FENÓMENO EXTRAÑO

El mar desapareció de golpe en la costa valenciana y volvió después: qué es un meteotsunami o rissaga

La Aemet explica el meteotsunami o rissaga que provocó bruscas oscilaciones del mar en Xàbia, Gandía y otros puntos de la costa valenciana
Playa en Valencia
Playa en Valencia

La brusca retirada del mar y su posterior regreso en varios puntos de la costa valenciana sorprendió a quienes se encontraban en las playas el pasado 24 de agosto. El episodio fue especialmente visible en Xàbia, donde el agua llegó a retroceder unos diez metros alrededor de la una y media del mediodía, dejando al descubierto una franja de arena que poco antes estaba cubierta.

Lejos de tener su origen en un terremoto, el episodio responde a un fenómeno atmosférico conocido técnicamente como meteotsunami o rissaga. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana ha explicado que detrás de estas variaciones repentinas del nivel del mar se encuentran ondas gravitatorias atmosféricas capaces de generar cambios rápidos de presión.

Estas perturbaciones pueden trasladar su energía a la superficie marina y, bajo determinadas condiciones, provocar oscilaciones mucho mayores de lo que inicialmente cabría esperar. La configuración de playas, bahías y puertos desempeña un papel fundamental porque puede favorecer mecanismos de resonancia que amplifican el movimiento del agua.

El fenómeno registrado no quedó limitado a Xàbia. También se observaron alteraciones en otros puntos del litoral valenciano, mientras que la red de mareógrafos de Puertos del Estado permitió registrar con precisión una fuerte oscilación en el puerto de Gandía.

Qué es un meteotsunami y por qué puede retirar el mar en pocos minutos

Un meteotsunami comparte con otros fenómenos marinos la capacidad de provocar cambios importantes en el nivel del agua, pero su origen es atmosférico. En este caso, no existe un terremoto como desencadenante. Según la explicación de Aemet, el fenómeno comienza con la formación de ondas gravitatorias atmosféricas. Estas ondas generan variaciones de presión en superficie que terminan afectando al nivel del mar.

El funcionamiento básico puede entenderse mediante el denominado efecto de “barómetro invertido”. Cuando aumenta la presión atmosférica sobre la superficie marina, el nivel del agua tiende a descender. Cuando esa presión disminuye, sucede lo contrario y el nivel del mar tiende a elevarse.

Sin embargo, esta relación por sí sola no suele ser suficiente para generar grandes variaciones del nivel del agua. Para que las oscilaciones alcancen una magnitud considerable deben intervenir otros mecanismos capaces de amplificar el fenómeno.

Ahí aparece la resonancia. En determinadas circunstancias, la onda atmosférica puede acoplarse con la configuración y la oscilación natural de una playa, una bahía o un puerto. De esta manera se produce una transferencia de energía mucho más eficaz hacia el agua, haciendo crecer unas perturbaciones que inicialmente pueden ser muy pequeñas.

Aemet registró oscilaciones de presión en Xàbia

Los datos recogidos durante el episodio permiten observar cómo se desarrolló la inestabilidad atmosférica. Aemet confirmó oscilaciones de hasta cuatro hectopascales en Xàbia durante la mañana, con los momentos de mayor inestabilidad registrados entre las 10:10 y las 10:20 horas.

Los cambios en la masa de aire modifican el peso ejercido por la atmósfera sobre la superficie del mar. Ante una variación brusca de esa presión, la lámina de agua responde en sentido contrario. El resultado puede ser una retirada repentina del agua seguida posteriormente por su entrada, como ocurrió en las playas valencianas.

Las olas relacionadas con los meteotsunamis son inicialmente minúsculas. No obstante, el proceso de resonancia puede hacer que aumenten de tamaño hasta alcanzar proporciones capaces de causar daños considerables en determinadas zonas costeras. Estas variaciones pueden desarrollarse en escalas temporales que abarcan desde minutos hasta horas.

Una variación de 70 centímetros en apenas cinco minutos en Gandía

La magnitud del episodio quedó reflejada también en los datos registrados por la red de mareógrafos de Puertos del Estado. En el puerto de Gandía, el nivel del agua experimentó un desajuste de 70 centímetros en apenas cinco minutos. Los registros muestran un pico de +0,336 metros a las 09:06 horas y posteriormente una bajada hasta -0,371 metros a las 09:12. Esta rápida variación muestra la capacidad del fenómeno para modificar el nivel del mar en periodos muy breves.

Aemet ha explicado que las ondas gravitatorias atmosféricas necesitan mecanismos de resonancia para transferir eficazmente su energía al agua y generar movimientos de la magnitud observada en playas y puertos. El episodio valenciano responde a una dinámica similar a la que se produce con las conocidas rissagas de Menorca, particularmente en el puerto de Ciutadella, donde la configuración del lugar puede amplificar las oscilaciones.

El agua también avanzó en Santa Pola

El meteotsunami del 24 de agosto también dejó efectos visibles en Santa Pola. En Playa Lisa y Gran Playa se pudo apreciar el fenómeno y el agua llegó a avanzar hasta la avenida Blasco Ibáñez. La situación llevó a la Policía Local a cortar temporalmente el tráfico.

No se trata, además, de la primera ocasión en la que la costa de la Comunitat Valenciana registra un episodio de estas características. Aemet recuerda un antecedente ocurrido el 23 de julio de 2017. En aquella jornada se notificaron cuatro reportes relacionados con ascensos bruscos del nivel del mar en Torrevieja, la Marina de Elche, Santa Pola y El Campello. Ese episodio fue catalogado dentro del sistema de notificación de eventos singulares, Sinobas, bajo la denominación de “fenómeno marítimo raro”.

La rissaga de Menorca, uno de los casos más conocidos en España

Uno de los ejemplos más conocidos de este fenómeno en territorio español es la rissaga de Menorca, especialmente la que afecta al puerto de Ciudadela. En ese punto, la resonancia entre la onda atmosférica y la propia oscilación del puerto puede desencadenar importantes variaciones en el nivel del agua.

El término utilizado para describir el fenómeno cambia en función de la zona del Mediterráneo. Mientras que en España se emplean denominaciones como meteotsunami o rissaga, en la costa suroeste de Sicilia se conoce como marrobio, mientras que en Malta recibe el nombre de milghuba.

El episodio de la costa valenciana vuelve así a mostrar cómo una perturbación originada en la atmósfera puede tener consecuencias visibles sobre el mar. Los rápidos cambios de presión, unidos a las condiciones necesarias para que se produzca resonancia, explican que una pequeña oscilación inicial pueda amplificarse hasta generar una retirada y posterior entrada del agua claramente perceptible desde la costa.

Lo ocurrido el 24 de agosto en Xàbia, Gandía, Santa Pola y otros puntos del litoral valenciano fue, por tanto, un fenómeno de origen meteorológico, cuyo comportamiento quedó registrado tanto por Aemet como por los mareógrafos de Puertos del Estado.

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