Heces, aguas residuales por el suelo, baños desbordados, cabinas cerradas y trabajadoras que pasan parte de su jornada con los pies mojados recogiendo la suciedad. Es la situación que denuncian las empleadas del servicio de limpieza del aeropuerto de Ibiza, que este viernes se concentraron para reclamar una solución a las continuas averías de los aseos de la terminal.
Las trabajadoras de Optima Facility, empresa encargada del servicio de limpieza, aseguran que el problema ha alcanzado este verano un punto difícil de soportar. No se trata únicamente de tener que limpiar unos aseos especialmente sucios por el enorme tránsito de pasajeros: denuncian que deben enfrentarse a inodoros que se atascan y desbordan, residuos que terminan en el suelo y aguas sucias que tienen que retirar ellas mismas.
La concentración, convocada por FeSMC-UGT Pitiusas, se celebró este viernes entre las 11.00 y las 12.00 horas para protestar por las condiciones en las que desempeñan su trabajo y reclamar una respuesta de Aena.
«Estamos constantemente en contacto con residuos, con heces»
Suseti Serna, delegada de las trabajadoras, describió a La Voz de Ibiza una realidad especialmente desagradable.
«Estamos constantemente en contacto con residuos, con heces, porque estos baños se desbordan, va todo para afuera, todo para el suelo», relató.
Cuando ocurre, son las propias limpiadoras quienes tienen que enfrentarse al resultado de esos desbordamientos. «El agua que tenemos que ir recogiendo, los pies mojados», explicó Serna.
La delegada considera que estas condiciones ya están afectando tanto física como psicológicamente a la plantilla. «Por parte de la salud eso nos afecta y luego mentalmente estamos estresadas, estamos cansadas y ya hemos llegado a una situación insostenible», aseguró.

No es un baño: «Todos» tienen problemas
Según la representante de las trabajadoras, tampoco se trata de una avería localizada en unos pocos aseos.
Preguntada por La Voz de Ibiza sobre qué baños concretos estaban afectados, su respuesta fue inmediata: «Todos, todos».
«No hay ninguna zona que no tenga un baño que no esté fallando o fuera de servicio o reparado y abierto sin haberse arreglado», denunció.
La situación resulta especialmente complicada en un aeropuerto que durante la temporada alta soporta un elevado tránsito de viajeros. Cuando varios inodoros quedan inutilizados, la presión se concentra sobre las pocas cabinas que siguen funcionando.
Dos cabinas abiertas y pasajeros entrando continuamente
Serna explica que, si de todo un baño únicamente permanecen operativas dos o tres cabinas, mantenerlas limpias se convierte prácticamente en una carrera imposible.
«Si tú tienes un baño y tienes cerradas casi todas las cabinas y solo tienes habilitadas dos o tres cabinas, las personas obviamente van a ir a esos baños. No da tiempo material para entrar a limpiarlos», explicó.
El resultado es que esas pocas cabinas acumulan rápidamente suciedad mientras continúan entrando pasajeros.
«A lo mejor te entran diez personas de golpe», ejemplificó. Con todos los aseos operativos, explica, las trabajadoras podrían cerrar y limpiar una cabina mientras los usuarios utilizan las restantes. Con solo dos o tres disponibles, esa rotación se vuelve mucho más difícil.
Y las quejas terminan cayendo sobre las limpiadoras
A las condiciones desagradables del trabajo se suma otro problema: los pasajeros ven un baño sucio y responsabilizan al personal de limpieza, aunque las empleadas aseguran que muchas veces la suciedad es consecuencia directa de que buena parte de las instalaciones está fuera de servicio.
«Es nuestro saco que llevamos a la espalda», resumió Serna.
La trabajadora reconoce que para un viajero resulta lógico asociar el estado de los aseos con quienes deben limpiarlos. Pero insiste en que el problema excede su capacidad de actuación.
«Al final las culpables somos nosotras», lamentó. «No tenemos, no nos da tiempo para entrar y limpiar esas dos cabinas».
El desgaste, asegura, empieza a notarse en la plantilla: «Las compañeras vienen y se van agotadas, agotadas».
UGT asegura que Aena conocía el problema
Guadalupe López Monedero, secretaria general de FeSMC-UGT Pitiusas, explicó a La Voz de Ibiza que las deficiencias ya habían sido comunicadas en diferentes ocasiones.
«La empresa lo ha notificado varias veces a Aena», aseguró.
Según López Monedero, la respuesta durante buena parte de este tiempo ha consistido en cerrar los aseos afectados, algo que el sindicato considera insuficiente.
«La solución es cerrar baños, pero la solución no es esa. Al final nosotros tenemos un aeropuerto que es internacional, que tenemos los pasajeros que tenemos diarios y lo que no pueden estar son los baños cerrados porque no están en las condiciones que tienen que estar», sostuvo.
UGT asegura que recientemente se han incorporado fontaneros para intentar resolver las averías. López Monedero calcula que actualmente habría tres, aunque sostiene que «no dan abasto». No es la primera vez que estas deficiencias salen a la luz: las averías de las instalaciones ya habían generado tensión entre la plantilla de Aena semanas antes de esta protesta.
Este año ha sido ya catastrófico
Los problemas no comenzaron este verano. Serna recuerda que durante la temporada pasada ya se habían presentado algunas quejas, aunque entonces las incidencias eran puntuales.
Este año, sostiene, la situación cambió radicalmente.
«Cuando ha iniciado la temporada, ha sido ya catastrófico», afirmó.
Las trabajadoras denuncian además reparaciones que no consiguen acabar definitivamente con las averías. Según Serna, algunos baños se cierran, se reparan y vuelven a abrir para encontrarse poco después con el mismo problema.
«A la media hora o al siguiente turno, otra vez», resumió.
La ampliación del aeropuerto, bajo la lupa
Todo esto ocurre mientras está sobre la mesa la ampliación y reforma de las instalaciones del aeropuerto de Ibiza. Aena, preguntada recientemente por este periódico, ha evitado vincular las nuevas obras de saneamiento con la sobrecarga y los vertidos denunciados este verano, y ha defendido que las reformas responden a la necesidad de modernizar unas instalaciones que funcionan de forma autónoma.
Serna espera que las futuras dependencias mejoren las condiciones, pero plantea una cuestión mucho más inmediata: qué sentido tiene ampliar unas instalaciones si no se consigue mantener correctamente aquello que ya existe.
Su respuesta resume el malestar que llevó este viernes a las trabajadoras a concentrarse: «Si no arreglan lo que tienen aquí, no sé qué va a pasar con lo nuevo que quieran ampliar».











