La Guardia Civil ha liberado a 25 mujeres y detenido a cuatro personas en Ibiza tras desarticular una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. La red captaba principalmente a jóvenes venezolanas con falsas ofertas de trabajo en la hostelería o en centros de manicura y, una vez en España, les imponía una deuda de aproximadamente 5.000 euros que debían saldar mediante servicios sexuales.
La operación, denominada ‘Gecaroni’, culminó el pasado 5 de octubre tras varios meses de investigación de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Baleares. Los cuatro detenidos están considerados presuntos autores de delitos de prostitución coactiva, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
Según ha informado la Guardia Civil, la organización operaba principalmente durante los meses de verano en Ibiza, con actividad en la zona de ocio de Playa d’en Bossa, uno de los principales enclaves turísticos de la isla.
Falsas ofertas de trabajo y una deuda de 5.000 euros
La investigación ha permitido reconstruir el funcionamiento de la organización, que se aprovechaba de la vulnerabilidad de mujeres, principalmente venezolanas de entre 18 y 25 años, para atraerlas a España mediante falsas oportunidades laborales.
Las víctimas recibían propuestas para trabajar en establecimientos de hostelería o dedicados a la manicura. Sin embargo, una vez llegaban a territorio español, integrantes de la red las recogían en el aeropuerto y les retiraban parte de sus pertenencias y del dinero en efectivo que habían recibido antes del viaje.
Posteriormente, las trasladaban a inmuebles vinculados a la organización, donde les comunicaban que habían contraído una deuda de unos 5.000 euros. Para saldarla, debían prestar servicios sexuales.
Los investigadores comprobaron que las mujeres estaban sometidas a un férreo control y tenían que permanecer disponibles para atender a los clientes.
La organización recurría a las coacciones y aprovechaba la situación administrativa irregular de las víctimas para infundirles miedo e impedir que acudieran a los servicios sanitarios, a la Policía o a recursos asistenciales.
Vigilancia con cámaras y captación de clientes en Playa d’en Bossa
La Guardia Civil constató que los integrantes de la red utilizaban mecanismos de vigilancia directa y sistemas de videovigilancia para controlar los movimientos de las mujeres.
Los contactos con los clientes se realizaban a través de aplicaciones de mensajería y mediante la exposición de las víctimas en determinados puntos de la zona de ocio de Playa d’en Bossa.
Desde allí, también eran trasladadas a domicilios particulares de clientes para prestar servicios sexuales.
La investigación reveló, además, que la organización concentraba buena parte de su actividad en Ibiza durante la temporada turística. Una vez finalizado el verano, trasladaba parte de sus operaciones a otras zonas de la península.
Este funcionamiento permitía al entramado aprovechar los meses de mayor actividad turística en la isla y continuar operando fuera de ella cuando terminaba la temporada estival.
Drogas, viviendas de lujo y presunto blanqueo de capitales
La explotación sexual no era la única fuente de ingresos de la organización. Según los investigadores, sus integrantes también obtenían beneficios mediante la venta de sustancias estupefacientes y potenciadores sexuales a los clientes.
El dinero presuntamente generado por estas actividades permitía a los responsables de la red mantener un elevado nivel de vida, que incluía el alquiler de viviendas de lujo y vehículos.
Los agentes también investigaron la estructura económica del entramado y detectaron la posible utilización de sociedades vinculadas a su responsable para blanquear los beneficios procedentes de las actividades ilícitas.
Esta línea de investigación permitió analizar cómo la organización gestionaba los ingresos derivados de la explotación sexual y de la venta de drogas.
Cuatro detenidos y 120.000 euros intervenidos
Tras meses de pesquisas, la Guardia Civil desplegó un operativo que incluyó cuatro entradas y registros en domicilios vinculados a la organización, situados en distintos puntos de Ibiza.
La actuación culminó con la detención de cuatro personas y la liberación de las 25 mujeres que estaban siendo víctimas de explotación sexual.
Durante los registros, los agentes intervinieron cerca de 120.000 euros en efectivo, presuntamente procedentes de la explotación sexual, además de diferentes sustancias estupefacientes, numerosos dispositivos electrónicos y material utilizado para la vigilancia y organización de la actividad criminal.
La investigación ha estado tutelada por la plaza número 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Ibiza.
En el operativo han participado agentes del Área de Delitos contra las Personas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Baleares, el Equipo Territorial de Policía Judicial de Ibiza, el Equipo Zulu-Bravo, especializado en agresiones sexuales, la Unidad Central Operativa (UCO), los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) y el Servicio Cinológico de la Guardia Civil










