La Asociación de Consumidores y Usuarios de las Islas Baleares (Consubal) ha alertado este domingo de una oleada de anuncios de alquiler con claros indicios de fraude que circulan por redes sociales y plataformas digitales, también entre quienes buscan vivienda en Ibiza. Se trata de pisos amplios, reformados y amueblados con todo lujo de detalles que se ofrecen por precios muy por debajo del mercado actual.
Pisos de lujo por 700 euros
Los anuncios sospechosos suelen describir viviendas con tres dormitorios, dos baños, salón comedor y cocina equipada, decoradas con esmero y en perfecto estado. El reclamo está en el precio: algunas ofertas apenas superan los 700 euros al mes, una cifra que Consubal considera difícil de creer en el actual contexto del mercado inmobiliario balear.
La asociación insiste en que este tipo de condiciones, tan alejadas de los precios habituales del alquiler, deberían encender todas las alarmas entre quienes están buscando piso.
El Congreso tumbó la protección al inquilino
Consubal ha detectado un repunte de estos anuncios fraudulentos coincidiendo con el rechazo del Congreso a dos decretos leyes que incluían medidas de protección para los inquilinos. La entidad, no obstante, es prudente y no establece una relación directa de causa-efecto entre ambos hechos.
Lo que sí subraya es el contexto: la extrema dificultad para acceder a una vivienda en las islas, que según la asociación puede estar siendo aprovechada por quienes buscan sacar beneficio a través del engaño.
Detrás, nadie o nada real
Según Consubal, tras estos anuncios de alquiler pueden esconderse propietarios que no existen, pisos que en realidad no están disponibles o, simplemente, fotografías de otros inmuebles copiadas de portales inmobiliarios reales. La vivienda del anuncio, en muchos casos, no es la que recibirá quien pague por ella.
La paga y señal, la trampa
El mecanismo que describe la asociación es siempre parecido. Se publica una oferta muy atractiva que capta rápidamente el interés de numerosos usuarios. Cuando alguien muestra disposición a alquilar, se le pide una paga y señal, una reserva o incluso una mensualidad por adelantado, con distintas excusas para evitar que la víctima visite antes el piso.
Una vez recibido el dinero, el supuesto arrendador desaparece sin dejar rastro. El consumidor pierde sus ahorros y se queda, además, sin la vivienda que creía haber asegurado.
La recomendación de Consubal, ante este tipo de fraude en el alquiler, es desconfiar de cualquier anuncio que ofrezca condiciones demasiado buenas para ser ciertas y no entregar dinero alguno sin haber visitado antes la vivienda.










