antes de la observación.

La revisión puede realizarse a contraluz para comprobar si presentan rayaduras o perforaciones. Unas gafas aparentemente deterioradas no deben utilizarse. Además, si tienen más de siete años, es aconsejable adquirir unas nuevas.

Hasta el momento de su utilización deben permanecer protegidas, ya sea dentro de su propia funda, en un sobre o en una funda destinada a otras gafas. También resulta recomendable probarlas antes del eclipse observando el Sol cualquier otro día. Con las gafas correctamente colocadas, no debe verse nada salvo el propio Sol.

Esta protección no necesita mantenerse puesta durante todo el fenómeno si no se está mirando directamente al astro. El eclipse no genera una radiación diferente a la que emite el Sol cualquier otro día.

Cómo mirar el eclipse con las gafas homologadas

Incluso utilizando la protección adecuada, las observaciones directas deben ser breves. El Gobierno y la ONCE lo han explicado en una campaña conjunta: “Hay que bajar la mirada para ponerse las gafas antes de mirar al Sol, mirar brevemente unos segundos, apartar de nuevo la mirada y, solo después, quitárselas”.

El procedimiento evita que los ojos queden expuestos directamente al Sol durante el momento de ponerse o retirar la protección. Además, mantener la observación durante periodos prolongados no aporta ventajas: no existe movimiento apreciable durante esos instantes y el calor puede hacer incómoda la experiencia.

Hay otra prohibición especialmente importante. Las gafas para eclipses nunca deben utilizarse para mirar el Sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas y de vídeo.

La óptica de estos instrumentos amplifica la radiación solar y puede hacer que atraviese y llegue a perforar las gafas. Por tanto, la protección concebida para la observación directa no sirve para utilizar esos dispositivos ópticos.

Qué ocurre durante un eclipse parcial o anular

Aunque habitualmente se conozcan como gafas de eclipse, estos dispositivos son en realidad visores solares. También pueden utilizarse para observar manchas solares o tránsitos de planetas y aviones por delante del Sol.

Su utilización durante un eclipse depende del tipo de fenómeno. En un eclipse parcial o anular, las gafas deben permanecer colocadas siempre que se mire directamente al Sol antes, durante y después del momento de máxima ocultación. Tras unos segundos de observación, primero debe apartarse la mirada y únicamente después retirarse la protección.

Eclipse solar total
Eclipse solar total

Cuando el eclipse observado sea parcial, no debe mirarse directamente hacia el Sol sin haberse colocado previamente las gafas. En cambio, si no se está mirando directamente al astro, llevarlas puestas no tiene utilidad y, debido a su capacidad de filtrado, impide observar lo que sucede alrededor.

La excepción durante la totalidad del eclipse solar

El procedimiento cambia en un eclipse total. Estos fenómenos comienzan y terminan con una fase parcial, durante la cual deben seguir utilizándose las gafas de protección.

La excepción se produce exclusivamente durante la breve fase de totalidad, cuando la ocultación del Sol alcanza el 100%. En puntos muy concretos, esta fase tendrá una duración máxima de 1 minuto y 50 segundos.

Los expertos sostienen que entonces es seguro retirar la protección. El astrofísico español Jorge Pérez Gallego, director de comunicación y divulgación del Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos, explica: “Cuando el eclipse llega al 100%, realmente se hace de noche: solo entonces podrás quitarte las gafas de protección para mirar hacia el Sol, y podrás ver lo que siempre está oculto, la corona solar”.

Pérez Gallego añade: “Es un evento natural de una magnitud inimaginable. El Sol se habrá vuelto oscuro y a su alrededor habrá surgido una corona blanca”. El director de los Museos Científicos Coruñeses, Marcos Pérez Maldonado, coincide: “Si no te las quitas entonces, te vas a perder la imagen más espectacular del fenómeno”.

La Sociedad Astronómica de Estados Unidos, la NASA y la ESA también indican que las gafas pueden retirarse al alcanzar la totalidad, mientras insisten en mantenerlas durante las fases parciales y durante todo un eclipse anular. Los colegios de ópticos adoptan un mensaje general más prudente y advierten de que “mirar directamente el eclipse solar del 12 de agosto de 2026 sin la protección adecuada puede causar daños oculares graves e irreversibles”.

El momento más delicado para volver a ponerse las gafas

La clave consiste en no retirar la protección antes de que comience realmente la totalidad y volver a colocarla antes de que termine.

La segunda operación resulta especialmente delicada. Después de permanecer durante un tiempo en la oscuridad, las pupilas están dilatadas, por lo que aumenta el riesgo derivado de una exposición repentina a la intensa luz del Sol cuando reaparece.

Pérez Gallego, que observó el eclipse total estadounidense de 2017 junto a otros astrónomos y participó en 2024 en la retransmisión científica oficial del fenómeno para todo el país, detalla cómo identificar el comienzo de la totalidad. “Si estás mirando el eclipse (aún parcial), tendrás las gafas puestas y llegará un momento en el que el disco del Sol desaparezca y ya no veas nada: entonces te las puedes quitar”, indica.

Existe otra posibilidad para quienes no estén mirando hacia el Sol en ese momento: “Si estás mirando hacia otro lado, sin gafas, vas a notar que se hace la oscuridad: entonces cuenta hasta tres, para estar más seguro, y ya puedes mirar con tus propios ojos el eclipse total”.

Cómo anticipar el final de la totalidad

Para el momento en el que la totalidad esté a punto de terminar, Pérez Gallego recomienda anticiparse a la reaparición de la luz solar.

“Lo más seguro es volver a ponerte las gafas antes de que acabe. Es fácil calcularlo: con los datos públicos, puedes saber la duración del eclipse total en tu sitio. Así que cuando empiece esa fase, pones un temporizador que dure 10 segundos menos. Cuando suene, apartas la mirada hacia el suelo y te vuelves a poner las gafas”.

Eclipse solar total sobre el horizonte
Eclipse solar total sobre el horizonte

El objetivo es evitar que el Sol reaparezca mientras se está mirando directamente sin protección, especialmente después de que los ojos hayan permanecido adaptados a la oscuridad.

Por qué la totalidad puede contemplarse sin las gafas

La explicación está en aquello que resulta visible cuando el disco solar queda completamente oculto. Según la Sociedad Astronómica de Estados Unidos, durante un eclipse total solo se observa la corona del Sol, que “brilla casi igual que la Luna llena y, por tanto, es igual de segura de mirar”.

Las gafas de eclipse bloquean prácticamente toda la luz solar, además de los rayos ultravioleta e infrarrojos. Esa capacidad hace que sean la protección adecuada para mirar directamente al Sol durante un día normal o durante un eclipse parcial o anular.

Precisamente por esa misma razón, durante la totalidad no permiten contemplar el fenómeno, ya que el disco solar está completamente oculto.

El eclipse total del 12 de agosto obliga así a diferenciar claramente sus distintas fases. Mientras exista una parte visible del disco solar, la protección homologada resulta imprescindible para mirarlo directamente. Solo cuando la ocultación llegue realmente al 100% podrá retirarse y deberá volver a colocarse antes de que finalice la totalidad.

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