El fin del alquiler de pequeñas embarcaciones sin título náutico, en vigor desde el 1 de octubre en Ibiza y Formentera, ha caído sobre un rincón muy concreto del negocio náutico de las Pitiusas. Los empresarios del sector consultados por La Voz de Ibiza coinciden en dos lecturas: el golpe real se concentra en un subnicho de gama baja —las lanchas que hasta ahora se alquilaban sin exigir titulación— y la medida, en términos generales, les parece necesaria por seguridad.
La reforma, de alcance estatal, afecta a las embarcaciones de hasta cinco metros de eslora y 15 CV de potencia, que hasta ahora eran el producto estrella de muchas empresas de alquiler. Quien tenga una embarcación propia de esas características puede seguir usándola sin título; lo que desaparece es la posibilidad de alquilarla a un cliente sin titulación.
Un nicho obligado a vender
Para Ramon van der Hooft, presidente de la Asociación Náutica de Ibiza y Formentera, el efecto sobre ese segmento es claro. «Los que se dedican o dedicaban a ello están fastidiados», resume. A su juicio, la mayoría de esos propietarios acabará saliendo del mercado: «La gente que tiene ese tipo de barco optará por intentar venderlo, porque no sale a cuenta mantenerlo operativo». El producto, añade, ya tenía poca salida entre la clientela con carnet: «La gente con título no lo suele pedir; quieren algo más grande».
Otro empresario del sector describe el mismo movimiento y descarta un efecto sobre las tarifas: «En los precios no va a impactar». Lo que prevé es una recomposición de la oferta: «El que tenía ese barco para alquilar ahora lo venderá y lo quitará del mercado, o le pondrá un motor más grande y lo alquilará con más potencia». Las empresas cuyo único producto eran esas lanchas, advierte, lo pasarán peor: «Algunas incluso van a cerrar».
Un tercer operador coincide en relativizar el impacto global de la medida en el mercado, por tratarse de un segmento acotado: «El ticket medio de los barcos que se podían alquilar sin titulación es muy bajo; no era nuestra competencia». Para los dueños afectados, sostiene, tampoco es ruinoso: «Son barcos que con su productividad están más que pagados, aunque dejarán de producir».
El grueso del negocio, a salvo
Las empresas de chárter que operan con embarcaciones de mayor eslora o con tripulación profesional no notarán el cambio. «La mayoría de las empresas de chárter alquilan barcos bastante más grandes y la mayoría alquilan con patrón, así que esto no nos va a afectar en absoluto», apunta uno de los consultados, cuya flota sin patrón supera los seis metros y, por tanto, ya requería título antes de la reforma.
Van der Hooft insiste además en deshacer un malentendido extendido estos días: la norma no obliga a alquilar únicamente con patrón. «Lo único que han restringido es el alquiler de embarcaciones sin título». Quien disponga de la titulación correspondiente puede seguir alquilando una embarcación para navegar sin tripulación profesional, una modalidad que, en todo caso, pierde peso: según sus cálculos, «el 80 o 90 % de los barcos que se alquilan ya es con tripulación profesional».
Una medida necesaria por seguridad
En la valoración de fondo, el sector tiende a respaldar la restricción. «Bajo mi punto de vista, es 100 % necesario», afirma uno de los empresarios, que vincula la medida a la siniestralidad: «Conseguimos aumentar la seguridad: llevar un barco y conocer las zonas no es fácil».
Otro operador desarrolla el mismo argumento: «Había gente alquilando barcos que nunca había tenido contacto con ellos, que no conocía las normas de seguridad ni de navegación; evidentemente, podían ser un peligro». Y lo liga directamente al origen de la reforma: «La han quitado porque había una siniestralidad bastante alta». La propia norma, de hecho, justifica el cambio en el número de incidentes y accidentes registrados en estas actividades de alquiler.
Ese diagnóstico de seguridad no es, sin embargo, unánime dentro del propio sector: la Asociación Náutica ya había advertido semanas atrás de que no tenía constancia de accidentes con lesiones graves o daños relevantes que explicasen la desaparición de este modelo de alquiler en las islas.










