LA REGIÓN MÁS CARA DEL PAÍS

La crisis de la vivienda empuja a trabajadores de Ibiza a vivir sobre ruedas: “Es imposible alquilar un piso”

Caravanas, furgonetas y camiones se han convertido en una alternativa para trabajadores que no pueden asumir los elevados precios de la vivienda en la isla
Asentamiento de autocaravanas en el aparcamiento de Es Gorg, en Ibiza, en 2025
Asentamiento de autocaravanas en el aparcamiento de Es Gorg, en Ibiza, en 2025

La escalada del precio de la vivienda en Baleares está dejando una imagen cada vez más visible en Ibiza: trabajadores que recurren a caravanas, furgonetas camperizadas y hasta camiones para poder permanecer en la isla. La dificultad para acceder tanto al alquiler como a la compra ha convertido estos vehículos en una alternativa habitacional para perfiles muy diferentes, aunque vivir sobre ruedas también implica afrontar restricciones y la falta de servicios básicos.

El precio medio del metro cuadrado ya supera los 4.000 euros en Baleares, según datos del Consejo General del Notariado. Eso supone que una vivienda de unos 80 metros cuadrados no baja de los 320.000 euros y sitúa al archipiélago como la región más cara del país, por delante de la Comunidad de Madrid, con 3.363 euros por metro cuadrado; País Vasco, con 2.783; y Cataluña, con 2.406.

La situación adquiere una dimensión particular en Ibiza, donde algunos trabajadores han terminado viviendo durante años en vehículos. Sa Joveria, detrás del hospital Can Misses, llegó a convertirse en un asentamiento improvisado y este mismo 2026 volvió a concentrar caravanas y tiendas de campaña de más de un centenar de trabajadores que no podían permitirse un alquiler.

Baleares supera los 4.000 euros por metro cuadrado

Los datos permiten dimensionar el problema al que se enfrentan quienes buscan una vivienda en las Islas. Según el Consejo General del Notariado, el metro cuadrado supera de media los 4.000 euros en Baleares, lo que coloca al archipiélago como la región más cara del país.

Al mismo tiempo, la compraventa de viviendas aumentó un 2,7 % en Baleares, por debajo del crecimiento medio nacional del 5,9 %. La superficie media de las propiedades adquiridas en las Islas también aumentó un 2,7 %, frente al 1,4 % registrado en el conjunto de España.

A estas cifras se suma la última estadística del INE publicada este lunes. Los datos señalan que la vivienda se encareció un 12,2 % durante el segundo trimestre de 2026, acumulando ya 45 trimestres consecutivos al alza.

Los seis últimos registraron incrementos superiores al 12 %. Desde diciembre, el precio de la vivienda de segunda mano ha aumentado un 7,4 %, mientras que en la vivienda nueva el incremento acumulado alcanza el 4,6 %. En Ibiza, la consecuencia para algunos trabajadores ha sido buscar alternativas fuera del mercado residencial convencional.

Caravanas y camiones como alternativa para vivir en Ibiza

La utilización de caravanas, furgonetas y otros vehículos permite disponer de un lugar donde dormir, pero no elimina las dificultades para encontrar un espacio en el que permanecer. Las ordenanzas municipales de casi todos los ayuntamientos de Ibiza prohíben la acampada y la pernocta, restringiendo las estancias prolongadas en buena parte de los núcleos urbanos. La ley de control de la afluencia de vehículos también introduce limitaciones en suelo rústico y prohíbe la acampada fuera de los campamentos de turismo legalmente establecidos.

En este contexto se encuentra la historia de Pablo S., un trabajador que ha vivido durante años sobre ruedas y que llegó a reunir caravanas en la zona de Sa Joveria. El punto de inflexión llegó cuando cambió su furgoneta por una caravana más amplia. Un trabajador migrante que dormía en una tienda de campaña le preguntó entonces si podía alquilarle el vehículo. “Ahí me di cuenta de que podía ser una solución para quien no necesita lujos en su día a día”, explica en diálogo con Infobae.

El asentamiento de Sa Joveria y sus desalojos

Pablo comenzó a reunir caravanas en Sa Joveria, detrás del hospital Can Misses, y con el paso de los meses el lugar terminó transformándose en un asentamiento improvisado. Según su relato, allí no se instalaban turistas que intentaban reducir el coste de sus vacaciones ni personas que ocupaban viviendas. Eran trabajadores que no conseguían acceder al mercado inmobiliario de Ibiza, una isla convertida en un destino de lujo con precios prohibitivos.

Pablo permaneció en el asentamiento cerca de cinco años, entre 2017 y 2023. En 2023 fue desalojado junto con el resto de residentes por la Policía Nacional. Las autoridades denunciaron entonces posibles riesgos para la salud pública y situaciones de inseguridad.

Asentamiento en Sa Joveria, en marzo de 2025, en Ibiza
Asentamiento en Sa Joveria, en marzo de 2025, en Ibiza

La situación volvió a repetirse en 2026. Sa Joveria llegó nuevamente a concentrar caravanas y tiendas de campaña de más de un centenar de personas trabajadoras que no podían asumir un alquiler con sus ingresos. El asentamiento fue desalojado en abril por las mismas razones planteadas anteriormente.

Trabajadores, madres solteras y jubilados

La realidad de quienes viven en estos vehículos, según la experiencia de Pablo, no responde a un único perfil. Actualmente ya no reside permanentemente en Ibiza y únicamente regresa durante los meses de la temporada de verano para trabajar.

Hace cuatro años realizó su último intento de encontrar una vivienda convencional. Buscaba un hogar junto a su pareja porque se planteaban formar una familia, pero los precios del alquiler hicieron que descartara esa posibilidad y abandonara la isla. “No soy ibicenco de nacimiento, pero es muy triste ver cómo quienes han nacido aquí y tienen trabajo se ven obligados a marcharse del lugar donde crecieron, donde tienen a su familia y amigos”, afirma.

Durante sus años viviendo en caravanas conoció situaciones muy diferentes. Entre ellas se encontraban madres solteras que habían sido desahuciadas, mujeres mayores que trabajaban en sectores con salarios bajos como la limpieza y matrimonios jubilados que querían permanecer cerca de sus hijos. La vivienda sobre ruedas, por tanto, no aparece exclusivamente asociada a trabajadores temporales que llegan a Ibiza durante la temporada turística.

Gabriel vive en un camión después del desalojo

Otro de los casos es el de Gabriel, un argentino de 50 años que reside en Ibiza desde 2023. Tras el desalojo del asentamiento de Sa Joveria en abril, pasó a vivir en un camión. Su situación cotidiana está condicionada tanto por los precios de la vivienda como por la falta de determinados servicios básicos.

Gabriel sostiene que en los últimos años “ha habido numerosos desalojos en la isla y mucha gente se ha quedado en la calle, cuando los precios del alquiler son una locura”. Su conclusión sobre la posibilidad de acceder actualmente a una vivienda en Ibiza es contundente: “Es imposible alquilar un piso”.

Vivir en el camión implica además solucionar diariamente necesidades elementales. Tiene que desplazarse para conseguir agua o encontrar un lugar en el que poder utilizar un baño y ducharse. Según relata, “se las tiene que apañar para mover el camión y buscarse la vida como sea”.

La situación administrativa añade otra dificultad

Gabriel es electricista, pero actualmente se encuentra en situación administrativa irregular, circunstancia que le impide acceder a un contrato laboral. Mientras espera resolverla, subsiste con “los trabajos que van saliendo”. Su objetivo pasa por conseguir la regularización, obtener los permisos de residencia y trabajo y, de esta forma, ampliar sus posibilidades laborales y poder alquilar “al menos una habitación”.

La regularización extraordinaria de migrantes puesta en marcha por el Gobierno entre abril y junio recibió casi 1,2 millones de solicitudes. Según ha denunciado el movimiento Regularización Ya, hasta el momento únicamente un pequeño porcentaje de los expedientes ha obtenido una resolución favorable. El plazo para presentar solicitudes terminó el 30 de junio y el Gobierno dispone todavía de todo septiembre para resolver la mayor parte de los expedientes.

“Vivir en condiciones más dignas”

Para Gabriel, la resolución de su situación administrativa representa también la posibilidad de modificar sus condiciones de vida en Ibiza. “Muchos estamos esperando a tener los papeles para poder estar más tranquilos y ya poder decir, por lo menos, acceder a una vivienda que te permita vivir en condiciones más dignas”, relata.

Durante este tiempo también se ha planteado abandonar la isla y regresar a Argentina. Sin embargo, después del camino recorrido, espera la resolución de su regularización. “Aunque ya solo queda el último tirón”, señala. Y resume el motivo por el que, pese a las dificultades, continúa esperando en Ibiza: “Si me fuera ahora, sería como darme por vencido después de todo lo que he pasado”.

Intervención policial durante el desalojo de un asentamiento entre el estadio de Can Misses y el segundo cinturón de Eivissa, a 29 de abril de 2026
Intervención policial durante el desalojo de un asentamiento entre el estadio de Can Misses y el segundo cinturón de Eivissa, a 29 de abril de 2026

Mientras tanto, la vivienda continúa encareciéndose y algunos trabajadores siguen recurriendo a caravanas, furgonetas y camiones como alternativa habitacional. Los más de 4.000 euros de media por metro cuadrado en Baleares y las restricciones para permanecer con estos vehículos dibujan un escenario en el que encontrar un lugar donde vivir se ha convertido en un problema que va más allá del acceso a un piso.

Los casos de Pablo y Gabriel reflejan dos etapas diferentes de esa realidad. Uno acabó marchándose de Ibiza y actualmente regresa únicamente durante la temporada de verano. El otro permanece en la isla, vive en un camión y espera regularizar su situación para intentar acceder, al menos, a una habitación.

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