UNIÓN EUROPEA

Adiós a los sobres de kétchup y mayonesa: la nueva norma europea que cambia todo desde hoy

El nuevo reglamento europeo de envases inicia su aplicación con restricciones progresivas que afectarán a restaurantes, hoteles y supermercados
Sobres de kétchup y mayonesa
Sobres de kétchup y mayonesa

El nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos comienza a aplicarse este miércoles en todos los países de la Unión Europea y abre un proceso de transformación que afectará progresivamente a numerosos productos de uso cotidiano. Entre los cambios previstos figura la futura desaparición de determinados sobres individuales de kétchup, mayonesa y otras salsas en hoteles, restaurantes, cafeterías y servicios de catering.

La normativa, conocida como PPWR por sus siglas en inglés, sustituye una directiva sobre reciclaje que estaba vigente desde 1994 y establece un calendario gradual que se prolongará hasta 2040. Su finalidad es reducir los residuos procedentes de los envases, impulsar la reutilización y mejorar el reciclaje en el conjunto del territorio comunitario.

Eso no significa que todos los cambios sean efectivos desde este miércoles. Las diferentes obligaciones entrarán en aplicación de forma escalonada, con fechas clave en 2027, 2028 y 2030. El objetivo establecido para esta última fecha es que todos los envases alcancen un mínimo de reciclabilidad del 70%.

El primer cambio de la nueva ley de envases comienza este miércoles

La primera medida que entra en aplicación afecta a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) presentes en envases destinados a entrar en contacto con alimentos y bebidas.

Estas sustancias químicas se utilizan para conseguir que determinados recipientes sean resistentes a la grasa o al agua. A partir del 12 de agosto ya no podrán fabricarse empaquetados con estos productos, aunque aquellos que hubieran sido comercializados anteriormente podrán continuar vendiéndose.

Los PFAS pueden encontrarse, por ejemplo, en algunos envoltorios de comida rápida y envases de alimentos preparados. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que estas sustancias “suponen un grave problema de contaminación porque se acumulan en el medioambiente”. Esta restricción constituye el comienzo de un calendario mucho más amplio con el que la Unión Europea pretende modificar progresivamente la manera en la que se fabrican, utilizan, reutilizan y eliminan los envases.

La comida para llevar afrontará importantes cambios desde 2027

Uno de los siguientes momentos importantes llegará el 12 de febrero de 2027. Desde entonces, los establecimientos que vendan comida o bebida para llevar deberán permitir que el consumidor utilice su propio recipiente.

La transformación dará otro paso exactamente un año después. Desde el 12 de febrero de 2028, estos establecimientos estarán obligados a ofrecer también una alternativa mediante envases reutilizables. Este sistema supondrá que los recipientes deberán ser devueltos posteriormente y que los propios establecimientos tendrán que garantizar su limpieza y nueva puesta en circulación.

Los envases reutilizables, incluidas botellas y botes, incorporarán además un pequeño depósito adicional al precio. Esa cantidad podrá recuperarse cuando se entregue el recipiente vacío. El suplemento todavía está pendiente de aprobación, aunque Ecoembes calcula que podría situarse alrededor de los 10 céntimos por recipiente.

También desde esa fecha deberán ser compostables los envases de determinados productos que habitualmente terminan desechándose junto con residuos orgánicos. Entre ellos aparecen las bolsitas de té, determinados formatos de café y las etiquetas adhesivas colocadas sobre frutas y hortalizas.

Los sobres individuales de salsas tienen fecha marcada en el calendario

Otro de los grandes cambios llegará a partir del 1 de enero de 2030. La normativa contempla para entonces la desaparición de determinados sobres individuales de condimentos, entre ellos los utilizados habitualmente para servir kétchup, mayonesa y otras salsas.

Sin embargo, la prohibición no será generalizada. El PPWR no impide la comercialización de todas las monodosis en los supermercados. La restricción afecta específicamente a los sobres de plástico de un solo uso destinados a porciones individuales de condimentos, conservas, salsas, azúcar o cremas para café utilizados en hoteles, restaurantes, cafeterías y caterings, el denominado canal horeca, así como cuando estén destinados al consumo dentro del propio establecimiento.

Botellas de plástico
Botellas de plástico

Por tanto, los supermercados podrán continuar comercializando estos sobres y seguirán existiendo los formatos destinados al consumo doméstico. En el caso concreto del aceite de oliva, todavía existen dudas acerca del alcance exacto que tendrá la medida, debido a que el formato monodosis fue en su momento una importante reivindicación del sector.

Menos plástico y menos espacio vacío en los envases

El 1 de enero de 2030 traerá otras modificaciones importantes. Los envases rellenados no podrán superar el 50% de espacio vacío, una medida que puede afectar, por ejemplo, a productos presentados en bolsas con una proporción importante de aire, como las patatas fritas.

Los supermercados tampoco podrán vender frutas y verduras de menos de 1,5 kilos envasadas en plástico. Además, dejarán de utilizarse determinados anillos de plástico empleados para agrupar productos, como los presentes en algunos paquetes de latas de cerveza o refrescos.

Los cambios alcanzarán también al sector hotelero. Entre los productos que desaparecerán se encuentran los pequeños botes individuales de champú, gel o crema utilizados en los hoteles. La legislación contempla, no obstante, determinadas excepciones.

Las microempresas podrán quedar exentas en algunos casos

La normativa europea establece que las microempresas podrán quedar exentas de la prohibición de envases de un solo uso para alimentos y bebidas consumidos dentro de sus instalaciones cuando no existan alternativas viables.

Los Estados miembros también dispondrán de capacidad para excluir sectores adicionales, permitir agrupaciones de distribuidores y establecer excepciones para quienes desarrollen su actividad en islas pequeñas o zonas con baja densidad de población.

Estas posibilidades forman parte de un reglamento cuya implantación será progresiva y que pretende abarcar todos los envases y residuos generados dentro de la Unión Europea.

Las etiquetas de los envases también cambiarán desde 2028

La transformación llegará igualmente al etiquetado. Desde el 12 de agosto de 2028, los nuevos envases tendrán que incorporar una etiqueta europea armonizada destinada a informar sobre los materiales utilizados y facilitar la correcta separación de los residuos.

El número de contenedores no cambiará. La novedad consistirá en un sistema de emparejamiento entre las indicaciones de los envases y los contenedores correspondientes.

Así, una lata de bebida llevará un logo gris que identificará el metal y ese mismo símbolo estará presente en el contenedor amarillo. Una botella de plástico rígido tendrá un logo amarillo con la indicación correspondiente, igualmente reproducido en el contenedor amarillo. En el caso de un brik de leche, aparecerá un logo naranja que también podrá encontrarse en el contenedor amarillo.

El objetivo: reducir los residuos hasta 2040

La nueva legislación europea fija tres grandes objetivos: “Evitar envases innecesarios y promover la reutilización, el rellenado y el reciclado; armonizar las medidas nacionales para evitar los obstáculos comerciales y las distorsiones de la competencia; y contribuir a la economía circular y a la neutralidad climática de aquí a 2050″.

Para avanzar hacia esas metas, la normativa establece que en 2030 deberá alcanzarse una tasa de reciclaje del 70% para todos los residuos de los recipientes, además de objetivos específicos en función de los diferentes materiales. El reglamento fija igualmente una reducción de los envases de plástico del 5% para 2030 y del 15% para 2040.

La aplicación que comienza este miércoles representa, por tanto, únicamente el primer paso de un calendario de varios años. La restricción de los PFAS abre una transición que continuará con los recipientes reutilizables, los envases compostables, el nuevo etiquetado europeo y las limitaciones al plástico de un solo uso, hasta alcanzar algunos de sus cambios más visibles a partir de 2030.

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