CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

Ibiza cambiará las reglas de la iluminación nocturna: restricciones para calles, comercios y fachadas

El nuevo reglamento, que el Consell pretende aprobar en el pleno de este mes, establece restricciones a partir de las 22.00 horas en invierno y de la medianoche en verano, con distintos plazos de adaptación para las instalaciones públicas y privadas.

La iluminación de calles, comercios, fachadas y otros espacios exteriores de Ibiza tendrá que adaptarse a nuevas restricciones nocturnas. El Consell prevé aprobar definitivamente durante el pleno de octubre un reglamento que establece horarios de iluminación restringida desde las 22.00 horas en invierno y desde las 00.00 en verano, durante los cuales determinadas instalaciones deberán reducir su intensidad o permanecer apagadas. La normativa busca limitar la contaminación lumínica, proteger el entorno natural y evitar el consumo innecesario de energía.

Los cambios afectarán tanto a instalaciones públicas como privadas, aunque las obligaciones dependerán del tipo de iluminación y de la zona de la isla en la que se encuentren. La regulación contempla diferencias entre el alumbrado de las calles, la iluminación comercial y publicitaria, las instalaciones deportivas, los espacios recreativos y los elementos ornamentales.

Esto no significa que Ibiza vaya a quedarse a oscuras a partir de las diez de la noche. El reglamento distingue entre actividades y establece excepciones para determinados usos, festividades y acontecimientos. La principal novedad es que la iluminación exterior estará sujeta a límites de intensidad, orientación y horarios que variarán según las características de cada espacio.

Para los negocios, la regulación supondrá tener que comprobar si sus instalaciones de iluminación exterior cumplen las nuevas condiciones. Sin embargo, la información difundida este miércoles por el Consell no concreta todavía qué obligaciones específicas tendrán los escaparates, rótulos comerciales o fachadas iluminadas en cada franja horaria.

Restricciones a la luz que entra en las viviendas

Uno de los aspectos con consecuencias más directas para los residentes es la limitación de la luz artificial que invade espacios ajenos. El reglamento introduce condiciones para evitar que la iluminación procedente de calles, establecimientos y otras instalaciones exteriores se proyecte innecesariamente sobre las fachadas y el interior de las viviendas.

Se trata de la denominada intrusión lumínica, un fenómeno que puede producirse cuando farolas, focos o elementos de iluminación exterior dirigen parte de su luz hacia las ventanas de edificios próximos. La normativa pretende reducir estas situaciones mediante límites específicos y una mejor orientación de las luminarias.

El Consell sostiene que la luz artificial inadecuada durante la noche también puede interferir en el descanso de las personas y sus ritmos circadianos, además de alterar el comportamiento de determinadas especies animales.

Las nuevas exigencias no se limitarán a los horarios. También regularán la cantidad de luz emitida, su dirección, la temperatura de color de las lámparas y la proporción de luz azul, especialmente perjudicial para algunas especies y para la calidad del cielo nocturno.

La regulación tendrá distintas exigencias según el lugar. Las zonas naturales protegidas estarán sometidas a los mayores niveles de protección, mientras que los núcleos urbanos y determinadas áreas de actividad comercial, de ocio o de movilidad nocturna podrán admitir una iluminación más intensa.

Para aplicar estas diferencias, Ibiza quedará dividida en cuatro categorías de protección lumínica, desde E1, la más restrictiva, hasta E4, reservada para determinados espacios urbanos con una elevada actividad nocturna. El suelo rústico que no esté incluido entre las áreas de máxima protección se integrará principalmente en la categoría E2, mientras que los núcleos urbanos corresponderán a la E3.

El reglamento contempla además una protección especial para el entorno del Observatorio Astronómico de Cala d’Hort, el Parque Natural de ses Salines, determinados tramos del litoral y varios islotes. Estas áreas tendrán condiciones particulares para evitar que la iluminación artificial afecte a sus valores naturales, paisajísticos o astronómicos.

Tres meses para los horarios y hasta ocho años para adaptar instalaciones

Aunque el Consell pretende aprobar definitivamente la normativa este octubre, las restricciones no comenzarán a aplicarse de manera inmediata. El reglamento entrará en vigor veinte días después de su publicación íntegra en el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB), siempre que se complete la aprobación prevista.

A partir de esa entrada en vigor comenzará a contar un primer plazo de tres meses para adaptar los horarios de encendido y apagado de las instalaciones existentes. Será una de las primeras obligaciones que deberán afrontar los titulares de las instalaciones afectadas por la regulación.

La adaptación técnica tendrá, en cambio, un calendario mucho más amplio. Las instalaciones existentes dispondrán generalmente de un máximo de cuatro años para ajustarse a las nuevas condiciones, mientras que determinadas instalaciones públicas podrán contar con plazos de hasta ocho años, según los supuestos contemplados por el reglamento.

Los ayuntamientos también tendrán que elaborar planes de adecuación del alumbrado público, con una programación de las actuaciones necesarias. La normativa abarcará toda la isla, pero la aplicación concreta dependerá tanto de las características de las instalaciones como de las competencias de cada administración.

El cambio llega en un momento en el que varios municipios están renovando sus sistemas de iluminación. En Vila, por ejemplo, el Ayuntamiento inició en 2025 la sustitución de 1.475 puntos de luz por luminarias LED, dentro de un proyecto destinado a mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo.

Los técnicos que han participado en la elaboración del reglamento defienden que reducir la contaminación lumínica no exige necesariamente disminuir la visibilidad nocturna. Una distribución más uniforme de la iluminación y una orientación adecuada de las luminarias pueden reducir los deslumbramientos y permitir que la luz se concentre allí donde resulta necesaria.

Esta cuestión también tiene una vertiente de seguridad. La Voz de Ibiza informó el pasado agosto de las quejas vecinales por un tramo de la calle Abad y Lasierra que carecía de farolas, donde varias mujeres aseguraban sentir miedo al caminar de noche. La falta de iluminación y su exceso plantean problemas diferentes, que deberán tenerse en cuenta al aplicar las nuevas exigencias.

En términos económicos, las estimaciones presentadas por los especialistas apuntan a que la modernización de las instalaciones podría permitir ahorros energéticos de entre el 50% y el 60%, dependiendo de sus características y de las actuaciones realizadas. Se trata de una previsión técnica, no de un ahorro garantizado para todos los establecimientos o administraciones.

Una normativa pendiente desde hace tres años

La aprobación definitiva prevista para este mes pondrá fin a una tramitación que se ha prolongado durante años. El Consell ya presentó el reglamento en septiembre de 2023 para su aprobación inicial, como informó entonces La Voz de Ibiza. Aquella primera presentación incluía un régimen de sanciones por incumplimientos que podían alcanzar los 86.000 euros en los casos más graves.

El retraso en la aprobación ha sido objeto de reclamaciones. En marzo de 2025, la Agrupación Astronómica de Ibiza advirtió de que el reglamento llevaba seis años tramitándose y reclamó su aprobación urgente para evitar un mayor deterioro de las condiciones de observación del cielo nocturno.

Durante el periodo de exposición pública se presentaron 38 alegaciones, que según el Consell tenían un contenido mayoritariamente similar. La institución señala que las propuestas fueron estudiadas para determinar cuáles podían incorporarse al texto definitivo, aunque no ha especificado en su comunicación qué modificaciones se han introducido como resultado de ese proceso.

La elaboración técnica ha estado a cargo de Lumínica Ambiental, con la participación de especialistas en contaminación lumínica y astronomía. Durante la presentación de este miércoles, sus responsables defendieron la necesidad de sustituir la iluminación innecesaria por sistemas mejor orientados y adaptados a las características de cada entorno.

Una vez aprobado el reglamento, el Consell prevé realizar un seguimiento de la calidad del cielo nocturno y de la evolución de la contaminación lumínica para evaluar los resultados de las medidas. También se han organizado jornadas informativas para técnicos municipales y profesionales del sector de la iluminación.

La aprobación definitiva marcará así el inicio de un proceso que se prolongará durante varios años y que obligará a revisar cómo se ilumina Ibiza durante la noche. Los primeros cambios llegarán con los horarios de encendido y apagado, mientras que la sustitución y adaptación de las instalaciones existentes se desarrollará de forma progresiva.

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