La nueva resolución de la Dirección General de Costas y Litoral que amplía las autorizaciones de hamacas y sombrillas en las playas de Formentera ha abierto un nuevo frente en el ya interminable conflicto: el Consell Insular ahora acusa al Govern de haber valorado el expediente con planos desactualizados.
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Es que, en la nota de prensa difundida por la Conselleria del Mar y Ciclo del Agua, una frase ha desperado sospechas: «Permanecen fuera de la autorización distintos quioscos, terrazas y casetas de baño previstos en playas como Cala Saona, es Pujols, es Copinyar, Arenals, Migjorn o ca Marí».
Esto a pesar que los chiringuitos de playa se encuentran dentro de la concesión otorgada al Consell y que actualmente están siendo objeto de un expediente de caducidad por una serie de irregularidades e incumplimientos esenciales del título otorgado. Un intento de colarlos dentro de nuevas autorizaciones parecía un manotazo de ahogado para salvarlos con una nueva autorización administrativa.
Sin embargo, la conselleria insular de Medio Ambiente, Verónica Castelló, tiró la pelota al tejado del Govern y apuntó responsabilidades contra la Dirección General de Costas: «Ha habido un error a la hora de valorar el expediente», dijo.
«Se han fijado en unos planos iniciales»
Castelló ofreció su versión sobre por qué la nueva resolución deja fuera quioscos, terrazas y casetas de baño en Cala Saona, es Pujols, es Copinyar, Arenals, Migjorn y ca Marí. Y su explicación apunta directamente a un error del Govern.
Castelló dijo que en 2021, cuando se inició el expediente, el Consell envió planos en los que aparecían conjuntamente todos los elementos de playa: hamacas, sombrillas, quioscos, terrazas, baños y torres de socorrismo. «En aquel momento, se enviaron unos planos en los que aparecía todo dibujado. Entonces fue la Demarcación de Costas la que indicó al Consell que las hamacas y las tumbonas debían tramitarse por separado mediante una autorización, y que los quioscos debían tramitarse mediante una concesión», sostuvo.
Según continuó la consellera de Sa Unió, «cuando nosotros iniciamos el proyecto, enviamos los planos en los que aparecía todo conjuntamente y, a principios de abril, la Dirección General ya nos pidió que modificáramos esos planos, eliminando todo aquello que era objeto de concesión, porque no formaba parte de la autorización».
Castelló añadió que eso fue modificado: «Creo que aquí ha habido un error a la hora de valorar el expediente, porque, como hay muchísima documentación, se han fijado en unos planos iniciales que no son realmente los planos que ya habíamos remitido en abril, en los que se había dejado fuera todo aquello que era objeto de concesión».
«Ahora, en la resolución, están diciendo que se deniegan los quioscos, las terrazas y las torres de socorrismo porque no forman parte de este proyecto de autorización», concluyó.
La conclusión de Castelló es que la nueva resolución deniega quioscos y terrazas que el Consell no había vuelto a solicitar, porque ya los había retirado de los planos en abril. El Govern, según esta versión, habría resuelto sobre documentación obsoleta.
La Conselleria, sin respuesta
La Voz de Ibiza preguntó a la Conselleria de la Mar si esos quioscos y terrazas denegados en la resolución coinciden con los que están bajo el concurso de servicios de playa cuya concesión tiene abierto un expediente de caducidad.
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La respuesta fue reveladora por lo que evitó decir: «Sobre los quioscos, desde la Conselleria no podemos confirmar en este momento si las instalaciones a las que se refiere esa solicitud coinciden con los quioscos actualmente sujetos a concesión, por lo que preferimos no hacer una valoración al respecto hasta disponer de toda la información».
Es decir: la Conselleria no sabe —o no quiere confirmar— si ha denegado instalaciones que son las mismas que llevan meses bajo un expediente de caducidad por incumplimientos graves del título concesional.
Sobre ese expediente, la respuesta tampoco fue clarificadora: «Se trata de un expediente complejo y con un volumen importante de alegaciones, que deben analizarse y responderse de manera individualizada. Este trabajo requiere tiempo y rigor».
Nueve meses después de que los propios técnicos de la Conselleria propusieran incoar formalmente el expediente de caducidad, la Dirección General sigue sin haberlo resuelto.
El nudo gordiano de los quioscos
El trasfondo de este episodio es más grave de lo que parece. Los quioscos del concurso bajo sospecha de Formentera —ocho instalaciones adjudicadas al Consell Insular para su explotación en dominio público marítimo-terrestre— llevan dos temporadas incumpliendo la obligación de desmontaje, operan sin el acta de replanteo preceptiva, y al menos tres de ellos fueron calificados por los propios técnicos de la Conselleria como no desmontables.
Si los quioscos y terrazas que aparecen denegados en la nueva resolución de hamacas son los mismos, significaría que el Consell habría intentado colar en el expediente de autorización de hamacas instalaciones que ya están bajo una concesión vigente —aunque en tramitación de caducidad— y que nunca deberían haberse incluido en esa solicitud.
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Castelló lo niega: dice que esos elementos fueron retirados de los planos en abril y que la Dirección General los ha denegado mirando documentación antigua. Sin embargo, habían sido incluidos en un primer momento y detectados por el Govern.
Cualquiera de las dos versiones que sea cierta, el resultado es el mismo: el caos administrativo en torno a los servicios de playa de Formentera sigue sin resolverse, los quioscos del concurso bajo sospecha siguen operando sin que nadie haya ejecutado el expediente de caducidad y la Conselleria admite que no tiene claro qué instalaciones son cuáles.
Los antiguos concesionarios perjudicados por ese concurso dieron al Govern un ultimátum hasta la primera semana de septiembre para que acredite la incoación formal del expediente de caducidad. El reloj sigue corriendo.











