TURISMO

La caída hotelera reabre un viejo debate en Formentera sobre restricciones al turismo

FEHIF reclama estudiar el efecto acumulado de límites a vehículos, regulación de música y problemas con servicios de playa tras perder casi cuatro puntos de ocupación en agosto. Hoteleros y empresarios habían advertido durante temporada sobre algunas de estas medidas, aunque antecedentes muestran posiciones distintas según sector y no existe todavía un estudio que permita atribuirles descenso.
Hamacas en Formentera.

Formentera cerró agosto con un 87,10% de ocupación hotelera, frente al 91,04% del mismo mes de 2025, una caída de 3,94 puntos que ha llevado a la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) a pedir que se analice qué está ocurriendo en la isla y, entre otros factores, qué efectos pueden estar teniendo determinadas decisiones adoptadas en los últimos años. La patronal señala expresamente las limitaciones de vehículos asociadas a Formentera.eco, las restricciones sobre la música y la reducción de servicios de playa.

Durante prácticamente toda la temporada se han acumulado reclamaciones empresariales relacionadas con dos de esos tres frentes —las instalaciones de playa y la actividad musical—, mientras que el debate sobre Formentera.eco resulta más complejo: ha recibido objeciones sobre aspectos concretos de su funcionamiento, pero también respaldo desde organizaciones empresariales que incluso han pedido endurecer determinadas restricciones.

El nuevo dato de ocupación aparece, además, apenas unas semanas después de que una radiografía de la temporada en Formentera mostrara hoteles con cifras elevadas mientras restaurantes, comercios y negocios de playa describían un verano mucho más irregular. En julio, la ocupación había alcanzado el 86,28%, ligeramente por encima de 2025, pero varios empresarios consultados percibían menos movimiento, clientes más atentos a los precios y diferencias importantes entre las estadísticas hoteleras y la actividad a pie de calle.

Hasta julio los hoteles resistían, pero una parte del tejido comercial ya advertía de una temporada desigual. Agosto incorpora ahora un elemento nuevo: el indicador hotelero también retrocede, y lo hace con mucha mayor intensidad en Formentera que en Ibiza.

Hamacas: conflicto desde comienzo de temporada

El capítulo más documentado de las quejas empresariales es el de las hamacas y sombrillas. En mayo, la primera resolución de la Dirección General de Costas y Litoral dejó sin autorización 681 hamacas y 339 sombrillas respecto de lo solicitado por el Consell, aproximadamente un tercio de la oferta planteada para playas como ses Illetes, Llevant, Es Pujols, Es Copinyar o Migjorn.

La Asociación Hotelera de Formentera cuestionó que la decisión se hubiera adoptado cuando la temporada ya estaba iniciada, con personal contratado y operaciones planificadas, y advirtió de un posible perjuicio económico y reputacional para el destino. Pimef se sumó un día después denunciando inseguridad para los concesionarios y reclamando una solución urgente.

Entre los propios adjudicatarios, las quejas se centraron tanto en la reducción como en haber llegado a mayo con trabajadores contratados y alojamientos pagados sin poder comenzar la actividad. Dieciséis lotes quedaron inicialmente fuera y otros dos sufrieron reducciones, mientras empresarios afectados advertían de salarios, alquileres y otros costes asumidos sin generar ingresos.

El problema tampoco afectó únicamente a quienes habían sido rechazados. A mediados de mayo, incluso los 20 lotes que sí habían obtenido autorización continuaban sin fecha para instalar las hamacas. Los concesionarios reclamaban entonces por los costes soportados y por el lucro cesante, mientras se resolvían trámites entre el Consell, el Govern y Costas.

El expediente derivó en recursos, discrepancias técnicas y jurídicas y hasta en el relevo de la directora general de Costas, mientras numerosos servicios permanecieron condicionados durante una parte importante del verano. El Govern llegó a reconocer en agosto la existencia de una preocupación por el impacto económico y social del conflicto.

Finalmente, la situación cambió de forma sustancial. La resolución definitiva terminó autorizando 1.900 de las 1.960 hamacas y 950 de las 980 sombrillas solicitadas originalmente, aproximadamente el 97% del total. El recorte final quedó reducido al 3%, concentrado principalmente en Illetes y en un lote de Migjorn al que había renunciado el adjudicatario.

Uno de los restauradores consultados por este medio señaló la falta temporal de determinados servicios en algunas playas —entre ellos hamacas, papeleras o duchas— como un elemento que, a su juicio, empeoraba la experiencia del visitante.

Música: quejas anteriores a precintos de 2026

El debate sobre la música tampoco comenzó con los datos de agosto. A principios de 2026, empresarios del ocio ya advertían de que la oferta nocturna de Formentera llegaría a esta temporada en mínimos. ABRO calculaba entonces que solo abrirían cuatro establecimientos musicales o recreativos entre Es Pujols y Sant Ferran y vinculaba la reducción de oferta a cierres progresivos, dificultades administrativas y baja rentabilidad.

Las propias encuestas a visitantes aportaban un antecedente. El Barómetro Turístico de Formentera de 2024 situó la escasez de ocio nocturno entre los aspectos peor valorados por los turistas, junto con la relación calidad-precio y el estado de los caminos. El sondeo se realizó sobre más de 1.800 entrevistas y, al mismo tiempo, arrojó una satisfacción global muy elevada, del 96,5%.

Pero el conflicto dio otro salto en 2026 cuando el Consell ejecutó precintos de equipos de sonido derivados de inspecciones realizadas en 2024. Las actuaciones habían afectado originalmente a 39 establecimientos y fuentes del sector situaron entre 12 y 16 los negocios alcanzados por los precintos, ubicados en zonas como el Parque Natural, Migjorn y Es Pujols.

Los hoteleros cuestionaron especialmente el momento elegido para ejecutar medidas derivadas de inspecciones de dos años antes. Costa Escanellas afirmó entonces que las eventuales deficiencias deberían haberse comunicado con margen antes de la temporada para que los establecimientos pudieran corregirlas, en lugar de proceder al precinto una vez llegados los turistas.

Un manifiesto promovido entre algunos establecimientos reclamó “regulación inteligente”, seguridad jurídica y proporcionalidad en las sanciones, pero ABRO decidió no adherirse y defendió que, con independencia de que pudiera considerarse justa o no, la normativa era suficientemente clara, especialmente dentro del Parque Natural.

Formentera.eco: críticas, pero también apoyos empresariales

El tercer elemento citado ahora por FEHIF es Formentera.eco, la regulación de entrada y circulación de vehículos creada al amparo de la Ley 7/2019. En 2026 se aplica entre el 1 de junio y el 30 de septiembre y fija un techo global de 10.287 vehículos sometidos al sistema. Para visitantes existe una cuota diaria de 1.732 turismos y 122 motocicletas, además de cupos específicos para residentes de Ibiza y vehículos de alquiler.

Desde su origen, la regulación responde a la congestión viaria y a la presión que soporta Formentera en temporada alta. La propia ley establece que las medidas deben obedecer a criterios de necesidad, eficacia, proporcionalidad y no discriminación y las vincula no solo a la protección ambiental, sino también a la sostenibilidad económica, social y turística de la isla.

En noviembre de 2025, Juan Manuel Costa valoró que problemas como el tráfico habían mejorado gracias precisamente a Formentera.eco. Su planteamiento actual, por tanto, no necesariamente supone un rechazo al sistema en sí, sino una petición para estudiar el efecto que puede tener la acumulación y configuración concreta de restricciones sobre el visitante.

Qué dicen estudios y datos disponibles

Hay instrumentos para empezar a medir el fenómeno, aunque ninguno permite todavía demostrar que las restricciones hayan provocado la caída hotelera de agosto. El Observatorio de Datos de Formentera dispone de una serie histórica de barómetros turísticos desde 2013 y analiza perfil del visitante, estancia, gasto, actividades, motivaciones, satisfacción, puntos débiles y destinos competidores. El observatorio ya incluye ediciones correspondientes a 2024 y 2025.

El Barómetro de 2024 aporta algunas pistas sobre qué variables podrían ser relevantes. El 49% de los visitantes eran repetidores, la estancia media era de 5,7 noches y los turistas gastaban de media 183 euros diarios, frente a 119 euros de los excursionistas de un día. El alojamiento, la restauración, la movilidad y el coste de llegar a la isla representan partidas importantes dentro de su presupuesto.

Al mismo tiempo, los visitantes puntuaban muy favorablemente el paisaje, la naturaleza, las playas, la limpieza y los alojamientos, mientras que entre las insatisfacciones aparecían los precios, los caminos y la escasez de ocio nocturno.

Costa Escanellas sostiene ahora que el descenso de agosto “debe analizarse con rigor” y pide evaluar qué está ocurriendo antes de atribuirlo a circunstancias puntuales. Los antecedentes demuestran que las tensiones señaladas por FEHIF existen. Lo que todavía queda por determinar es qué peso tiene cada una —si alguno— en las decisiones de los turistas y cuánto responde el descenso de agosto a factores distintos de las restricciones.

Scroll al inicio
logo bandas