Tener un trabajo no siempre garantiza acceder a una vivienda en Ibiza. Tampoco todas las personas que duermen en la calle tienen problemas de adicciones ni comparten una misma historia. Detrás de cada situación hay circunstancias diferentes y dificultades que hacen cada vez más complicado recuperar una vida estable. Tres personas sin hogar en la isla han contado a La Voz de Ibiza cómo es su día a día y qué obstáculos encuentran para salir de la calle.
Sus testimonios se han recogido este jueves durante el acto organizado por Cáritas Diocesana de Ibiza en el paseo de Vara de Rey, con motivo del Día de las Personas Sin Hogar.
«Esta es mi casa»: vivir con todas las pertenencias a cuestas
«Esta es mi casa. Aquí tengo el saco, la toalla, la bolsa de aseo, la ropa de cambio, unas deportivas, comida, agua…». Una de las mujeres que ha acudido al encuentro muestra las pertenencias que debe transportar cada día porque no tiene un lugar seguro donde guardarlas.
Explica que, cuando se vive en la calle, existe el riesgo de sufrir robos o de que los objetos desaparezcan durante las tareas municipales de limpieza.
«Para mí es más fácil llevarlo todo, pero tiene que estar todo superbien medido. De hecho, vas a más y tienes que empezar a tirar cosas», relata.
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Aunque agradece la solidaridad de los vecinos, considera que las instituciones deberían coordinarse mejor. «Yo creo que se podría hacer mucho con muy poco», sostiene.
También denuncia las dificultades para acceder a servicios básicos para personas sin hogar, como duchas, lavadoras o agua. Según su testimonio, los horarios de las duchas de Cruz Roja son limitados y no siempre se adaptan a las necesidades de quienes viven en la calle.
A ello se suma la burocracia. Perder un documento o una tarjeta de transporte implica realizar trámites que consumen un tiempo especialmente valioso para quienes intentan salir de esta situación.
Macarena lleva diez meses sin hogar: «Hay personas que simplemente han tenido baches en su vida»
Macarena lleva diez meses viviendo sin hogar en Ibiza y cuestiona los prejuicios que existen sobre quienes duermen en la calle.
«Hay muchísimos perfiles. Hay personas que no tienen ningún problema con las drogas, simplemente han tenido baches en su vida», explica.
Asegura que inicialmente intentó salir adelante sin recurrir a ayudas sociales, pero con el tiempo ha conocido las dificultades para acceder a determinados recursos.
«Hay muchas cosas muy sencillas que se pueden mejorar. Sencillas es internet, sencillas son lavadoras, sencillas son duchas, no es dinero. La gente no quiere dinero, es agua, agua», insiste.
También reclama una mayor coordinación entre las entidades sociales y advierte de la situación de las mujeres sin hogar en Ibiza, muchas de las cuales, considera, permanecen fuera de los espacios de atención.
«Realmente hay pocas mujeres que estén en la calle, o sea, deben estar en muchos sectores que ni siquiera se visibilizan y eso es muy fuerte», señala.
Para Macarena, la eficacia de las ayudas debería medirse por el número de personas que consiguen abandonar la calle y recuperar su estabilidad.

José Antonio consigue trabajo, pero sigue durmiendo en el puerto de Ibiza
José Antonio Carmona llegó desde Mallorca hace un mes y una semana con la intención de trabajar y encontrar una vivienda. Actualmente duerme en la zona del puerto de Ibiza y asegura que ha conseguido un empleo en Valoriza, aunque todavía espera incorporarse.
«Hoy por hoy parece mentira, pero es más complicado conseguir un sitio donde vivir que un trabajo», afirma.
Confía en que el final de la temporada turística facilite la búsqueda de alojamiento, aunque advierte de que los precios de la vivienda en Ibiza siguen siendo excesivos. Por el momento, asegura que no recibe ningún tipo de ayuda.
Su situación se complicó durante la reciente dana Adam, cuando tuvo que buscar refugio en portales para protegerse de las fuertes lluvias y el viento. «Tuve que meterme en portales para poder refugiarme cuando los vientos eran de 60 kilómetros por hora», recuerda.
José Antonio lamenta que, según su experiencia, no se habilitara un espacio extraordinario para las personas que dormían en la calle durante la alerta roja.
«Se echaba en falta que de alguna manera hubiesen abierto algún pabellón para la gente que nos encontrábamos en ese momento en la calle», denuncia.
¿Qué hace falta para salir de la calle en Ibiza?
Los tres testimonios muestran que no existe una única razón por la que una persona termina viviendo en la calle, ni tampoco una solución que sirva para todos.
Desde Cáritas Ibiza, que atiende a unas 250 personas al año en su centro de día, recuerdan que recuperar un hogar implica mucho más que disponer de un techo. Algunas personas necesitan acompañamiento para afrontar problemas de salud mental, consumos u otras dificultades que complican su reintegración social.
Para José Antonio, la prioridad es empezar a trabajar y encontrar una vivienda. Macarena reclama servicios básicos y una atención mejor coordinada. La primera entrevistada pide algo tan sencillo como disponer de un lugar donde ducharse y guardar sus pertenencias.











