El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 no solo provocará que el cielo se oscurezca durante unos instantes. También puede alterar de manera perceptible la forma en que el ojo humano interpreta los colores. El fenómeno se conoce como efecto Purkinje y aparece cuando la iluminación cae rápidamente desde niveles propios del día hacia condiciones similares a las del crepúsculo.
En Ibiza, esa transición tendrá un componente adicional. La totalidad llegará muy cerca de la puesta de sol, precisamente cuando la visión humana ya comienza a adaptarse a niveles de iluminación inferiores. España se encuentra al final de la franja del eclipse y el Instituto Geográfico Nacional señala que la fase total se producirá con el Sol muy próximo al horizonte occidental.
El resultado puede ser llamativo: los objetos rojos y anaranjados tenderán a parecer más oscuros, mientras que algunos tonos azules y verdes conservarán mejor su luminosidad aparente. No cambia el color real de los objetos. Lo que cambia es el sistema visual que los está observando.
Qué es exactamente el efecto Purkinje
El efecto Purkinje describe un desplazamiento de la sensibilidad visual hacia las longitudes de onda más cortas cuando disminuye la iluminación.
Con luz abundante, como la de un día normal, la visión depende principalmente de los conos de la retina. Estos fotorreceptores son los responsables de la percepción del color y existen en tres clases, sensibles a diferentes rangos de longitudes de onda.
Cuando empieza a caer la luz, entra progresivamente en juego otro sistema: los bastones, mucho más sensibles en condiciones oscuras pero con una respuesta cromática diferente. La retina humana dispone de muchos más bastones que conos y estos están especializados precisamente en trabajar cuando la cantidad de luz disponible disminuye.
Entre la visión plenamente diurna y la nocturna existe una fase intermedia, denominada visión mesópica. Es ahí donde aparece de forma especialmente evidente el efecto Purkinje. La literatura científica lo describe como un desplazamiento de la sensibilidad perceptiva hacia longitudes de onda más cortas durante condiciones de amanecer o crepúsculo respecto a la luz intensa.
Por qué los rojos parecen apagarse y los azules ganan presencia
El efecto puede comprobarse incluso sin un eclipse. Un objeto rojo intenso y otro azul que parecen tener un brillo similar durante el día dejan de percibirse de la misma forma cuando cae la noche. El rojo comienza a parecer mucho más oscuro mientras que el azul mantiene comparativamente más luminosidad.
La explicación está en la respuesta diferente de conos y bastones. Los conos permiten distinguir los colores durante condiciones de iluminación alta, mientras que los bastones alcanzan su máxima sensibilidad alrededor de longitudes de onda próximas a 505 nanómetros, dentro de una región más cercana al verde azulado que al rojo.
Por eso, cuando la iluminación disminuye, el sistema visual pasa a favorecer relativamente los verdes y azules frente a los rojos. No significa que una camiseta roja cambie físicamente de color ni que una superficie verde emita más luz durante el eclipse. El cambio ocurre en la percepción.
Por qué un eclipse total permite percibirlo tan claramente
Normalmente, la transición entre la luz diurna y la oscuridad se extiende durante todo el crepúsculo. Un eclipse total comprime ese cambio en pocos minutos.
A medida que la Luna cubre progresivamente el disco solar, la cantidad de luz ambiental cae de forma acelerada. En los instantes próximos a la totalidad, el ojo se encuentra obligado a pasar desde una situación dominada por la visión diurna a otra mucho más cercana al crepúsculo. Eso convierte al eclipse en un escenario especialmente favorable para percibir el efecto Purkinje.

Durante el eclipse del 12 de agosto, además, España estará situada al final de la trayectoria de totalidad, de manera que el fenómeno se producirá cuando el Sol ya se encuentre muy bajo. El IGN advierte precisamente de que será necesario buscar lugares con buena visibilidad hacia el oeste porque la totalidad llegará poco antes de la puesta de sol. En Ibiza, por tanto, se superpondrán dos procesos de reducción de luz: el propio atardecer y el eclipse.
Qué colores pueden resultar más llamativos durante la totalidad
Los efectos más fáciles de apreciar deberían aparecer en escenas donde convivan colores saturados. Los rojos, naranjas y tonos cálidos pueden parecer más apagados de lo habitual, mientras que verdes y azules pueden conservar mejor la sensación de luminosidad. Una escena con vegetación, ropa de distintos colores o superficies pintadas puede hacer más perceptible el cambio que mirar simplemente hacia el cielo.
La transición será además rápida. La percepción puede modificarse de manera apreciable en los minutos inmediatamente anteriores y posteriores a la totalidad, cuando el nivel de iluminación cambia con mayor velocidad.
No es un cambio en la cámara, sino en el ojo
Existe una diferencia importante entre observar el efecto y fotografiarlo. Una cámara no experimenta el efecto Purkinje. El sensor registra la luz de acuerdo con su propia respuesta electrónica, el balance de blancos, la exposición y el procesamiento de la imagen. Por eso, una fotografía tomada durante el eclipse puede no reproducir exactamente la sensación cromática que percibió una persona en ese mismo instante.
El efecto es fisiológico: surge del cambio de protagonismo entre los sistemas de conos y bastones de la retina. Esto explica también por qué dos fotografías tomadas antes y durante la totalidad pueden mostrar diferencias de color debidas a la iluminación real, pero no necesariamente la misma transformación subjetiva que experimenta el ojo humano.
Ibiza tendrá una particularidad adicional: el eclipse llegará al atardecer
El eclipse total del 12 de agosto será visible desde España poco antes de la puesta del Sol. El IGN señala que la franja de totalidad atravesará el país de oeste a este y terminará en Baleares, donde el astro estará ya muy cerca del horizonte. Ese detalle puede intensificar la sensación de extrañeza visual.
La iluminación cálida propia del final del día desaparecerá rápidamente cuando la Luna termine de cubrir el Sol, y durante unos instantes el paisaje puede adoptar una apariencia diferente a la de un crepúsculo convencional. El fenómeno no implica únicamente oscuridad. También cambia el contraste, la percepción de luminosidad y la relación aparente entre distintos colores.
La seguridad sigue siendo la prioridad
El efecto Purkinje se aprecia en el paisaje y no requiere mirar directamente al Sol. Durante todas las fases parciales del eclipse será necesaria protección ocular específica para observar el disco solar.
NASA recuerda que solamente durante los breves momentos de totalidad, cuando la Luna cubre completamente la superficie brillante del Sol, puede contemplarse directamente el eclipse sin protección. El cambio cromático, en cambio, podrá observarse simplemente prestando atención al entorno.











