Aena ha evitado relacionar las nuevas actuaciones de saneamiento del Aeropuerto de Ibiza y la sobrecarga de su depuradora con los problemas registrados este verano y los vertidos denunciados. Preguntada expresamente por La Voz de Ibiza por esa posible conexión, la compañía ha centrado su respuesta en explicar que el recinto funciona de manera autónoma tanto para abastecerse de agua como para tratar sus aguas residuales, por lo que las obras recientemente licitadas eran necesarias.
El aeropuerto se autoabastece mediante cinco pozos propios autorizados y la recuperación del agua pluvial de la urbanización, según ha detallado Aena. La infraestructura no está conectada actualmente a la red municipal de abastecimiento, aunque el gestor asegura que existe una petición para disponer de esa conexión.
La situación es similar en materia de saneamiento: el aeropuerto tampoco está conectado a ninguna red exterior y depende de una EDAR propia. Aena señala además que, de acuerdo con las autorizaciones vigentes, el agua regenerada se utiliza para regar las zonas verdes y puede destinarse también a los fluxores de los aseos siempre que cumpla determinados parámetros.
Contratos «puente»
La respuesta llega después de que este medio preguntara por dos contratos de mantenimiento de saneamiento tramitados con apenas dos meses de diferencia y con presupuestos muy distintos. El preparado en junio contemplaba 32.000 euros sin impuestos y una duración de seis meses para servicios de vaciado, limpieza y desembozo de redes e instalaciones de saneamiento.
La nueva licitación preparada a finales de agosto eleva el presupuesto máximo hasta 220.000 euros sin impuestos y amplía la duración a doce meses. Su objeto vuelve a incluir el vaciado de sentinas, desembozos, limpieza de tuberías y fosas y la garantía de funcionamiento de la red de saneamiento aeroportuaria.
Ante la pregunta de por qué se produce esa diferencia y si el contrato anterior tenía carácter provisional, Aena ha respondido que «es habitual en licitaciones de tipo público el que existan expedientes “puente”» para garantizar determinados servicios mientras se cumplen los procedimientos de contratación de cara al siguiente año.
Así, Aena descarta que ese incremento obedezca a las incidencias de saneamiento, a la sobrecarga de la depuradora o a los vertidos denunciados este verano.
Una depuradora «sobrecargada»
La propia Aena reconoce en otro documento oficial que su depuradora está «actualmente sobrecargada en los meses pico». La afirmación aparece en la memoria de la renovación de los fluxores de los baños del edificio terminal, en la que se justifica el paso de mecanismos automáticos a manuales por un ahorro estimado de entre el 30 y el 35 por ciento.
Ese mismo documento vincula directamente el menor consumo de agua con una reducción del volumen que debe tratar la EDAR. Aena señala que esta medida resulta especialmente relevante porque la única fuente de suministro del aeropuerto son sus pozos propios y añade que disminuir el agua utilizada permitirá reducir también el agua que llega a una depuradora sometida a sobrecarga durante los meses de mayor actividad.
El reconocimiento se produce tras un verano en el que el sistema de aguas residuales del aeropuerto quedó bajo el foco por diferentes episodios. La Voz de Ibiza publicó denuncias por vertidos en agosto y posteriormente informó de que Recursos Hídricos había requerido a Aena el cese de determinados vertidos que consideraba no autorizados en ese momento. La controversia sobre esos vertidos forma parte del contexto sobre el que se preguntó al gestor aeroportuario.
Sentinas y baños, por separado
Aena también ha querido precisar que las aguas negras procedentes de las aeronaves se gestionan de manera independiente de los residuos generados en el edificio terminal. Según la compañía, ese servicio se realiza a través de las sentinas y está externalizado, aunque los contratos de mantenimiento de saneamiento incluyen precisamente entre sus prestaciones el vaciado de esas instalaciones junto con la limpieza de tuberías y fosas.
En cuanto a los aseos, Aena sí relaciona expresamente la sustitución de los fluxores con dos objetivos: «reducir el consumo del agua y mejorar el servicio de los aseos». La compañía no afirma, sin embargo, que esa actuación sea consecuencia de las incidencias denunciadas este verano en los baños, con cierres y sanitarios fuera de servicio.
La respuesta tampoco aclara desde cuándo se produce la sobrecarga de la EDAR ni si guarda alguna relación con esas incidencias en los aseos.











