La desestacionalización turística continúa siendo uno de los grandes retos de Ibiza y Formentera, según los datos de la Memoria sobre la economía, el trabajo y la sociedad de Baleares de 2025, elaborada por el Consejo Económico y Social (CES). El informe, presentado este viernes 23 de octubre ante el Consell de Mallorca, sitúa a las Pitiusas como las islas con mayor variación de empleo entre verano e invierno, mientras Mallorca mantiene la temporada más larga y registra el menor impacto de la estacionalidad del archipiélago.
Las diferencias son significativas. Formentera presenta un índice de estacionalidad del 153,8% e Ibiza del 78,6%, frente al 48,5% de Menorca y el 26,8% de Mallorca. El indicador compara las afiliaciones a la Seguridad Social de julio y diciembre de 2025 y permite medir hasta qué punto la actividad laboral se concentra en los meses de mayor afluencia turística.
Formentera, mayor dependencia del empleo estival
Formentera encabeza la clasificación de estacionalidad de Baleares. En julio de 2025 contabilizó 7.628 afiliaciones a la Seguridad Social, mientras que en diciembre la cifra descendió hasta 3.005. Esto significa que durante el verano registró más de dos veces y media las afiliaciones del último mes del año.
La situación de Ibiza también refleja una importante dependencia de la temporada alta. La isla pasó de 96.607 afiliaciones en julio a 54.084 en diciembre, una diferencia del 78,6%. Ambas cifras ya fueron analizadas por La Voz de Ibiza en su información sobre la estacionalidad laboral de las Pitiusas.
En comparación, Mallorca presenta una estructura de empleo considerablemente más estable. Su índice de estacionalidad es casi tres veces inferior al ibicenco y aproximadamente 5,7 veces menor que el de Formentera. La isla mayor registró además una media de 461.004 afiliaciones en 2025, con un crecimiento interanual del 2,6%.
La comparación, sin embargo, exige una precisión: la variación de afiliaciones no equivale directamente a trabajadores que pasan al paro, ni permite medir por sí sola la precariedad contractual. Sí revela la magnitud de las diferencias de actividad entre dos momentos del año y hasta qué punto el empleo se concentra en verano.
Ampliar temporada no siempre significa mantener empleo
Los resultados del CES contrastan con los esfuerzos públicos y privados por alargar el calendario turístico más allá del verano. En Ibiza, Fomento del Turismo defiende que la temporada ya alcanza prácticamente siete meses y plantea extenderla hacia marzo y mediados de noviembre, aunque considera imprescindible mejorar la conectividad aérea.
Sin embargo, el calendario de cierres hoteleros sigue reflejando una fuerte concentración de la actividad. Según las previsiones de la patronal hotelera publicadas por La Voz de Ibiza, seis de cada diez establecimientos asociados tienen previsto finalizar la campaña durante octubre de 2026. La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera identifica la demanda y las conexiones aéreas como factores determinantes para prolongar la apertura.
También Formentera impulsa iniciativas para extender su actividad turística. Este otoño ha organizado una campaña de desestacionalización con propuestas culturales, deportivas y gastronómicas, acompañada de promociones en alojamientos y servicios entre finales de septiembre y octubre.
Más turistas, pero estancias más cortas
El informe del CES incorpora otro elemento para analizar el modelo. Ibiza recibió 3,38 millones de turistas durante 2025, un 3,3% más que el año anterior. Sin embargo, las pernoctaciones descendieron un 4,8% y la estancia media quedó situada en 5,4 días.
El gasto turístico diario por visitante alcanzó 224 euros, el más elevado de Baleares, con un incremento interanual del 5%. Estos resultados muestran que el crecimiento del número de turistas o del gasto no supone necesariamente una distribución más equilibrada de la actividad durante los doce meses.
A ello se añade la presión demográfica estival. En agosto de 2025, Formentera soportó una población presente un 189,9% superior a la censada, mientras que Ibiza registró un incremento del 81%. Mallorca, por su parte, presentó una sobrecarga del 49,8%, la menor del archipiélago.
En términos económicos, las Pitiusas registraron un crecimiento del valor añadido bruto del 2,9%, inferior al 3,2% de Mallorca y superior al 2,2% de Menorca. Ibiza y Formentera concentran conjuntamente el 14% del VAB de Baleares.
Los datos dibujan así una diferencia entre crecimiento turístico y estabilidad laboral. El reto de la desestacionalización no consiste únicamente en atraer visitantes durante más meses, sino en conseguir que esa actividad permita sostener establecimientos, servicios y puestos de trabajo fuera de la temporada alta. La evolución de las afiliaciones entre julio y diciembre constituye uno de los indicadores para comprobar si ese objetivo se traduce en cambios duraderos.











