Aena prepara una renovación integral de 198 mecanismos de descarga de los inodoros del Aeropuerto de Ibiza con un objetivo que va más allá de reparar o modernizar los baños: reducir entre un 30 y un 35 por ciento el consumo de agua y, como consecuencia, disminuir el volumen que debe asumir la depuradora aeroportuaria.
La actuación llega después de un verano marcado por quejas de pasajeros y trabajadores sobre aseos cerrados, sanitarios fuera de servicio y pérdidas de agua, aunque la documentación contractual no establece que el proyecto se haya iniciado como consecuencia de esas denuncias. Parte del expediente estaba ya elaborado cuando algunas de las incidencias se hicieron públicas. La Voz de Ibiza recogió a comienzos de septiembre las denuncias de trabajadores y usuarios.
El cambio afectará a aseos situados en zona pública, embarque, recogida de equipajes, llegadas y facturación. El proyecto no consiste simplemente en reemplazar los pulsadores visibles: obliga a desmontar los inodoros suspendidos, retirar los mecanismos existentes, abrir rozas en las paredes y colocar nuevas cajas empotradas y tubos de descarga.
Después deberán realizarse pruebas de estanqueidad, reconstruirse las paredes y acabados y volver a instalarse los sanitarios, de manera que las cabinas queden plenamente disponibles. El plano incorporado al pliego técnico sitúa los distintos núcleos de aseos afectados por toda la terminal.
Automáticos por manuales
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que Aena pretende sustituir los actuales sistemas automáticos por fluxores manuales. La memoria sostiene que estos mecanismos consumen entre un 30 y un 35 por ciento menos de agua, basándose en datos históricos del propio aeropuerto correspondientes a etapas en las que se utilizaban sistemas similares.
El ahorro tiene una doble finalidad, según Aena. El aeropuerto depende exclusivamente de sus pozos para abastecerse y, además, reducir las descargas permitirá disminuir el agua que llega a la EDAR, que el propio gestor reconoce que se encuentra «actualmente sobrecargada en los meses pico».
Aena considera además que los nuevos fluxores deberían ser menos propensos a averías, porque se trata de mecanismos más sencillos. El pliego permite organizar los trabajos en horario nocturno cuando resulte necesario para evitar interferencias con la actividad normal de la terminal.
La renovación se plantea mientras siguen recientes las denuncias sobre el funcionamiento de los baños del aeropuerto. Trabajadores consultados por este periódico aseguraron que distintas averías habían obligado incluso a ampliar tareas de supervisión y cierre de aseos. El Comité de Centro denunció posteriormente esa sobrecarga de funciones.
200.000 o 360.000 euros
La documentación presenta, además, una diferencia importante sobre cuánto costará la actuación. El pliego técnico, firmado el 25 de agosto, fija un presupuesto de exactamente 200.000 euros sin IVA.
Ese cálculo está detallado: 180.180 euros corresponden al suministro e instalación de los 198 nuevos fluxores, a razón de 910 euros por unidad, otros 14.652 euros a retirar los mecanismos existentes y 5.168 euros a seguridad y requisitos aeroportuarios.
Sin embargo, la memoria justificativa firmada seis días después eleva a 360.000 euros sin IVA tanto el presupuesto base como el valor estimado. El posterior pliego de cláusulas particulares mantiene esa cantidad, que se convierte en 435.600 euros con impuestos.
La diferencia es de 160.000 euros, un 80 por ciento sobre el presupuesto recogido inicialmente en el documento técnico. El pliego administrativo configura la contratación bajo un sistema de precios unitarios y establece la prevalencia de sus condiciones en caso de contradicción, pero la documentación publicada no explica de forma expresa el motivo por el que la cuantía disponible pasa de 200.000 a 360.000 euros.
También existen dos plazos distintos. El pliego técnico establece cuatro meses desde el acta de inicio, mientras que la memoria y las cláusulas particulares posteriores fijan una duración de tres meses.
La Voz de Ibiza ha preguntado a Aena por la diferencia entre los 200.000 y los 360.000 euros, por qué el plazo pasa de cuatro a tres meses y si la sobrecarga reconocida de la depuradora guarda alguna relación con las incidencias denunciadas en los baños durante este verano. Al cierre de esta información, Aena no había contestado.











